Buenos para las matemáticas y amantes del jazz: 8 rasgos extraordinarios que probablemente no sabías sobre los tiburones

Fuente de la imagen, Hannes Klostermann/ Ocean Image Bank
Los seres humanos tenemos más en común con estos depredadores oceánicos de lo que a menudo se cree.
Los tiburones figuran entre los depredadores vertebrados más antiguos de la Tierra.
Ellos, o sus antepasados más cercanos, sobrevivieron a las cinco grandes extinciones masivas de la Tierra, incluida la mayor y más devastadora: la extinción del Pérmico-Triásico, también conocida como la «Gran Extinción».
Este cataclismo climático acabó con la mayor parte de la vida en el planeta, incluido alrededor del 90% de la vida marina.
Pero los tiburones sobrevivieron. Ahora se encuentran en prácticamente todos los rincones del océano y, tras cientos de millones de años de evolución, han desarrollado algunos rasgos sorprendentes a lo largo de su existencia.
Aquí tienes 8 datos extraordinarios sobre los tiburones.
1. Los tiburones saben hacer matemáticas
Aunque a menudo se piensa que los tiburones son depredadores sin inteligencia, impulsados únicamente por su instinto y su voraz apetito, la ciencia sugiere que en realidad son inteligentes y disponen de la habilidad de aprender.
Son capaces de distinguir entre sonidos sutilmente diferentes, así como entre distintos patrones abstractos y formas geométricas de colores.
En un famoso experimento se demostró que los tiburones bambú grises jóvenes recordaban información sobre formas e ilusiones ópticas durante casi un año.
También pueden hacer operaciones matemáticas básicas, distinguiendo entre cantidades como tres y cinco o cuatro y siete (pero no entre cantidades tan próximas como cuatro y cinco).
2. A los tiburones les gusta el jazz
A varios ejemplares de los tiburones de Port Jackson, una especie propia de Australia y que habita en el fondo marino, se les planteó un reto: nadar hasta un punto concreto de su tanque cuando sonara la música y recibir comida a cambio como una forma de recompensa.
El estudio, realizado por investigadores de la Universidad Macquarie de Sydney, demostró que los tiburones preferían estar en el lugar donde eran alimentados cuando sonaba el jazz, pero no eran capaces de establecer la misma asociación con la música clásica.
«Era obvio que los tiburones sabían que tenían que hacer algo cuando sonaba la música clásica, pero no lograban darse cuenta de que tenían que ir a un lugar diferente», dijo el investigador Culum Brown en un comunicado de prensa.

Fuente de la imagen, Jayne Jenkins/Ocean Image Bank
3. Los tiburones tienen ombligo
Aunque algunos tiburones ponen huevos, muchos gestan a sus crías en el útero y las alimentan a través de un cordón umbilical al igual que los humanos, entre ellos los tiburones toro y los tiburones martillo.
Por ello, durante semanas o meses tras el nacimiento, estas crías tienen ombligo hasta que se cura la cicatriz del cordón umbilical.
Otros tiburones no ponen huevos ni las crías se desarrollan en el útero como los mamíferos: los embriones crecen en huevos que eclosionan mientras aún están dentro de la madre.
Estas crías también nacen vivas. Los tiburones espinosos dan a luz de esta manera, por ejemplo, tras un embarazo que puede durar hasta dos años.
4. Las crías de tiburón se comen entre sí en el útero
Las crías de tiburón tigre de arena se ven sumidas en una lucha por la supervivencia desde el principio, mientras aún están dentro de su madre.
Las hembras de tiburón tigre de arena tienen dos úteros y en cada uno crecen hasta cinco crías.
Sin embargo, los embriones se alimentan de sus hermanos hasta que solo queda uno.
Esto se conoce como canibalismo intrauterino o adelfofagia, que significa «comerse a su hermano».
Tras saciarse con sus hermanos y hermanas, las crías de tiburón tigre de arena disfrutan de acceso exclusivo a un suministro constante de óvulos no fecundados que sus madres liberan, lo cual les permite fortalecerse y estar en buena forma para cuando nacen.
5. Los tiburones tienen mejores amigos
Los tiburones no son los cazadores solitarios que con frecuencia se describe.
A los tiburones grises de arrecife les gusta pasar el rato con el mismo grupo de amigos durante al menos cuatro años.
Luego se dividen en grupos más pequeños y siguen cada uno su camino y vuelven a reunirse a lo largo de las estaciones.
A las crías de tiburón limón también les gusta vivir en grupos y, lo que es más importante, aprenden nuevas habilidades unos de otros durante estas interacciones sociales, como la forma de encontrar comida o evitar a los depredadores.
Prefieren pasar el rato con otros tiburones limón de su mismo tamaño y con aquellos a los que ya conocen.
Es posible que incluso los tiburones blancos tengan mejores amigos.
Aunque normalmente se los considera solitarios, se observó a dos tiburones blancos, llamados Simon y Jekyll, viajando juntos durante 6.000 km sin separarse en ningún momento.

