Descubren templos y calles ocultas bajo la ciudad imperial romana de Conimbriga gracias a un revolucionario estudio geofísico

Bajo los campos y matorrales que rodean las célebres ruinas romanas de Conimbriga, en el centro de Portugal, duerme una ciudad prácticamente intacta. De hecho, se ha excavado menos del 20 % de su extensión intramuros. Sin embargo, una ambiciosa campaña de prospección geofísica, iniciada en el verano de 2022, ha comenzado a cambiar esa realidad. Por primera vez en décadas, un equipo internacional de investigadores ha rastreado con tecnología de vanguardia la mayor parte del área intramuros de la ciudad para cartografiar estructuras que ningún ojo humano ha contemplado desde la Antigüedad.
El estudio, publicado en Open Archaeology en 2026 y liderado por la empresa berlinesa CMP en colaboración con el Museu Monográfico de Conimbriga y SOT Prospecció Arqueològica de Barcelona, ha combinado dos métodos complementarios: la prospección magnética y el georradar o GPR. La primera técnica analiza las variaciones del campo magnético del subsuelo para detectar la presencia de estructuras enterradas. El GPR, por su parte, emite pulsos electromagnéticos que rebotan en los objetos bajo tierra y permiten estimar su profundidad y su forma. El uso conjunto de estas tecnologías ha permitido cubrir una superficie de 7,32 hectáreas con mediciones magnéticas y 0,9 hectáreas con georradar. De este modo, los investigadores han generado un mapa sin precedentes del urbanismo oculto de Conimbriga.

Láseres magnéticos sobre una ciudad dormida
Conimbriga es uno de los yacimientos arqueológicos más importantes de la península ibérica. Asentada sobre una cresta en el municipio de Condeixa-a-Nova (distrito de Coímbra), la ciudad presenta niveles de ocupación desde la Edad del Hierro hasta la época medieval. El sustrato geológico, principalmente toba calcárea, una roca porosa formada por la precipitación de carbonatos, plantea un desafío formidable. Sus pequeñas cavidades internas dispersan las ondas del georradar, generando señales confusas y difíciles de interpretar. Al mismo tiempo, la baja susceptibilidad magnética del suelo reduce el contraste entre las estructuras construidas y el sedimento circundante.
A pesar de estas dificultades, la estrategia de cubrir grandes superficies resultó eficaz. El equipo utilizó siete sondas fluxgate gradiométricas Förster montadas sobre un carro ligero, capaces de medir variaciones del campo magnético con una precisión de 0,2 nanoteslas. Para el georradar, emplearon el sistema IDS con cinco antenas de 600 MHz, que alcanzan una resolución en profundidad de hasta 1,91 metros.
Las anomalías más intensas las proporcionan los materiales con magnetización remanente, sobre todo aquellos que se expusieron al calor, como los hogares, los hornos y las capas de adobe quemado. Las estructuras de piedra caliza aparecen en cambio como débiles anomalías negativas, lo que ha obligado a los investigadores a recurrir a la interpretación para deducir los trazados de los edificios.
Las anomalías más intensas las proporcionan los materiales con magnetización remanente, sobre todo aquellos que se expusieron al calor, como los hogares, los hornos y las capas de adobe quemado

Dos ciudades superpuestas en el tiempo
Uno de los hallazgos más relevantes del estudio es la confirmación de dos sistemas de entramado urbano completamente distintos dentro del recinto amurallado. El primero sigue una orientación noroeste-suroeste y se corresponde con los periodos augusteo y claudio-neroniano (siglos I a.C. y I d.C.). Este trazado respeta y continúa la huella del asentamiento prerromano, cuyo catastro sobrevivió, en buena medida, a la conquista romana. El segundo sistema, orientado en dirección noreste-sureste, se introdujo durante la época flavia y la constantiniana (finales del siglo I d.C. y principios del IV), momento en que la ciudad experimentó una profunda reorganización urbana en torno al foro.
La coexistencia de ambas tramas genera una zona de transición continua a lo largo de todo el tejido urbano. En la parte oriental, cerca del foro, el paso de un sistema al otro se observa de manera especialmente nítida. Hacia el oeste, en la zona más elevada de la ciudad, los datos magnéticos revelan barrios con orientaciones que rompen la regularidad y que podrían corresponder a estructuras prerromanas o a periodos postantiguos.
Esta complejidad es precisamente lo que hace de Conimbriga un caso excepcional dentro del urbanismo romano de Lusitania. Mientras que ciudades como Mérida, Évora o Beja fueron diseñadas desde cero con la cuadrícula ortogonal característica del modelo hipodámico, Conimbriga revela una negociación constante entre el conquistador y el sustrato indígena.
El estudio confirma dos sistemas de entramado urbano distintos dentro del recinto amurallado: el primero corresponde a los periodos augusteo y claudio-neroniano (siglos I a.C. y I d.C.); el segundo se introdujo durante las épocas flavia y constantiniana (finales del siglo I d.C. y principios del IV).

