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Arqueólogos descubren la ciudad perdida de Qabra y las huellas de un asedio ocurrido hace 4.000 años que reescriben la historia de Mesopotamia

📅 🕐 hace 8 min🔗 Fuente: TenemosNoticias.com🕑 8 min de lectura
Arqueólogos descubren la ciudad perdida de Qabra y las huellas de un asedio ocurrido hace 4.000 años que reescriben la historia de Mesopotamia
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Durante siglos, los historiadores han reconstruido las guerras de la antigua Mesopotamia a partir de inscripciones reales, estelas conmemorativas y relatos escritos por los propios vencedores. Sin embargo, encontrar las huellas físicas de aquellos conflictos ha sido mucho más complicado. Ahora, un descubrimiento realizado en el norte de Irak está cambiando esa situación y ofreciendo una imagen extraordinariamente detallada de cómo pudo desarrollarse una guerra hace casi cuatro milenios.

Un equipo internacional de arqueólogos que trabaja en el yacimiento de Kurd Qaburstan, en la región del Kurdistán iraquí, ha sacado a la luz restos que apuntan directamente a la destrucción de una importante ciudad de la Edad del Bronce. El hallazgo incluye edificios incendiados, archivos administrativos abandonados, restos humanos hallados en el mismo lugar donde murieron y una enorme línea de fortificaciones que rodeaba el asentamiento.

Tal y como ha revelado la Universidad de Central Florida, responsable de las excavaciones, las evidencias encontradas encajan con sorprendente precisión con las referencias históricas a la antigua ciudad de Qabra, una urbe mencionada en textos mesopotámicos que durante mucho tiempo permaneció envuelta en el misterio.

La importancia del descubrimiento no reside únicamente en haber identificado una ciudad perdida. Los investigadores consideran que se trata de uno de los ejemplos arqueológicos más completos jamás documentados sobre un asedio en la Mesopotamia de la Edad del Bronce Media, un periodo comprendido aproximadamente entre los años 2000 y 1600 antes de Cristo.

La investigación se desarrolló durante varias campañas arqueológicas realizadas entre 2024 y 2025, permitiendo reconstruir no solo el momento de la destrucción de la ciudad, sino también aspectos cotidianos de la vida de sus habitantes poco antes de la tragedia.

Las tablillas que aparecieron justo antes de la caída de la ciudad

Uno de los hallazgos más importantes ha sido la recuperación de veinte tablillas escritas en cuneiforme, el sistema de escritura utilizado en Mesopotamia durante milenios.

Las piezas aparecieron en los niveles de destrucción de un gran edificio identificado como un palacio situado en la parte oriental de la ciudad baja. Junto a ellas se encontraron más de un centenar de sellos administrativos utilizados para controlar mercancías, registrar transacciones y gestionar recursos.

Los especialistas encargados de estudiar estos documentos consideran que representan el conjunto de tablillas más relevante encontrado hasta la fecha en la llanura de Erbil. Su contenido ofrece una ventana excepcional a la organización económica y política de la ciudad en los momentos previos a su desaparición.

Los primeros análisis indican que la mayoría de los textos son registros administrativos relacionados con la actividad palaciega. Sin embargo, una de las tablillas parece contener correspondencia vinculada a un alto funcionario de Qabra, un detalle que podría ayudar a identificar a algunos de los protagonistas de los acontecimientos descritos en las fuentes históricas.

Especialmente llamativo resulta el hecho de que varias tablillas estén fechadas con pocos días de diferencia entre sí. Esta circunstancia sugiere que el archivo quedó abandonado de manera repentina, posiblemente cuando la ciudad estaba siendo atacada y sus administradores ya no tuvieron tiempo de proteger o trasladar la documentación.

Una tablilla cuneiforme hallada en el palacio oriental de la ciudad baja aparece antes y después de su proceso de restauración
Una tablilla cuneiforme hallada en el palacio oriental de la ciudad baja aparece antes y después de su proceso de restauración. La pieza forma parte de un conjunto de documentos administrativos recuperados durante las excavaciones arqueológicas en Kurd Qaburstan. Foto: Carmen Gütschow/Kurd Qaburstan Project

Hasta ahora, la mayoría de los asedios mesopotámicos eran conocidos a través de inscripciones de los vencedores; Qabra permite observar por primera vez sus consecuencias sobre el terreno.

Los restos humanos que muestran el coste real de la guerra

Más allá de los documentos, los arqueólogos han encontrado una evidencia todavía más impactante: los cuerpos de diecisiete personas atrapadas en las capas de destrucción del palacio.

A diferencia de los enterramientos habituales de la época, estos individuos no fueron sepultados siguiendo rituales funerarios. Tampoco aparecieron acompañados de ajuares o elementos ceremoniales.

Los esqueletos fueron localizados en posiciones que sugieren una muerte repentina. Algunos permanecían exactamente donde cayeron. Uno de ellos apareció desplomado sobre una estructura de piedra, mientras que otros se encontraban entre muros derrumbados y acumulaciones de escombros.

La ausencia de enterramientos formales indica que nadie regresó para recuperar los cuerpos después del ataque. Para los investigadores, este detalle constituye una de las pruebas más sólidas de que la ciudad sufrió un episodio de violencia extrema.

