¿Sigues tomando café torrefacto? Entonces no estás bebiendo café de verdad

El café tiene un gran poder antioxidante y beneficios cardiovasculares. En ayunas favorece el tránsito intestinal. Es rico en cafeína, vitamina B2 (riboflavina) y magnesio. Además, también contiene sustancias químicas vegetales como los polifenoles y diterpenos. Todo eso lo tiene el buen café y eso, claro, excluye al café torrefacto.
Este tipo de café es el producto obtenido al someter la semilla del café (aún verde) a la acción del calor añadiendo azúcar en la parte final del proceso, la cual sobrecarameliza formando una fina película encima de cada grano y dándole su color negro brillante característico. Sí, los granos de café de verdad ya tostados son de color marrón apagado. Esos negros y brillantes son de café torrefacto.
Este tipo de café puede contener hasta 15 kg de azúcar por cada 100 kg de café verde. La capa de azúcar actúa como conservante, protegiendo al grano de la oxidación y extendiendo su vida útil. Efectivamente, sale más barato y a la taza de café (en hostelería) se le saca más rentabilidad.
Acostumbrados al café malo
La popularidad del torrefacto empezó en España con la posguerra (aunque su venta ya se daba en el siglo XIX). Había hambre y el café era un lujo. Añadiéndole azúcar el kilo «crecía» y encima duraba más. Así el país se acostumbró a su sabor, o sea, nos acostubramos a tomar mal café.
Gómez Tejedor y ‘La Estrella’
- La técnica del torrefactado nació probablemente en México o Cuba donde los mineros tostaban así el café para que se conservara mejor y más tiempo. El nombre sin embargo es de origen español. Se debe a José Gómez Tejedor, industrial extremeño que trajo la técnica. Logró la patente de invención lo que le proporcionó el privilegio de explotación exclusiva durante 20 años (1901-1921). Durante esos años hizo una fuerte propaganda de su «Café torrefacto marca de La Estrella». Así, su marca se extendió por todo el país ya antes de la guerra civil. Aunque torrefacto solo significaba tostado al fuego, en aquella España terminó siendo sinónimo de café tostado con azúcar.
Por su contenido de azúcar, el torrefacto enmascara los defectos de los granos de café de origen y baja la calidad final de la infusión que bebemos. Acabamos tomando un líquido fuerte y amargo, sin matices y sin aroma. No, el buen café no es ácido ni amargo… y a eso, sin embargo, se han acostumbrado generaciones de españoles (es ahora, en los últimos años, que estamos empezando a tomar mejor café).
También por salud
Pero también hay que evitar el torrefacto por salud. No es que el café torrefacto sea veneno, pero no tiene todas las virtudes de la verdadera infusión de café. Es especialmente desaconsejable en personas con diabetes, problemas digestivos o de peso.
«La gente no sabe que cuando está consumiendo torrefacto está consumiendo azúcar«, comentó en Telecinco Félix Cisnero, fundador de Café Té Arte. Y con el azúcar hay que tener mucho cuidado y control, por salud.
Hay que tener presente que al tostar el café con azúcar se generan compuestos químicos como el hidroximetilfurfura y la acrilamida. Esta última sustancia se forma en alimentos durante su cocción o procesado a altas temperaturas (también es un componente del humo del tabaco). La acrilamida está clasificada como probablemente cancerígena para el ser humano.
Además, al elaborarse el torrefacto con café de baja calidad, su contenido en antioxidantes naturales es pequeño en comparación con el café natural (aún mejor si es de especialidad).
Cómo saber si es café torrefacto
Para el consumidor puede ser difícil distinguir a simple vista si un café es torrefacto o no. Si leemos la palabra en el envase mejor descartarlo y si vemos la expresión «mezcla», también, porque significa mezcla de café natural y… torrefacto.
La web gestiondecafeterias nos da cuatro consejos para identificarlo:
- Color: el torrefacto tiene un color mucho más oscuro que el café natural, un tono negro brillante.
- Sabor: tiene un sabor muy fuerte y amargo, además de un regusto a quemado.
- Etiqueta: en el producto debe indicarse, porque en España es obligatorio especificar si el café ha sido torrefactado.
- Precio: el torrefacto es más barato (hay menos café por kilo).
Fuente de TenemosNoticias.com: www.20minutos.es
En la sección: 20MINUTOS.ES – Gastronomía
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