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El mito de los 23 fuertes imperiales que la arqueología acaba de desmontar: la invasión romana de Britania se ganó con tratados, no con legiones

📅 🕐 hace 5 min🔗 Fuente: TenemosNoticias.com🕑 7 min de lectura
El mito de los 23 fuertes imperiales que la arqueología acaba de desmontar: la invasión romana de Britania se ganó con tratados, no con legiones
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Durante mucho tiempo, los libros de historia dieron por hecho que, tras la caída de Camulodunum (la actual Colchester) en el año 43 d. C., las legiones del político y militar Aulo Plaucio sembraron el sureste de Britania con una red de fortines. Aquella imagen de soldados romanos vigilando cada colina conquistada se convirtió en un dogma casi indiscutible.

Sin embargo, más de tres décadas de excavaciones asociadas a la construcción de infraestructuras contemporáneas han cuestionado por completo ese relato. La arqueóloga Isobel Thompson, de la University College London, ha revisado en profundidad 23 supuestos emplazamientos militares y ha llegado a una conclusión incómoda para la ortodoxia académica. ¿Y si la ausencia de fuertes no fuera un vacío documental, sino la prueba de un pacto diplomático olvidado? La respuesta, que ahora se publica en un artículo de la revista Britannia, obliga a repensar cómo Roma conquistó realmente estas tierras británicas.

Más de tres décadas de arqueología han puesto patas arriba el relato clásico de la conquista romana de Britania.

Soldado y britanos
Recreación fantasiosa. Fuente: Midjourney/Erica Couto

El incuestionado dogma de la pacificación

Desde los años sesenta del siglo XX, historiadores como Graham Webster defendieron que la ocupación romana de Britania exigió una fuerte presencia militar para controlar a las tribus recién sometidas. Esa idea se apoyaba en un supuesto muy discutible: que las ciudades romanas siempre nacían junto a un fuerte previo.

Ya en 1990, el investigador Martin Millett cuestionó ese vínculo axiomático entre los fuertes militares y las ciudades romanas. Con todo, el mapa de establecimientos militares trazado por Webster en 1993 siguió determinando el diseño de una supuesta red de fortines que se extendía entre Plymouth y el Humber, aunque muchos de ellos permanecieran sin confirmación. Thompson recuerda que aquella generación de arqueólogos trabajaba con excavaciones de pequeño tamaño y dataciones a menudo imprecisas. Cualquier zanja con perfil en V o cualquier resto de metal se interpretaba como prueba de la presencia de una guarnición romana.

Un nuevo estudio desmonta algunas evidencias. Una simple zanja con ranura en la base no demuestra disciplina militar, solo el mantenimiento regular de los fosos con una pala.

Mapas de los fuertes anteriores al periodo flavio
Mapas de los fuertes anteriores al periodo flavio. Fuente: Thompson 2026

Zanjas, hebillas y espejismos: la evidencia bajo la lupa

El argumento más repetido era el de la llamada «zanja rompetobillos», caracterizada por la presencia de una ranura en la base del foso que, supuestamente, servía para frenar a los atacantes. Thompson demuestra que esa ranura solo indica el mantenimiento regular del foso con una pala y no la amenaza real del enemigo. La «rompetobillos», de hecho, está presente tanto en asentamientos civiles como en militares.

Tampoco el metal basta como prueba del dominio militar romano. El equipo del Roman Rural Settlement Project, por ejemplo, halló objetos supuestamente militares en el 60% de las pequeñas ciudades fortificadas, pero también en el 10% de las granjas. El armamento, como recuerda el arqueólogo Peter Salway, «tendía a extraviarse» incluso en la Antigüedad.

De hecho, muchos britanos pudieron servir como auxiliares del ejército romano antes de la propia invasión del 43 d. C., según plantea el especialista John Creighton. Portar una espada o un broche de estilo militar no convertía, por tanto, un asentamiento en un cuartel.

Las cerámicas importadas, como la conocida vajilla de Lyon, tampoco resuelven el enigma por sí solas. Ese tipo de piezas circulaba también entre las comunidades civiles que participaban en el intenso comercio transfronterizo, mucho antes de que llegara ninguna legión.

Portar una espada o un broche romano no convertía automáticamente un asentamiento britano en un cuartel legionario.

