260 monumentos funerarios permiten identificar una nueva cultura del desierto que prosperó entre Egipto y el mar Rojo hace 6.000 años

Entre el Nilo y el mar Rojo se extiende el desierto de Atbai, una franja árida que durante milenios fue el hogar de comunidades pastoriles. A pesar de ser nómadas, estos grupos construyeron tumbas monumentales para dar sepultura a sus difuntos. Un nuevo estudio publicado en African Archaeological Review identifica y sistematiza, por primera vez, una tradición monumental funeraria coherente en toda esta región: los llamados Atbai Enclosure Burials (AEB) o entierros en recintos de Atbai. Estas estructuras circulares de piedra se construyeron, según los datos de carbono-14 disponibles, entre aproximadamente el 4500 y el 2500 a.C.
El trabajo es fruto del Atbai Survey Project, liderado por investigadores de la Universidad Macquarie de Sídney, la Université Lumière Lyon 2 y la Academia Polaca de Ciencias. El proyecto se apoya en una exhaustiva campaña de teledetección por satélite que ha identificado 280 estructuras monumentales a lo largo de todo el Atbai, desde el sur de Egipto hasta las fronteras con Eritrea.
El artículo propone que estos monumentos son la seña de identidad de una cultura nómada del desierto, hasta ahora sin nombre propio. Los investigadores proponen que podría tratarse de la antecesora de los Medjay, los nómadas del desierto oriental, bien conocidos por los textos faraónicos del tercer milenio a.C.
Un nuevo estudio ha identificado, a partir de los monumentos funerarios, una posible cultura nómada del desierto operativa en Atbai hace más de 6.000 años.

El recuerdo del desierto verde
La aparición, auge y desaparición de esta tradición funeraria coinciden con las fases finales del Período Húmedo Africano. Se trata de un largo episodio climático que se extendió aproximadamente hasta el tercer milenio a.C. y durante el cual el Sahara era verde y habitable. Cuando las lluvias se retiraron hacia el sur, los pastores del Atbai se vieron obligados a adaptarse, migrar o desaparecer.
El abandono de la tradición, datado provisionalmente en el tercer milenio a.C., podría responder a una combinación de factores: el desplazamiento definitivo de la Zona de Convergencia Intertropical, el agotamiento de los acuíferos y el sobrepastoreo. Este último factor es de especial relevancia, ya que la propia actividad de los pastores pudo haber acelerado la desertificación al degradar la cubierta vegetal de las laderas. Estos monumentos son la huella que dejaron, documentos de piedra que revelan una sociedad estratificada, con jerarquías sociales, rituales compartidos y una relación profunda con el ganado vacuno como símbolo de estatus y poder.
La tipología de estas tumbas incluye círculos con entrada orientada al este, recintos sin apertura, estructuras compuestas y agrupaciones de túmulos sin muro exterior.

260 estructuras nuevas reveladas desde el espacio
Ante la imposibilidad de realizar prospecciones terrestres en amplias zonas de Sudán, el equipo utilizó imágenes de Google Earth y Bing para recorrer el Atbai sistemáticamente. De este modo, identificaron 260 estructuras inéditas que se suman a las 20 ya conocidas por excavaciones previas. El área de mayor concentración de estos monumentos se encuentra en la cuenca del Wadi Gabgaba superior, donde se ubica el 40% de todas las estructuras documentadas (112 ejemplos).
Los monumentos presentan una notable variabilidad arquitectónica. Los diámetros oscilan entre 5 y 82 metros, y la tipología va desde círculos con entrada orientada al este (posiblemente vinculados al solsticio de invierno) hasta recintos sin apertura, estructuras compuestas y agrupaciones de túmulos sin muro exterior. Esta diversidad formal dificulta una cronología precisa, aunque los autores notan que podría reflejar una evolución temporal a lo largo de los más de dos milenios que abarca la tradición.
La mayoría de los monumentos se sitúa cerca de fuentes de agua, a una distancia media de unos 196 metros de los cauces actuales de los wadi. Los autores interpretan que estos enterramientos funcionaron como marcadores territoriales de nichos ecológicos favorables para el pastoreo y el abastecimiento hídrico.
La disposición interna de los enterramientos sugiere una jerarquía clara: un individuo principal en el centro o en el cuadrante noroeste del recinto, rodeado de sepulturas secundarias humanas y animales.

El ganado en el centro de la vida y de la muerte
En las tres excavaciones realizadas en el desierto (en Bir Asele, Wadi Khashab y Wadi el-Ku), todos los recintos contenían restos de ganado vacuno junto a los enterramientos humanos. En Wadi Khashab, el mejor excavado, una sepultura central estaba rodeada de los esqueletos de vacas, ovejas y también de un niño. Esta disposición, con un individuo principal flanqueado por sus animales, apunta a una jerarquía social clara y a un papel simbólico del ganado como marcador de riqueza y estatus en el más allá.
Este patrón encaja con el concepto de comportamiento centrado en el ganado (Cattle-Centred Behaviour), documentado en toda la franja sahariana y nilótica. La presencia de restos de ganado vacuno en contextos funerarios está atestiguada en el noreste de África desde el sexto milenio a.C. en Nabta Playa. La tradición Atbai Enclosure Burials sería, por tanto, una manifestación local de un fenómeno cultural de gran escala que engloba el Sahara central, la Península Arábiga y el este de África.
Los autores interpretan que estos enterramientos funcionaron como marcadores territoriales de nichos ecológicos favorables para el pastoreo y el abastecimiento hídrico.
Una sociedad compleja en el margen de la historia
La construcción de estos monumentos fue una empresa colectiva de gran envergadura. Los autores calculan que edificar el muro de un recinto de tamaño medio, como el ejemplar EB104, con una circunferencia de 60 metros y un grosor medio de 2,75 metros, requirió el trabajo de toda una comunidad durante días. Un solo operario necesitaría más de 160 jornadas de ocho horas; cincuenta personas lo habrían completado en poco más de tres días. Esa inversión de tiempo y esfuerzo, sustraída a las tareas de subsistencia, revela una organización social sofisticada.

Un patrimonio en peligro
Uno de los datos más inquietantes del estudio concierne al estado de conservación de estos monumentos. Al menos 12 de los enterramientos del Wadi Gabgaba han sido dañados recientemente por la minería de oro ilegal, una actividad que está destruyendo de forma irreversible extensas zonas del desierto sudanés. El conflicto armado que atraviesa Sudán desde 2023, además, hace imposible la prospección terrestre y agrava la situación general, ya que los monumentos quedan expuestos al saqueo.
Los constructores de los Atbai Enclosure Burials o entierros en recintos de Atbai fueron los primeros habitantes conocidos de la región con una identidad cultural propia. Vivieron entre dos mundos, entre Egipto y Nubia, y dejaron sus tumbas como testigos mudos de una vida nómada en un desierto que un día fue verde.
Referencias
- Cooper, J., Bourgeois, M., Crépy, M., & Gatto, M. C. 2026. «Atbai Enclosure Burials: Monumentalism, Pastoralism and Environmental Change in the Mid-Holocene East Nubian Deserts». African Archaeological Review. DOI: https://doi.org/10.1007/s10437-026-09654-y
Fuente de TenemosNoticias.com: muyinteresante.okdiario.com
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