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Abelardo De la Espriella y el reto de gobernar una Colombia partida a la mitad

📅 🕐 hace 5 min🔗 Fuente: ambito.com🕑 6 min de lectura
Abelardo De la Espriella y el reto de gobernar una Colombia partida a la mitad
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Con un programa enfocado en la seguridad institucional y la austeridad fiscal, el mandatario electo asume el poder bajo un estrecho margen de votación que requerirá la construcción de acuerdos en el Legislativo.

En lo que ya se consolidó como la elección más reñida en la historia de Colombia, el escrutinio oficial ratificó la victoria presidencial de Abelardo de la Espriella. El líder de Defensores de la Patria se impuso con el 49,66% de los votos sobre el candidato oficialista del Pacto Histórico, Iván Cepeda, quien obtuvo el 48,70%. Esta estrecha diferencia del 0,96% no solo evidencia una profunda fractura social, sino que anticipa un complejo escenario de gobernabilidad para el mandatario electo, quien asumirá el poder con una representación minoritaria en el Congreso para sacar adelante sus reformas clave en fiscalidad y seguridad.

Esta transición ocurre al término del mandato de Gustavo Petro, cuyo gobierno prometió transformaciones estructurales a largo plazo en materia social y ambiental. Si bien los indicadores oficiales del Departamento Nacional de Planeación (DNP) muestran mejoras sectoriales, el panorama general exige un examen riguroso de las deudas acumuladas. Al cierre del período, la situación de Colombia muestra que varios de los objetivos principales propuestos por el sector de izquierda no lograron consolidarse.

De la Espriella: el plan del nuevo presidente de Colombia

Abelardo de la Espriella llega a la presidencia de Colombia como un outsider político. Abogado penalista y fundador de una reconocida firma de litigios de alto impacto, construyó su perfil público desde los escenarios judiciales y mediáticos, sin haber ocupado jamás cargos de elección popular ni militado en la política partidaria tradicional. Su candidatura capitalizó el descontento social mediante un discurso de fuerte confrontación contra la dirigencia histórica; en ese sentido, un informe de la organización Directorio Legislativo sostuvo que el mandatario electo «promueve un discurso inspirado en Donald Trump, Nayib Bukele y Javier Milei, combinando ortodoxia fiscal, retórica anti-casta y políticas de mano dura».

Esta impronta radical se traducirá en acciones inmediatas apenas asuma el cargo. Como advirtió el analista político internacional y corresponsal de guerra Gustavo Sierra, De la Espriella planea un desembarco contundente desde el minuto uno: «En su primer día de gobierno, el 7 de agosto, promete firmar 90 decretos de todas las áreas para recortar el déficit estatal». De acuerdo con Sierra, la columna vertebral de este arranque será una “guerra total contra las drogas que promete la fumigación de 330.000 hectáreas de cultivos de coca y la construcción de diez megacárceles, al estilo de Bukele en El Salvador, para aislar a los líderes de los cárteles y las guerrillas”.

Sin embargo, tras imponerse en las urnas con esta agenda de quiebre, el presidente electo moderó el tono combativo de la campaña y realizó un llamado a la “unidad nacional”. El interrogante ahora es, si esa moderación responde a una convicción real que guiará su forma de gobernar o si se trata de una estrategia coyuntural para ampliar sus apoyos políticos de cara a la transición.

De la espriella

El candidato de

El candidato de «Defensores de la Patria» venció con el 49,66% de los votos.

Los principales desafíos del gobierno de De la Espriella

Más allá de las promesas de campaña, el verdadero termómetro de su gestión se medirá en su capacidad para garantizar la gobernabilidad. Sin mayorías legislativas automáticas, el nuevo mandatario deberá sumergirse en el pragmatismo político para evitar el bloqueo de sus iniciativas.

«Allí, radica la urgencia de estructurar una base de apoyo. El éxito de sus medidas dependerá de su destreza para acordar con bloques tradicionales como el Conservador, Cambio Radical y el Centro Democrático. Al mismo tiempo, el arco opositor utilizará la controversia sobre su doble nacionalidad para presionar en los tribunales. Aunque el Consejo de Estado cerró esa vía, un sector de juristas y legisladores insiste en que su juramento de fidelidad a Estados Unidos genera una contradicción constitucional«, detalló Sierra respecto al complejo escenario que se abre.

Por otro lado, en el plano económico, el nuevo gobierno deberá afrontar la reducción del déficit fiscal y el ordenamiento de las cuentas públicas en un contexto de desaceleración. Para la licenciada en Relaciones Internacionales María Soledad Gómez, estas medidas de ajuste si contarían con el respaldo de su base electoral. Además, consideró que las políticas orientadas a reforzar la seguridad interna podrían generar consenso social siempre que logren resultados concretos.

Precisamente, la seguridad se perfila como la principal bandera de la nueva administración y marcará un giro respecto de la estrategia de “Paz Total” impulsada por el gobierno saliente. Gómez recordó que “la inseguridad sigue siendo una de las principales preocupaciones de los colombianos, en un escenario donde continúan operando disidencias de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y donde el Ejército de Liberación Nacional (ELN) mantiene presencia en actividades vinculadas al narcotráfico”.

El mapa del Congreso y el reto de la gobernabilidad

En definitiva, el éxito de las reformas económicas y de seguridad dependerá de la capacidad del nuevo gobierno para negociar con un Congreso dividido. Como compartió Gómez, la falta de mayorías propias obligará a De la Espriella a medir el verdadero alcance de su discurso de quiebre frente a las reglas de la gobernabilidad.

“En la Cámara de Representantes, el Pacto Histórico retiene 37 bancas, seguido por el Centro Democrático y el Partido Liberal con 28 escaños cada uno, mientras que el espacio de De la Espriella no logró representación propia. El panorama en el Senado es similar: de las 108 curules disponibles, el oficialista Movimiento de Salvación Nacional cuenta apenas con cuatro legisladores”, afirmó la licenciada.

Esta distribución de fuerzas obligará al Ejecutivo a construir alianzas permanentes con la derecha tradicional y a tejer acuerdos con clanes regionales y gobernadores. De acuerdo a ambos analistas, esta estrategia será indispensable no solo para viabilizar las reformas de fondo, sino para evitar una parálisis legislativa temprana ante una oposición que mantendrá una fuerte presión sobre el mandato presidencial.



Fuente de TenemosNoticias.com: www.ambito.com

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