Emperador Claudio
Emperador Claudio. Fuente: Marie-Lan Nguyen/Wikimedia

Los 23 candidatos que no resisten el examen

Thompson repasó, uno por uno, los yacimientos señalados como fuertes del periodo claudio al norte del Támesis. En Cambridge, por ejemplo, la revisión de los hallazgos no justifica la existencia de un fuerte. En Irchester, toda la teoría se sostiene en una única hebilla de cinturón sin contexto conocido. En Kelvedon, por su parte, lo que se consideraba una zanja militar resultó ser un simple límite agrícola de más de 400 m. Ninguna de las supuestas defensas en Great Chesterford ha aportado evidencias de la presencia de metal militar verificado.

La revisión de los materiales de Piddington, en Northamptonshire, ofrece el giro más llamativo. Considerado parte de un depósito militar de época claudia, el conjunto de hallazgos (ánforas, cristal romano, un colador etrusco) apunta más bien a la residencia de una élite indígena de alto estatus, similar a la de Gorhambury.

Verlamion y Silchester pudieron actuar como una zona tampón pactada antes de la llegada del emperador Claudio.

Murallas romanas de Camulodunum
Murallas romanas de Camulodunum. Fuente: Maria Wikimedia

Alchester y Colchester: fuertes romanos confirmados

Thompson reconoce en su estudio que tres bases al norte del Támesis cuentan con pruebas sólidas de haber sido fuertes militares. Colchester es la fortaleza legionaria mejor documentada del 43 al 48 d. C. Longthorpe, por su parte, se ocupó hasta el año 62, mientras que en Alchester, Oxfordshire, la datación por dendrocronología ha arrojado fechas de ocupación entre los años 44 y 45.

Con todo, estas tres bases están muy alejadas entre sí. Estas distancias dejan todo el territorio intermedio sin protección aparente. Esa dispersión resulta extraña si, como sostenía la vieja ortodoxia, Roma necesitaba contar con la presencia de una guarnición por cada jornada de marcha. La propia lógica militar sugiere que algo falta en el relato tradicional de la conquista.

Reinos amigos: la pieza que faltaba en el rompecabezas

Aquí es donde entra la hipótesis central del estudio. Thompson propone que los territorios de Verlamion (la actual St Albans) y Silchester ya mantenían tratados con Roma antes de la invasión. Estos pactos habrían ayudado a crear un corredor seguro para el paso de las legiones.

El historiador David Braund ya había establecidola existencia de «reinos amigos» en las fronteras romanas desde la República. Los hijos de esos reyes se educaban en Roma como garantía de la alianza entre Roma y las potencias locales. El enterramiento aristocrático de Folly Lane, cerca de Verlamion y fechado hacia el año 55, respalda esta lectura. Sus lujosos ajuares, que incluyen piezas de caballería, corresponden al perfil de un rey amigo de Roma y no al de un enemigo sometido por la fuerza. Si Verlamion y Silchester actuaron como una suerte de tampón, se podría explicar por qué las tropas invasoras pudieron esperar allí, con seguridad, la llegada del emperador Claudio antes de avanzar sobre Colchester.

La ausencia de fuertes no revela un vacío documental, sino la escasa resistencia armada que encontraron las legiones.

Una conquista más pactada que combatida

Para Thompson, la escasez de campamentos romanos en el sureste no revela un vacío en la documentación, sino la casi inexistencia de resistencia armada en la región. Así, el estudio reescribe el papel de las poblaciones de Britania: no habrían sido sujetos pasivos aplastados por las legiones, sino actores con capacidad de negociación propia. Esa alianza previa también explicaría la rapidez del avance romano tras el desembarco del año 43. Sin embargo, esa misma ausencia de guarniciones incrementó la vulnerabilidad en el sureste dos décadas después, cuando estalló la revuelta de Boudica en el año 60. La paz pactada, tan eficaz al principio, se reveló entonces como un punto débil decisivo.

Referencias

  • Thompson, I. 2026. «Where Are the Claudian Forts? A Review of the Evidence in South-eastern Britain, and an Alternative View of the Invasion Period», Britannia: 1–24. DOI: 10.1017/S0068113X26100804.

Fuente de TenemosNoticias.com: muyinteresante.okdiario.com

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