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Descifran 10.000 años de historia en los Pirineos y descubren uno de los registros arqueológicos más largos de Europa

📅 🕐 hace 2 min🔗 Fuente: TenemosNoticias.com🕑 8 min de lectura
Descifran 10.000 años de historia en los Pirineos y descubren uno de los registros arqueológicos más largos de Europa
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Las grandes montañas suelen ocupar un lugar especial en el imaginario colectivo. Se las percibe como territorios aislados, difíciles de habitar y sometidos a unas condiciones climáticas extremas. Durante mucho tiempo, esa misma imagen influyó también en la arqueología. Las zonas de alta montaña fueron consideradas espacios secundarios, visitados únicamente de forma esporádica por pastores, cazadores o grupos humanos que buscaban refugio temporal.

Sin embargo, las investigaciones desarrolladas durante las últimas décadas en el Parque Nacional de Aigüestortes i Estany de Sant Maurici, en el corazón de los Pirineos catalanes, están obligando a revisar por completo esa interpretación. Un estudio dirigido por investigadores de la Universitat Autònoma de Barcelona ha logrado reconstruir una secuencia cronológica sin precedentes que documenta la presencia humana continuada en estos paisajes durante todo el Holoceno, el periodo geológico iniciado tras la última gran glaciación.

Tal y como indica el trabajo publicado en la revista Archeologica Data, los investigadores han reunido una base de datos formada por 124 dataciones radiocarbónicas procedentes de 45 yacimientos arqueológicos. El conjunto permite situar cronológicamente cerca de 380 enclaves documentados en el parque nacional y constituye una de las series más completas jamás elaboradas para una región de alta montaña de los Pirineos.

El proyecto es el resultado de más de dos décadas de prospecciones arqueológicas, excavaciones y análisis desarrollados por el Grupo de Arqueología de Alta Montaña de la UAB. Gracias a ese esfuerzo acumulado, hoy es posible observar cómo la ocupación humana de estas cumbres no fue un fenómeno excepcional, sino una constante que se prolongó durante milenios.

Un refugio de montaña ocupado desde poco después de la última glaciación

Uno de los hallazgos más llamativos del estudio procede del abrigo de les Obagues de Ratera, situado a más de 2.300 metros de altitud. Las dataciones obtenidas en este lugar muestran que ya era frecuentado por grupos humanos hace aproximadamente 10.000 años.

La cronología resulta especialmente significativa porque corresponde a una época muy cercana al final de la última glaciación. El clima comenzaba a suavizarse progresivamente, aunque todavía persistían pequeños glaciares en algunos sectores de la cordillera. Aun así, grupos de cazadores-recolectores ya recorrían estos territorios alpinos.

Las excavaciones han permitido identificar una secuencia arqueológica extraordinariamente larga. El abrigo fue utilizado durante el Mesolítico, continuó ocupado durante la transición hacia el Neolítico y volvió a ser frecuentado en distintas fases posteriores de la Prehistoria y de la Historia.

Los registros documentan actividades durante el Neolítico, el Calcolítico, la Edad del Bronce, los inicios de la Edad del Hierro, la Antigüedad tardía, la época visigoda e incluso los siglos XIX y XX. Pocos yacimientos de Cataluña presentan una continuidad semejante.

Pero Obagues de Ratera no es un caso aislado. Otros enclaves excavados en profundidad, como la Cova del Sardo y el abrigo de Portarró, también ofrecen secuencias de ocupación que abarcan varios milenios. En conjunto, estos lugares demuestran que determinadas áreas de la alta montaña fueron utilizadas de forma recurrente generación tras generación.

Las excavaciones revelan que el abrigo de Obagues de Ratera fue testigo de diez milenios de historia humana, con ocupaciones documentadas desde el Mesolítico hasta el siglo XX
Las excavaciones revelan que el abrigo de Obagues de Ratera fue testigo de diez milenios de historia humana, con ocupaciones documentadas desde el Mesolítico hasta el siglo XX. Foto: GAAM-UAB

La alta montaña pirenaica no fue un territorio marginal: las evidencias muestran que formó parte de la vida cotidiana de las comunidades humanas durante más de 10.000 años.

Cuando Ötzi cruzaba los Alpes, los Pirineos también estaban llenos de actividad

La investigación no se limita a establecer fechas. El análisis estadístico de las dataciones permite detectar momentos en los que la presencia humana aumentó o disminuyó con respecto a otras épocas.

Uno de esos periodos de intensificación se produjo durante los últimos siglos del Neolítico, entre aproximadamente 3300 y 2500 a.C. Los investigadores detectan una concentración especialmente elevada de evidencias arqueológicas correspondientes a ese momento.