Los estudios antropológicos y genéticos que se están realizando actualmente podrían revelar en los próximos años quiénes eran estas personas, cuál era su origen geográfico e incluso si existían vínculos familiares entre algunas de ellas.

Las huellas de un asedio que permanecieron ocultas durante cuatro milenios

Las excavaciones también han permitido documentar una secuencia de destrucciones especialmente reveladora.

Los arqueólogos identificaron edificios colapsados, gruesas capas de ceniza, muros quemados y una enorme concentración de objetos abandonados. Vasijas cerámicas, herramientas y otros materiales aparecieron donde fueron utilizados por última vez, como si el tiempo se hubiese detenido en el instante mismo de la catástrofe.

Según los investigadores, las evidencias apuntan a un ataque organizado y posiblemente prolongado. No se trataría de un incendio accidental ni de un abandono gradual del asentamiento, sino de una acción militar de gran envergadura.

Esta interpretación coincide con las referencias históricas que describen las campañas del rey Shamshi-Adad I, uno de los gobernantes más poderosos del norte de Mesopotamia durante el siglo XVIII a.C. Las fuentes antiguas mencionan enfrentamientos contra ciudades rivales de la región, entre ellas Qabra.

Durante décadas, los historiadores conocían esos relatos únicamente a través de textos e inscripciones. Ahora, por primera vez, comienzan a aparecer pruebas materiales capaces de confirmar algunos de esos acontecimientos.

La combinación de edificios incendiados, archivos abandonados y víctimas atrapadas entre los escombros constituye una fotografía excepcionalmente nítida de los efectos de la guerra en una ciudad mesopotámica.

Distribución de los restos humanos hallados en una de las capas de destrucción del Palacio Oriental de la Ciudad Baja de Kurd Qaburstan
Distribución de los restos humanos hallados en una de las capas de destrucción del Palacio Oriental de la Ciudad Baja de Kurd Qaburstan. Foto: Andrea Zurek-Ost/Kurd Qaburstan Project

Durante siglos, Qabra fue poco más que un nombre mencionado en textos antiguos; hoy comienza a recuperar su lugar en la historia.

Una muralla monumental confirma la identidad de la ciudad

Otro de los grandes avances de la investigación ha llegado gracias al uso de tecnología geofísica.

Los especialistas realizaron un amplio estudio magnetométrico sobre más de ochenta hectáreas del yacimiento. Esta técnica permite detectar estructuras enterradas mediante las alteraciones que producen en el campo magnético terrestre.

Los resultados revelaron la existencia de una enorme muralla reforzada con bastiones que rodeaba completamente el asentamiento.

La magnitud de estas defensas demuestra que Kurd Qaburstan no era una población secundaria. Se trataba de una gran ciudad regional con recursos suficientes para construir complejos sistemas defensivos y mantener una importante estructura administrativa.

Además, la disposición de estas fortificaciones coincide con representaciones antiguas conservadas en monumentos mesopotámicos, reforzando la hipótesis de que el yacimiento corresponde efectivamente a la desaparecida Qabra.

Junto a las murallas, los arqueólogos descubrieron calles pavimentadas, sistemas de drenaje y áreas dedicadas a la producción de alimentos y tejidos. Todo ello refleja un elevado grado de planificación urbana y una economía mucho más sofisticada de lo que tradicionalmente se había atribuido a las ciudades del norte de Mesopotamia.

Vista del entorno que rodea el yacimiento arqueológico de Kurd Qaburstan, donde las excavaciones han sacado a la luz evidencias de guerra, administración y vida urbana de hace casi 4.000 años
Vista del entorno que rodea el yacimiento arqueológico de Kurd Qaburstan, donde las excavaciones han sacado a la luz evidencias de guerra, administración y vida urbana de hace casi 4.000 años. Foto: Kurd Qaburstan Project

Los restos hallados muestran que la caída de la ciudad no fue un abandono gradual, sino un episodio de violencia repentina y devastadora.

Un hallazgo que obliga a mirar de otra forma el mundo mesopotámico

Durante mucho tiempo, el protagonismo histórico de Mesopotamia se concentró en grandes ciudades del sur como Uruk, Ur o Babilonia. Sin embargo, los descubrimientos realizados en Kurd Qaburstan están ayudando a modificar esa visión.

La ciudad de Qabra demuestra que el norte mesopotámico también albergó centros urbanos de gran tamaño, capaces de desarrollar sistemas administrativos complejos, construir impresionantes fortificaciones y desempeñar un papel político relevante en la región.

Lejos de ser una periferia secundaria, estas ciudades participaron activamente en las redes comerciales, diplomáticas y militares que moldearon el antiguo Oriente Próximo.

Cuatro mil años después de su destrucción, Qabra vuelve a emerger del suelo iraquí para contar una historia que había permanecido enterrada durante milenios. Una historia de poder, prosperidad y guerra que ofrece una de las imágenes más vívidas jamás obtenidas sobre la vida y la muerte en una ciudad de la Edad del Bronce.

Referencias

  • Thiry, Médard y Milnes, Anthony. 2024. “Reports Engineered ‘landmarks’ associated with Late Paleolithic engraved shelters”. Journal of Archaeological Science: Reports, 55: 1-25. DOI: 10.1016/j.jasrep.2024.104490

Fuente de TenemosNoticias.com: muyinteresante.okdiario.com

En la sección: Muy Interesante

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