Edificios monumentales bajo el suelo
El análisis geofísico ha permitido delimitar al menos ocho grandes complejos de edificios monumentales en las zonas hasta ahora inexploradas. Entre los más llamativos ,destaca una estructura en el extremo occidental de la meseta (denominada L6) con un perímetro estimado de 40 por 25 metros y señales que apuntan a pavimentos conservados y a depósitos de material quemado propios de un incendio catastrófico. Tanto su posición estratégica, en el extremo de la muralla, como su escala sugieren que podría tratarse de un templo importante de la ciudad, aunque no se descarta que sea un gran edificio público con patio central.
Igualmente significativo es el complejo L7 que, flanqueado por otras estructuras y por niveles de escombros, se extiende a lo largo de un eje este-oeste de unos 80 metros de longitud y 18 metros de anchura. Al norte del foro, los datos sugieren la existencia de un edificio de planta cuadrada de 20×20 me (L2).
Al este del foro y de las termas meridionales, las prospecciones combinadas revelan un tejido denso de edificaciones de pequeña escala, en su mayoría insulae y domus, atravesado por una calle pavimentada en dirección este-oeste. La orientación de estos restos coincide con las estructuras prerromanas halladas en las excavaciones bajo el foro, lo que refuerza la hipótesis de la supervivencia del catastro indígena.
Mientras que ciudades como Mérida, Évora o Beja fueron diseñadas desde cero con la cuadrícula ortogonal característica del modelo hipodámico, Conimbriga revela una negociación constante entre el conquistador y el sustrato indígena.

Una ciudad que desafía el modelo romano
El mapa reconstructivo que emerge de este trabajo convierte a Conimbriga en un laboratorio irrepetible para entender las tensiones entre el urbanismo romano y las tradiciones locales. Los investigadores proponen que la supervivencia del trazado prerromano no fue una mera concesión práctica, sino el reflejo de que las estructuras socioeconómicas indígenas y, con ellas, las familias propietarias de esos terrenos, permanecieron en gran medida intactas durante toda la ocupación romana.
Este modelo tiene un paralelo sugerente en Pompeya, donde el núcleo de la «ciudad vieja» se mantuvo en el centro de la colonia y condicionó el desarrollo posterior. La diferencia es que en Conimbriga ese sustrato no fue devorado por una catástrofe volcánica, sino que siguió viviendo y transformándose hasta la Edad Media.
El estudio reconoce, con honestidad científica, que la interpretación presentada es un primer borrador. Las condiciones geológicas del yacimiento han dificultado la obtención de señales nítidas en muchas zonas. Para poder confirmar la presencia de las estructuras identificadas, será necesario planificar excavaciones arqueológicas, que el equipo propone ya como siguiente paso.
Referencias
- Meyer, C., Carletti, M., Sala, R., Rodríguez Simón, P., Jerlagic, S., Kapsali, K., Dias, V., Ruivo, J., Costeira da Silva, R. y Hipólito Correia, V. 2026. «Conimbriga: A Comprehensive Geophysical Survey and the Reconstruction of the Town’s Plan». Open Archaeology, 12(1): 20250068. DOI: https://doi.org/10.1515/opar-2025-0068
Fuente de TenemosNoticias.com: muyinteresante.okdiario.com
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