Descubren 28 casas bizantinas en Siria que resuelven un misterio inesperado de las “Ciudades Muertas” por qué estas aldeas fueron consideradas únicas por la UNESCO

Un equipo de científicos ha confirmado que 28 viviendas romano-bizantinas de Baʾude conservan claves arquitectónicas capaces de reconstruir la vida doméstica en el norte de Siria hace unos 1.500 años. El hallazgo, publicado en Bulletin of the American Society of Overseas Research, desplaza la mirada desde iglesias y tumbas hacia algo mucho más íntimo: la casa cotidiana.
La sorpresa no está solo en las ruinas, sino en lo que todavía dicen. En este pequeño enclave de las llamadas “Ciudades Muertas”, los investigadores han identificado entradas con vestíbulo, patios, pórticos, fachadas interiores y muros de grandes bloques pétreos que revelan una arquitectura rural más sofisticada de lo que sugería su apariencia silenciosa.
Una aldea que aún conserva el plano secreto de sus hogares
Baʾude forma parte de una red de aldeas romano-bizantinas del macizo calcáreo del norte de Siria, un paisaje arqueológico extendido por las actuales gobernaciones de Alepo e Idlib. En 2011, 36 de estos enclaves fueron inscritos por la UNESCO dentro del conjunto “Ancient Villages of Northern Syria”, agrupados en ocho parques arqueológicos por su valor universal excepcional.
Durante décadas, el foco estuvo en los edificios religiosos: iglesias, complejos funerarios, monumentos que hablaban de devoción y poder. Pero este estudio cambia la lente. La vida antigua aparece ahora en los umbrales, en las fachadas que daban al patio, en la forma de separar lo público de lo privado. Es ahí donde una aldea deja de ser un conjunto de piedras y vuelve a respirar.
Los autores, Afaf Laila y Maamoun Abdulkarim, documentan que muchas casas se han conservado gracias al empleo de piedras masivas, una técnica local que permitió resistir siglos de erosión, abandono y violencia. Varias fachadas interiores de planta baja aún miran hacia los patios con elementos decorativos visibles, ofreciendo datos sobre orientación, dimensiones y organización doméstica.
Pero hay un detalle que cambia la lectura del yacimiento: no se trata de una arquitectura pobre, sino de una arquitectura sobria. Baʾude comparte patrones con aldeas cercanas de Jebel al-Zawiya, aunque presenta diseños más simples y menos ornamentados. Esa contención no resta valor; al contrario, convierte el lugar en una ventana excepcional a la vida rural de la Antigüedad tardía.

12 casas bien conservadas y una tumba piramidal que resiste al tiempo
De las 28 casas estudiadas, 12 se encuentran relativamente bien conservadas, con estancias que todavía mantienen fachadas completas o parcialmente legibles. Esa proporción resulta crucial porque permite comparar patrones arquitectónicos, reconstruir accesos, estudiar patios y entender cómo se distribuía la privacidad dentro del hogar.
La zona occidental de la aldea destaca por una concentración singular de estructuras: una iglesia casi colapsada, una prensa, viviendas y una rara tumba piramidal. Mientras algunos edificios se desmoronan, la tumba piramidal del sector suroccidental permanece en un estado notablemente bueno, como si el paisaje hubiese decidido conservar una pieza de su memoria más enigmática.
Los investigadores detectaron que muchos elementos residenciales han sufrido una degradación severa. Las entradas principales, los muros de patios y los pórticos han desaparecido en gran parte. Solo tres accesos conservan patrones reconocibles, con un pequeño vestíbulo y un arco enmarcando el paso. Ese umbral, aparentemente mínimo, revela una sofisticada frontera entre calle, patio y vida familiar.
También se conserva un único pórtico intacto, un resto excepcional que ayuda a imaginar la coherencia visual de aquellas viviendas. No es un simple detalle arquitectónico: es una pista sobre cómo se movían, se reunían y se protegían sus habitantes. En Baʾude, la casa aparece como organismo social, no como contenedor neutro.

El patrimonio que puede desaparecer piedra a piedra
El estudio advierte que Baʾude sigue bajo amenaza, no solo por los daños acumulados durante la guerra en Siria, sino por procesos más lentos: nivelación agrícola, reutilización de piedras, excavaciones irregulares y construcciones no autorizadas cerca de las zonas arqueológicas.
La fragilidad es especialmente grave porque el yacimiento conserva una arquitectura doméstica limitada. Cuando queda poco, cada pérdida pesa más. Una fachada arrancada, un muro desmontado o un patio borrado no destruyen solo materia: eliminan relaciones espaciales, hábitos, recorridos y formas de habitar que no siempre pueden reconstruirse después.
La investigación propone que la documentación arquitectónica sea una herramienta de protección y planificación. No basta con admirar las ruinas: hay que medirlas, describirlas, compararlas y convertirlas en base para futuras restauraciones. El estudio ofrece así una guía para conservar la identidad local, impulsar el turismo cultural responsable e implicar a las comunidades en la custodia de su propio patrimonio.

En el fondo, Baʾude plantea una pregunta incómoda: ¿qué parte de una civilización sobrevive cuando desaparecen sus casas? Las iglesias hablan de la fe; las tumbas, de la muerte; pero las viviendas cuentan cómo se cocinaba, se recibía, se miraba hacia el patio y se protegía la intimidad. Por eso estas piedras no son un eco menor, sino una gramática completa de la vida.
Y quizá ahí reside su fuerza. Entre muros erosionados y fachadas heridas, Baʾude recuerda que la historia no siempre se esconde en palacios, sino en los lugares donde alguien cerró una puerta al caer la tarde. Cada bloque conservado es una sílaba de una aldea que aún intenta pronunciar su nombre.
Referencias
- Laila, Afaf, and Maamoun Abdulkarim. “Baʾude, a World Heritage Site in Northern Syria from the Early Byzantine Era: A Study of the Residential Buildings and Their State of Preservation.” Bulletin of the American Society of Overseas Research 395, no. 1 (2026): 47–63.https://doi.org/10.1086/740391.
- UNESCO World Heritage Centre. “Ancient Villages of Northern Syria.” UNESCO, inscribed 2011.
Fuente de TenemosNoticias.com: muyinteresante.okdiario.com
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