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Arqueólogos descubren en Marruecos la prueba de que los baños públicos medievales también eran lugares para jugar

📅 🕐 hace 1 min🔗 Fuente: TenemosNoticias.com🕑 8 min de lectura
Arqueólogos descubren en Marruecos la prueba de que los baños públicos medievales también eran lugares para jugar
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Durante siglos, los arqueólogos han dedicado enormes esfuerzos a estudiar palacios, mezquitas, fortificaciones y monumentos. Sin embargo, algunos de los hallazgos más reveladores sobre el pasado surgen de elementos mucho más modestos. Es precisamente lo que acaba de ocurrir en Marruecos, donde un grupo de investigadores ha identificado un tablero de juego medieval tallado en los escalones de un antiguo baño público, una pieza aparentemente sencilla que está ofreciendo nuevas pistas sobre el ocio, la sociabilidad y la circulación de tradiciones culturales en el mundo islámico temprano.

El descubrimiento procede de Walīla, la ciudad medieval levantada sobre las ruinas de la antigua Volubilis romana, uno de los yacimientos arqueológicos más importantes del norte de África. Allí, un equipo formado por Tim Penn, Corisande Fenwick y Hassan Limane ha estudiado un tablero grabado en la piedra de un hammam construido durante la época idrisí. Los resultados han sido publicados recientemente en la revista Libyan Studies.

Lo extraordinario del hallazgo no es únicamente la existencia del tablero. Los arqueólogos encuentran con relativa frecuencia marcas de juegos en pavimentos antiguos, plazas o edificios históricos. El verdadero valor de esta pieza radica en que puede fecharse con una precisión poco habitual. El hammam donde apareció fue construido entre finales del siglo VIII y comienzos del IX, y dejó de utilizarse probablemente entre los siglos X y XI. Eso permite situar el uso del tablero en un marco cronológico muy concreto.

Esta circunstancia resulta excepcional porque la mayoría de tableros grabados conocidos en el Mediterráneo carecen de un contexto arqueológico tan claro. Muchos fueron tallados sobre edificios que permanecieron en uso durante siglos, lo que dificulta enormemente determinar cuándo fueron realizados. En cambio, el ejemplo de Walīla ofrece una rara oportunidad para estudiar una práctica de ocio en un momento histórico perfectamente delimitado.

Un juego escondido en los escalones de un hammam

El tablero se encuentra en el escalón superior que daba acceso a una pequeña piscina de agua fría dentro del baño. Mide aproximadamente 34 centímetros de largo por 9,5 de ancho y está formado por tres filas de al menos trece pequeñas cavidades excavadas en la piedra.

A simple vista podría parecer una serie de agujeros sin importancia. Sin embargo, su disposición revela una intención clara. Los investigadores consideran que dos personas podían sentarse a ambos lados del escalón y jugar cómodamente mientras otros usuarios del hammam entraban o salían de la piscina.

La ubicación tampoco parece casual. El tablero ocupaba una posición muy visible dentro del edificio. Quienes se encontraban en la sala de vestuario podían observar fácilmente la partida. Todo ello sugiere que no se trataba de un grafiti improvisado realizado clandestinamente por algún visitante, sino de un elemento aceptado e integrado en la dinámica habitual del establecimiento.

Los especialistas señalan además que la talla requirió herramientas específicas, probablemente un cincel y un martillo. Aunque el trabajo presenta irregularidades y no parece obra de un cantero profesional, tampoco puede considerarse una intervención improvisada.

La imagen que emerge es la de un espacio donde el baño, la conversación y el entretenimiento formaban parte de una misma experiencia social. Lejos de ser simples instalaciones dedicadas a la higiene, los hammams desempeñaban un papel fundamental en la vida urbana del mundo islámico medieval.

Vista general de las ruinas de Volubilis, una de las ciudades antiguas mejor conservadas del norte de África
Vista general de las ruinas de Volubilis, una de las ciudades antiguas mejor conservadas del norte de África. Foto: Wikimedia

El tablero fue tallado en el escalón que daba acceso a una piscina de agua fría del hammam de Walīla. Su contexto arqueológico permite fecharlo entre los siglos VIII y X, algo extremadamente raro en este tipo de hallazgos.

El misterio del juego que se practicaba hace más de mil años

Una vez identificado el tablero, surgió una pregunta inevitable: ¿qué juego se practicaba sobre él?

Los investigadores analizaron varias posibilidades. Una de ellas era el mancala, una extensa familia de juegos conocida en África, Oriente Próximo y Asia, basada en mover semillas, piedras o fichas entre diferentes cavidades.

Sin embargo, varios detalles encajan mal con esa hipótesis. Los tableros de mancala suelen presentar agujeros más profundos, diseñados para contener numerosas piezas simultáneamente. En Walīla las cavidades son pequeñas y poco profundas. Además, las configuraciones de tres filas asociadas al mancala suelen poseer un número par de huecos, algo que no ocurre aquí.

