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Un hallazgo histórico en Etiopía desconcierta a los arqueólogos: huesos humanos quemados hace 100.000 años apuntan a la cremación más antigua de la historia

📅 🕐 24 May 2026🔗 Fuente: TenemosNoticias.com🕑 8 min de lectura
Un hallazgo histórico en Etiopía desconcierta a los arqueólogos: huesos humanos quemados hace 100.000 años apuntan a la cremación más antigua de la historia
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Durante décadas, los arqueólogos han pensado que la cremación era una práctica relativamente reciente en la historia de la humanidad. Sin embargo, un conjunto de huesos hallados en el valle del Rift etíope está obligando a replantear esa idea. Los restos pertenecen a Homo sapiens y presentan señales de haber sido expuestos a temperaturas muy elevadas hace alrededor de 100.000 años, un dato que podría convertirlos en la evidencia más antigua conocida de cremación humana.

El hallazgo procede de la región de Afar, en Etiopía, uno de los territorios más importantes del planeta para comprender la evolución humana. Allí, un equipo internacional lleva décadas excavando sedimentos asociados a antiguos grupos humanos que habitaron la zona durante el Paleolítico Medio. Tal y como ha revelado la Universidad de Oulu y recoge el estudio publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), algunos de los huesos encontrados presentan alteraciones compatibles con exposición directa al fuego.

La posibilidad de que aquellos grupos humanos practicaran algún tipo de cremación resulta especialmente sorprendente porque adelantaría en decenas de miles de años el origen conocido de estos rituales funerarios. Hasta ahora, las evidencias más claras de cremaciones intencionales correspondían a periodos mucho más recientes, vinculados ya a sociedades con prácticas simbólicas complejas y rituales funerarios bien establecidos.

Lo fascinante del descubrimiento es que no se trata únicamente de unos huesos quemados. Los investigadores creen haber encontrado todo un paisaje humano congelado en el tiempo: herramientas de piedra, restos de animales, señales de depredadores e indicios de inundaciones repentinas que permiten reconstruir cómo vivían aquellos grupos de Homo sapiens en el este de África.

La zona estudiada forma parte de la denominada formación Dawaitoli, un entorno que hace 100.000 años era radicalmente distinto al desierto actual. En aquella época, el río Awash recorría la región generando llanuras inundables que atraían tanto a animales como a seres humanos. Miles de herramientas líticas halladas en el yacimiento indican que estos grupos regresaban periódicamente al mismo lugar, probablemente siguiendo rutas estacionales ligadas al agua y a la disponibilidad de recursos.

Un paisaje prehistórico intacto durante milenios

Uno de los aspectos que más ha llamado la atención de los investigadores es el extraordinario estado de conservación del yacimiento. A diferencia de otros enclaves arqueológicos africanos donde los restos han sido desplazados por corrientes de agua, erosión o movimientos geológicos, en este caso los objetos permanecieron prácticamente en la posición en la que fueron abandonados hace miles de generaciones.

Ese detalle permite reconstruir con una precisión poco habitual la relación entre los restos humanos, las herramientas y los animales encontrados en el lugar. Según indican los autores del estudio, el área funciona casi como una instantánea arqueológica de la vida cotidiana de los primeros Homo sapiens.

Entre los hallazgos destacan también objetos fabricados con obsidiana, una roca volcánica de gran valor para la fabricación de herramientas cortantes. Lo más llamativo es que parte de esa obsidiana procedía de regiones lejanas, lo que sugiere que aquellos grupos humanos se desplazaban grandes distancias o mantenían contactos con otras comunidades.

Este tipo de movilidad revela un comportamiento mucho más sofisticado del que tradicionalmente se atribuía a los humanos de hace 100.000 años. No eran pequeños grupos aislados sobreviviendo de manera rudimentaria, sino comunidades capaces de adaptarse rápidamente a cambios ambientales y de explotar territorios amplios y diversos.

Trabajos de prospección, cribado del terreno y recuperación de fósiles en el yacimiento arqueológico del valle del Rift de Afar, en Etiopía
Trabajos de prospección, cribado del terreno y recuperación de fósiles en el yacimiento arqueológico del valle del Rift de Afar, en Etiopía. Foto: Ferhat Kaya

Los investigadores también analizaron más de 3.000 fósiles animales hallados en la zona. El catálogo incluye monos, roedores y grandes mamíferos, reflejando un ecosistema mucho más rico y húmedo que el paisaje árido que hoy domina la región. El estudio de estos animales permite comprender mejor las condiciones ambientales en las que vivieron aquellos Homo sapiens.

Además, algunos huesos humanos presentan marcas de dientes de depredadores, lo que abre nuevas preguntas sobre lo ocurrido en el lugar. Los expertos consideran que ciertos cuerpos pudieron quedar expuestos antes de ser enterrados rápidamente por sedimentos asociados a inundaciones.

Los restos fueron hallados en la región etíope de Afar, uno de los territorios más importantes del planeta para estudiar los orígenes de Homo sapiens.

