Una nueva investigación revela sorprendentes vínculos culturales entre el dios arábigo Kahl y el héroe griego Hércules

En las arenas de la península arábiga, donde el desierto parece borrar toda huella de actividad humana, se alzan los restos de la ciudad de Qaryat al-Fāw. Por este vibrante cruce de caminos, transitaban caravanas cargadas de incienso y especias bajo la protección de una divinidad de cuyo nombre apenas se tiene constancia: Kahl, un dios enigmático que apenas se menciona en las inscripciones, pero que los arqueólogos suponen profundamente arraigado en la vida religiosa de su tiempo.
Sin relatos mitológicos que describieran sus hazañas ni templos monumentales que acogieran su culto, el perfil de esta divinidad permanecía en la penumbra. Sin embargo, nuevos estudios, como el publicado en 2024 en la revista Arabian Archaeology and Epigraphy por el estudioso Juan de Lara, han comenzado a arrojar luz sobre este dios olvidado. Así, a través de conexiones iconográficas compartidas y de procesos de sincretismo religioso, Kahl emerge como una figura que se conecta con las tradiciones religiosas del Mediterráneo y el Próximo Oriente.
El propio nombre antiguo del asentamiento, Qaryatum dhāt Kāhlim, significa “la ciudad del dios Kahl”.

Qaryat al-Fāw: una ciudad bajo la protección de Kahl
Fundada hacia el siglo IV a. C., Qaryat al-Fāw se convirtió rápidamente en un importante centro comercial y religioso en el corazón de Arabia. Su posición estratégica a lo largo de las rutas caravaneras clave favoreció su crecimiento. Con todo, además de ser un importante nodo económico, la ciudad también se convirtió en un espacio de intensa actividad religiosa.
El propio nombre antiguo del asentamiento, Qaryatum dhāt Kāhlim, significa “la ciudad del dios Kahl”, lo que parece reforzar el papel central de esta divinidad como protector o deidad tutelar. A pesar de la aparente preeminencia del dios, sin embargo, las fuentes disponibles apenas ofrecen detalles explícitos de los atributos asociados con su figura.
El nombre Kahl derivaría de una raíz semítica (khl) asociada a conceptos como “fuerza”, “capacidad” o “poder”. Más que un nombre propio, podría tratarse de un epíteto.

Un dios definido por su poder: el significado de Kahl
El nombre Kahl derivaría de una raíz semítica (khl) asociada a conceptos como “fuerza”, “capacidad” o “poder”. Más que un nombre propio, por tanto, podría tratarse de un epíteto que describiría la esencia del dios como una entidad poderosa, madura y dominante. Sin embargo, como ocurre con otras divinidades semíticas, su nombre podría funcionar a modo de título tras el que se ocultaría una identidad más compleja. Por otro lado, Kahl se vincula con otras deidades importantes, como ʾAlmaqah o Shams. Según De Lara, esta asociación apuntaría a una función religiosa compartida o complementaria, relacionada, quizás, con el poder y la protección.
La iconografía del “dios que golpea”
Uno de los elementos más reveladores del proceso de identificación de Kahl concierne a su representación visual. Las monedas, estatuillas y petroglifos hallados en Qaryat al-Fāw muestran algunas figuras humanas armadas, con el brazo levantado en actitud de ataque.
Este gesto, característico del llamado “dios que golpea” (smiting god en inglés), es un motivo iconográfico muy difundido en el Próximo Oriente y el Mediterráneo oriental. Aparece en las representaciones de dioses como Baal, Adad o Reshef, que con frecuencia se asocian con la guerra y las tormentas. Las monedas halladas en el área de Qaryat al-Fāw parecen reforzar esta interpretación. En ellas, Kahl aparece como una figura antropomorfa armada, a veces acompañada de inscripciones que lo califican como “señor” o “grande”.
El estudio comparativo de estas iconografías apunta a la existencia de similitudes con determinados dioses del Levante, como Reshef y Melqart. Comparten atributos como el arma levantada y la postura agresiva.

De Arabia al Mediterráneo: paralelos con Reshef y Melqart
El estudio comparativo de estas iconografías apunta a la existencia de similitudes con determinados dioses del Levante, como Reshef y Melqart. Todos ellos comparten atributos como el arma levantada y la adopción de una postura agresiva, además de funciones ambivalentes relacionadas con la guerra, la enfermedad y la protección.
Según el estudio, Reshef, en particular, constituiría un precedente clave, ya que su culto se difundió ampliamente y evolucionó mediante procesos de sincretismo con otras divinidades. En los contextos fenicios y púnicos, Melqart adoptó características similares. En este sentido, y según el trabajo de De Lara, Kahl podría representar una variante local de un arquetipo divino compartido.

El vínculo con Hércules: un héroe global
La conexión más sorprendente surge al comparar estas figuras con Hércules, el célebre héroe de la mitología griega. Además de ser una figura central en el mundo clásico, Hércules también se convirtió en una presencia habitual en los contextos orientales.
A través de procesos de reinterpretación, Hércules se identificó con diversas divinidades locales, en especial con Melqart. Esta asociación implicaba la adopción de atributos iconográficos como la maza y la piel de león, así como la postura de combate.
Las monedas romanas y helenísticas muestran a Hércules en posiciones similares a las usadas en las representaciones de Kahl. La presencia del héroe en Arabia, además, también se documenta indirectamente a través de objetos, esculturas y la circulación de monedas.
A través de procesos de reinterpretación, Hércules se identificó con diversas divinidades locales, en especial con Melqart. Las monedas romanas y helenísticas muestran a Hércules en posiciones similares a las usadas en las representaciones de Kahl.
Herakles Arabus: la adaptación en Arabia
La idea de un “Hércules árabe” se ha propuesto para explicar las posibles conexiones entre Kahl y la figura griega. Aunque el nombre del héroe no aparece directamente en las fuentes locales, su iconografía sí está presente. La difusión de monedas con la imagen de Alejandro Magno como Hércules pudo desempeñar un papel clave en la introducción de este modelo iconográfico en Arabia. Por otro lado, algunos hallazgos arqueológicos, como figurillas y relieves, muestran figuras con atributos que entroncan claramente con la tradición hercúlea. Esto sugiere que la imagen del héroe pudo haberse adoptado y adaptado en los contextos religiosos árabes.

Kahl como Hércules: una hipótesis plausible
A partir de estas evidencias, el estudio propone que Kahl podría haberse identificado con un tipo de divinidad similar a Hércules. No se trataría, por tanto, de una equivalencia directa, sino de una convergencia iconográfica y funcional. Kahl encajaría en el arquetipo del héroe-dios fuerte, armado y protector, una figura que trasciende culturas y geografías. Esta interpretación permite integrar los datos epigráficos, iconográficos y arqueológicos en un marco coherente. Sin embargo, sin mitos que expliquen las hazañas o los atributos del dios, Kahl sigue siendo, en gran medida, una figura parcial.
Un dios en la encrucijada de culturas
El estudio de Kahl muestra un mundo antiguo profundamente interconectado, donde las ideas, las imágenes y las creencias viajaban junto con las caravanas y las mercancías. En última instancia, Kahl emerge como un símbolo de esta complejidad intercultural: un dios sin rostro definido cuyos ecos resuenan desde el Levante hasta Grecia.
Referencias
- De Lara, J. 2024. «Qaryat al-Fāw/Qaryatum dhāt Kāhlim: On the identity of the god Kahl». Arabian Archaeology and Epigraphy. DOI: 10.1111/aae.12249
Fuente de TenemosNoticias.com: muyinteresante.okdiario.com
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