Su fortaleza ya estaba en nuestras perspectivas

La reciente fortaleza del euro no inquieta más de la cuenta al Banco Central Europeo (BCE). Ese es el resumen de la intervención este jueves de la presidenta del organismo, Christine Lagarde, en una rueda de prensa en la que la moneda comunitaria era el punto de atención principal tras la gran revalorización frente al dólar en los últimos días. Atendiendo a la primera pregunta, tras mantener los tipos por quinta vez consecutiva, Lagarde ha respondido que «no tenemos un objetivo para el euro, pero es importante para la inflación. Siempre tenemos una mirada atenta a las divisas y, en conjunto, observamos que el dólar se ha depreciado mucho, pero no en una semana, sino en todo 2025. Y las últimas semanas ha fluctuado en esa misma línea. Concluimos que el impacto de la revalorización del euro está ya incluido en nuestras perspectivas«.
La gran duda que rodeaba a la rueda de prensa era la presión que el euro ejercerá sobre la institución. En su última proyección económica, el BCE decía que esperaba una revalorización de su moneda de un 1,6% para todo el año 2026. El problema es que solo en lo que llevamos de año ha avanzado un 2,2%. Esto abría la puerta a que los planes del banco central quedaran en riesgo, particularmente teniendo en cuenta que, de un tiempo a esta parte, la fortaleza de la moneda ha sido una de sus grandes preocupaciones y muchos analistas decían que abriría la puerta a futuros recortes. la teoría dice que un fortalecimiento del euro fruto de la debilidad del dólar podría arrastrar a la baja las perspectivas de inflación (encarecimiento de las exportaciones europeas y abaratamiento de las importaciones).
«El rango actual en el que se mueve el euro frente al dólar está muy en línea con la media general de ese tipo de cambio entre el euro y el dólar desde que existe el euro, ha tranquilizado Lagarde en respuesta a los periodistas concitados en Fráncfort. En su comparecencia, Lagarde también ha tenido palabras al creciente papel del euro como una divisa internacional de referencia, y el peligro que eso genera de que la divisa se pueda apreciar en exceso frente a otras monedas en los mercados mundiales.
«La fortaleza internacional del euro es un argumento que destaqué hace un año, y el Consejo de Gobierno lo persigue con convicción. Pero, que sea una divisa con un papel fuerte en el mundo no tine porqué significar que se aprecie el tipo de cambio con fuerza frente a otras divisas. No hay una correlación entre ambas cuestiones», ha explicado la presidenta.
Además, ha señalado qué elementos son necesarios para continuar fortaleciendo el euro como una divisa con un rol importante en el mundo, un objetivo que persigue el banco central: «Para tener un rol internacional se requieren otros elementos que se consiguen con el paso del tiempo. Un entorno seguro y confiable, en el que se respeta el imperio de la ley. Requiere una posición fuerte frente al resto del mundo, y la inversión en defensa e infraestructuras van en esa dirección, aunque hay aún mucho trabajo por hacer. Y hay un tercer componente que también está mejorando, que es la capacidad de comerciar con el resto del mundo, y aquí pondré de relieve el acuerdo Mercosur y el acuerdo comercial con India. Estos son los componentes necesarios para que la divisa sea fuerte», confirma Lagarde.
¿Por qué el euro está subiendo? El motivo es que las últimas semanas ha habido un ataque contra el dólar clave a raíz del conflicto con Groenlandia y el ataque contra la Fed. Esto ha activado una alerta global de diversificación y el euro, una vez más, actúa como un faro para todos estos activos que buscan refugio.
El verano pasado, el vicepresidente del BCE, Luis de Guindos, ya advertía del peligro para la política monetaria de esta situación y decía que si el tipo de cambio se situaba por encima de los 1,2 dólares ya podrían empezar a tener problemas. Actualmente, estamos en 1,18 dólares, pero ha llegado a superar estos niveles las últimas semanas. Y ya no es solo la advertencia de hace unos meses, otros miembros se han manifestado los últimos días.
El gobernador del banco central austríaco, Martin Kocher, declaró que «si el euro se aprecia cada vez más, en algún momento esto podría generar, por supuesto, cierta necesidad de reaccionar en términos de política monetaria». El gobernador del banco de Francia confirmó que «la fortaleza del euro será un factor clave para guiar la política monetaria».
«Un estudio del BCE concluye que una apreciación del euro del 1% reduce la inflación general en torno a un 0,04% en un año» comentan desde A&G. Si bien es un golpe muy pequeño para marcar una diferencia, «esto se suma a un entorno global ya de por sí difícil, con los aranceles estadounidenses en vigor y la feroz competencia con China, las recientes declaraciones de los miembros del Consejo de Gobierno del BCE sugieren que la fortaleza del euro se ha convertido en un factor más explícito de la función de reacción».
Sobre los riesgos a los que se enfrenta el escenario económico actual que maneja el BCE, la presidenta ha enumerado que hay numerosos frentes que podrían provocar que sus perspectivas para la inflación fallen en un sentido u otro. «Las perspectivas para la inflación siguen siendo más inciertas de lo normal. La inflación podría acabar siendo más baja, si los aranceles acaban reduciendo la demanda más de lo esperado. También, un euro fuerte puede presionar a la inflación a la baja por encima de las expectativas actuales. La volatilidad en los mercados financieros también puede castigar la demanda y reducir la inflación», señala Lagarde. Por el contrario, recuerda que «la inflación puede ser más alta de lo esperado si se produce un cambio al alza de los precios de la energía, o si se produjese un mayor deterioro en las cadenas de suministro».
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