Por ese motivo, el equipo considera más probable otra interpretación. Según indican los autores del estudio, el diseño coincide mejor con un antiguo juego conocido como tāb en el Levante y sīg en amplias regiones del Magreb y del Sáhara.

Se trata de un juego estratégico para dos participantes en el que cada jugador intenta avanzar sus piezas a través del tablero y capturar las del adversario. Aunque todavía se practica en algunas zonas del norte de África, sus orígenes continúan siendo poco conocidos.

La importancia del hallazgo reside precisamente en este aspecto. Si la identificación es correcta, el tablero de Walīla constituiría la evidencia más antigua conocida de este juego en el norte de África.

Reconstrucción virtual del hammam de Walīla, el baño público donde apareció el tablero de juego medieval.
Reconstrucción virtual del hammam de Walīla, el baño público donde apareció el tablero de juego medieval. Fernanda Palmieri, INSAP-UCL Volubilis Archaeological Project. Fuente: Libyan Studies (2026)

Un vínculo entre Marruecos y el Mediterráneo oriental

La investigación también aporta información valiosa sobre las conexiones culturales del mundo islámico medieval.

Los arqueólogos han identificado tableros similares en lugares tan diversos como Arabia Saudí, Siria, Jordania, Israel o Portugal. Muchos de ellos parecen corresponder a los primeros siglos de expansión islámica y presentan configuraciones muy parecidas a la hallada en Marruecos.

Walīla ocupaba una posición estratégica dentro de esas redes de intercambio. Antes incluso de la llegada de los idrisíes, la ciudad mantenía contactos comerciales con diferentes regiones mediterráneas y acuñaba su propia moneda. Durante los siglos VIII y IX experimentó una importante transformación política y urbana.

Las excavaciones realizadas en la zona han revelado la presencia de productos importados y soluciones arquitectónicas con paralelos en el Mediterráneo oriental. El propio hammam donde apareció el tablero muestra características poco habituales en el Magreb y más próximas a modelos conocidos en Siria o el Levante.

En ese contexto, no resulta descabellado pensar que determinadas costumbres recreativas viajaran junto con comerciantes, viajeros, eruditos o funcionarios que recorrían las rutas del mundo islámico.

Los investigadores sugieren que la difusión de juegos como el tāb/sīg pudo formar parte de esos procesos de intercambio cultural que conectaban territorios separados por miles de kilómetros.

Tablero de juego hallado en el hammam de Walīla. A la izquierda, la pieza original; a la derecha, la reconstrucción que muestra la disposición de las cavidades
Tablero de juego hallado en el hammam de Walīla. A la izquierda, la pieza original; a la derecha, la reconstrucción que muestra la disposición de las cavidades. Foto: Libyan Studies (2026)

A diferencia de muchos tableros grabados en piedra hallados en el Mediterráneo, este ejemplo puede asociarse con seguridad a un hammam construido durante el periodo idrisí.

Una ventana inesperada a la vida cotidiana medieval

Más allá de identificar un juego concreto, el hallazgo tiene un valor histórico mucho más amplio. Los documentos escritos medievales suelen centrarse en gobernantes, guerras, impuestos o cuestiones religiosas. Mucho más difícil resulta reconstruir cómo pasaban el tiempo las personas corrientes.

Por eso, hallazgos como el de Walīla adquieren una importancia especial. Permiten observar aspectos de la vida diaria que rara vez aparecen reflejados en las fuentes tradicionales.

El tablero demuestra que los habitantes de la ciudad no acudían al hammam únicamente para lavarse. También conversaban, observaban a otros visitantes y dedicaban tiempo a actividades recreativas. El baño funcionaba como un auténtico centro social.

Tal y como revela el estudio publicado en Libyan Studies, este sencillo conjunto de agujeros excavados en un escalón ofrece una perspectiva sorprendentemente rica sobre la sociedad del Magreb medieval. Allí donde muchos observadores solo verían una piedra desgastada por el paso del tiempo, los arqueólogos han identificado las huellas de una actividad compartida por generaciones de personas hace más de 1.200 años.

Y quizá esa sea la verdadera relevancia del descubrimiento. No habla de emperadores ni de conquistas. Habla de individuos anónimos que, después de un baño, se sentaban frente a frente para pasar el tiempo jugando. Una escena cotidiana que desapareció hace siglos, pero que ha quedado congelada en la piedra hasta nuestros días.

Referencias

  • Tim Penn et al, Gaming in the Maghreb al-Aqsa: new evidence from Idrisid Walīla (Volubilis), Libyan Studies (2026). DOI: 10.1017/lis.2025.10033

Fuente de TenemosNoticias.com: muyinteresante.okdiario.com

En la sección: Muy Interesante

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