El fuego y los primeros rituales humanos

La gran incógnita sigue siendo si aquellos huesos fueron quemados de manera accidental o si existió una intención ritual detrás del fuego. Esa diferencia es clave porque hablaría directamente de la aparición temprana de comportamientos simbólicos en nuestra especie.

El control del fuego era conocido por distintas especies humanas desde mucho antes, pero utilizarlo con fines funerarios implica un salto cultural enorme. Significa que esos grupos podían otorgar un significado especial a la muerte y desarrollar prácticas sociales complejas alrededor de ella.

Los análisis realizados sobre los restos muestran señales de exposición a altas temperaturas compatibles con una combustión intensa. Según ha adelantado el equipo investigador, las alteraciones no parecen encajar del todo con incendios naturales o fuegos fortuitos ocurridos en el paisaje.

Aunque los científicos mantienen la cautela y evitan afirmar de manera rotunda que se trate de una cremación intencional, reconocen que la hipótesis es plausible y extremadamente relevante. De confirmarse, estaríamos ante una de las evidencias más antiguas de comportamiento funerario avanzado en Homo sapiens.

La cuestión resulta especialmente importante porque durante años se ha debatido cuándo aparecieron realmente las conductas simbólicas humanas. Elementos como enterramientos rituales, ornamentación corporal o arte rupestre suelen considerarse indicadores de pensamiento abstracto y de identidad cultural.

Este posible caso de cremación añadiría una pieza inesperada a ese rompecabezas. Los seres humanos modernos podrían haber desarrollado rituales relacionados con la muerte mucho antes de lo que se creía hasta ahora.

Los investigadores creen que los antiguos ciclos de inundación del río Awash condicionaron la vida y los desplazamientos de los primeros Homo sapiens.

África vuelve a cambiar la historia humana

El descubrimiento refuerza también el papel central de África en la comprensión de nuestros orígenes. Buena parte de lo que se sabe sobre los primeros Homo sapiens procede de cuevas y pequeños refugios rocosos, pero los yacimientos al aire libre como el de Afar son extremadamente raros y mucho más difíciles de conservar.

Precisamente por eso, los investigadores consideran que el enclave etíope ofrece una oportunidad única para estudiar cómo interactuaban los seres humanos con el paisaje abierto hace 100.000 años. Allí no solo se observan actividades concretas, sino patrones completos de movilidad, ocupación y adaptación ambiental.

Tal y como indica el estudio, los cambios locales en el agua y las inundaciones tuvieron probablemente más influencia sobre la vida humana que las grandes variaciones climáticas globales. En otras palabras, la supervivencia dependía menos de cambios planetarios y más de factores regionales muy concretos, como las crecidas del río Awash.

Ese detalle cambia parcialmente la forma en que los arqueólogos interpretan la evolución humana en el este de África. Los antiguos Homo sapiens no eran simples víctimas pasivas del clima, sino grupos extraordinariamente flexibles capaces de responder a transformaciones rápidas del entorno.

La depresión de Afar es una de las regiones clave para comprender los orígenes y la evolución de Homo sapiens
La depresión de Afar es una de las regiones clave para comprender los orígenes y la evolución de Homo sapiens. Foto: Istock/Christian Pérez

La investigación forma parte del proyecto Middle Awash, una de las iniciativas paleoantropológicas más importantes del mundo, activa desde comienzos de los años ochenta. Gracias a décadas de excavaciones, esta región etíope ha proporcionado algunos de los fósiles humanos más relevantes jamás encontrados.

Ahora, este posible indicio de cremación añade un nuevo capítulo a la historia. Uno que conecta el fuego, la muerte y el pensamiento simbólico en un momento muy temprano de nuestra evolución.

Entre los hallazgos aparecieron objetos de obsidiana procedentes de regiones lejanas, prueba de que estos grupos humanos recorrían grandes distancias.

Un hallazgo que abre nuevas preguntas

Como ocurre con los grandes descubrimientos arqueológicos, el hallazgo plantea más preguntas de las que responde. ¿Era la cremación un ritual habitual o un hecho excepcional? ¿Qué significado tenía el fuego para estos grupos humanos? ¿Existían ya creencias sobre la muerte hace 100.000 años?

Los investigadores continuarán analizando los restos mediante técnicas microscópicas y químicas para determinar con mayor precisión cómo fueron quemados los huesos y en qué circunstancias ocurrió.

Mientras tanto, el descubrimiento ya está provocando un intenso debate entre paleoantropólogos y arqueólogos. Porque si realmente aquellos humanos practicaban cremaciones en plena Edad de Piedra, la historia cultural de nuestra especie podría ser mucho más antigua y compleja de lo que imaginábamos.

Referencias

  • Yonas Beyene et al, Halibee member archaeology: Middle Stone Age environment, technology, and postmortem modifications, Proceedings of the National Academy of Sciences (2026). DOI: 10.1073/pnas.2534441123

Fuente de TenemosNoticias.com: muyinteresante.okdiario.com

En la sección: Muy Interesante

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