Se trata de una etapa particularmente interesante porque coincide cronológicamente con la época en la que vivió Ötzi, la famosa momia hallada en los Alpes italianos. Mientras aquel individuo recorría los pasos alpinos hace unos 5.300 años, las montañas pirenaicas experimentaban también una notable intensificación de la actividad humana.

Las evidencias sugieren que los grupos neolíticos explotaban estos espacios con una intensidad creciente. Los pastos de altura, los recursos forestales y las posibilidades ganaderas habrían convertido estas zonas en un componente fundamental de las economías prehistóricas.

Posteriormente, otro incremento significativo se aprecia durante la Antigüedad tardía y los primeros siglos medievales. Este fenómeno coincide con transformaciones económicas y sociales que afectaron a amplias regiones de Europa occidental tras el final del Imperio romano.

Los datos reflejan, por tanto, una historia dinámica en la que la ocupación de la montaña no fue lineal, sino marcada por fases de expansión y contracción.

La arquitectura más antigua conocida de los Pirineos

Entre los resultados más destacados del estudio figura también la identificación de algunas de las primeras construcciones documentadas en la cordillera.

Las excavaciones realizadas en el yacimiento de Portarró permitieron descubrir estructuras formadas por bases de piedra combinadas con elementos de madera. Las dataciones sitúan estas construcciones hace alrededor de 5.000 años.

Según los investigadores, se trata actualmente del ejemplo más antiguo conocido de arquitectura en piedra de los Pirineos. El hallazgo resulta especialmente importante porque demuestra que las comunidades prehistóricas no se limitaban a utilizar refugios naturales.

Por el contrario, algunos grupos levantaban construcciones específicamente diseñadas para desarrollar actividades en altura. Estas edificaciones representan una evidencia directa de planificación, inversión de trabajo y ocupación recurrente del territorio.

El descubrimiento también ayuda a comprender mejor la evolución de las formas de poblamiento en la montaña. A lo largo del tiempo aparecen refugios, corrales, estructuras ganaderas, asentamientos compuestos por varias construcciones e incluso agrupaciones complejas de recintos.

Todo ello revela una utilización mucho más intensa y organizada del paisaje de lo que tradicionalmente se había supuesto.

Mapa de los yacimientos arqueológicos documentados y datados en el Parque Nacional de Aigüestortes i Estany de Sant Maurici
Mapa de los yacimientos arqueológicos documentados y datados en el Parque Nacional de Aigüestortes i Estany de Sant Maurici. Fuente: GAAM-UAB

Los datos cuestionan la vieja idea de unas montañas vacías e inhóspitas y revelan un paisaje intensamente utilizado durante milenios.

Un cambio de paradigma sobre la historia de la alta montaña

Quizá la principal aportación de este trabajo sea la transformación de una idea profundamente arraigada en la investigación histórica y arqueológica.

Durante décadas, las zonas situadas por encima de los 2.000 metros fueron consideradas espacios marginales, ocupados únicamente en circunstancias excepcionales. Sin embargo, las evidencias acumuladas en Aigüestortes muestran una realidad completamente distinta.

Los 380 yacimientos documentados incluyen refugios rocosos, estructuras ganaderas, posibles viviendas, conjuntos arquitectónicos complejos, hornos e incluso círculos de piedra que podrían tener una función funeraria. Su distribución cubre prácticamente todo el territorio estudiado.

Además, los resultados encajan con diversos estudios paleoecológicos realizados en lagos y sedimentos de la región. Estos trabajos habían detectado cambios en la vegetación, reducción de masas forestales, aumento de especies herbáceas y señales de actividad humana desde hace milenios.

Ahora, las dataciones arqueológicas permiten poner fechas concretas a muchos de esos procesos y relacionarlos con ocupaciones humanas documentadas sobre el terreno.

Tal y como revela el estudio, la historia de estas montañas no es la de un paisaje salvaje apenas alterado por el ser humano. Es, más bien, la historia de una relación prolongada entre las comunidades humanas y un entorno que fue utilizado, transformado y adaptado durante más de diez milenios.

Lejos de ser espacios vacíos o inhóspitos, los Pirineos de alta montaña fueron escenarios de actividad humana continua desde los albores del Holoceno hasta la actualidad. Y cada nueva excavación parece confirmar que todavía quedan muchos capítulos por descubrir en una historia que apenas comienza a conocerse en toda su dimensión.

Referencias

  • Ermengol Gassiot Ballbè et al, Absolute chronology of human occupations in the high mountain environments of the southern central Pyrenees: radiocarbon dates from the Aigüestortes area, Archeologica Data (2026). DOI: 10.13131/unipi/3fem-pb67

Fuente de TenemosNoticias.com: muyinteresante.okdiario.com

En la sección: Muy Interesante

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