Fuente de la imagen, Hannes Klostermann/ Ocean Image Bank
6. El cuerpo de los tiburones está cubierto de diminutos dientes
La piel de tiburón es un material maravilloso. En la Italia del siglo XVIII, los artesanos la utilizaban para pulir los delicados bordes de los inestimables violines Stradivarius.
Y en la Gran Bretaña victoriana se convirtió en un accesorio muy apreciado por los ebanistas, llamado shagreen.
En lugar de escamas, la piel de tiburón está salpicada de numerosos «dientes» minúsculos —llamados dentículos— que se aplanan por el movimiento hacia delante del agua que genera la criatura, lo que reduce la resistencia aerodinámica.
Si pasas la mano a contrapelo, te parecerá como si estuvieras frotando un papel de lija especialmente grueso.
Los tiburones a veces chocan contra objetos desconocidos para palpar su textura y consistencia con el borde rugoso de su piel: una especie de «prueba de sabor» más bien perezosa para objetos que quizá no sean comida.
7. Los tiburones pueden percibir los latidos de tu corazón
Los tiburones tienen ocho sentidos. Además de nuestros cinco sentidos básicos —la vista, el oído, el olfato, el gusto y el tacto—, también cuentan con super sentidos que les permiten detectar cambios de presión o voltaje en el agua, e incluso el campo magnético terrestre.
A lo largo de cada lado del cuerpo del tiburón discurren hileras de poros conocidos como líneas laterales, llenas de líquido y células sensoriales.
El movimiento del agua alrededor del tiburón hace que estas células, parecidas a pelos, se balanceen en el líquido, lo que permite a los tiburones detectar vibraciones.
Los órganos de fosa son células sensoriales similares a pelos repartidas por todo el cuerpo, que permiten a los tiburones detectar campos eléctricos de baja frecuencia emitidos por otros animales.
Gracias a ello, pueden cazar en la oscuridad total o encontrar presas escondidas en la arena.
Por su parte, las ampollas de Lorenzini, que son otra serie de sensores, pueden ser tanto electrorreceptoras como magnetorreceptoras.
Cientos o miles de estos poros salpican la cabeza del tiburón, cada uno de ellos lleno de células nerviosas sensibles, que permiten a los tiburones percibir los impulsos eléctricos generados por las contracciones musculares de animales cercanos, como por ejemplo, un corazón que late.
También pueden ayudar a los tiburones a cruzar miles de millas de océano, utilizando el campo magnético de la Tierra para orientarse.

Fuente de la imagen, Larsvon Ritter Zahony/ Ocean Image Bank
8. Los tiburones son más antiguos que los árboles, los anillos de Saturno y la Estrella Polar
Los tiburones son increíblemente antiguos.
La evidencia fósil más antigua de los antepasados de los tiburones actuales es una colección de escamas que data de hace 450 millones de años.
Eso supone unos 60 millones de años antes de los primeros árboles, 220 millones antes de los dinosaurios, 350 millones de años antes de los anillos de Saturno y 380 millones de años antes del nacimiento de la Estrella Polar.
Los primeros dientes similares a los de los tiburones aparecieron hace 410 millones de años y el primer grupo que realmente se parecía a los tiburones evolucionó hace unos 380 millones de años.
Es posible que muchos de estos peces antiguos no fueran técnicamente tiburones, pero estaban emparentados con ellos. Luego, hace 195 millones de años, apareció el grupo más antiguo conocido de tiburones modernos, con sus mandíbulas flexibles y salientes y su mayor destreza para nadar.
Ahora existen alrededor de 500 especies de tiburones. Esa cifra está muy por debajo de su máximo, alcanzado hace unos 50 millones de años, aunque siguen descubriéndose más especies continuamente.
En cuanto a nuestra relación con estos depredadores oceánicos, el antepasado común más cercano del ser humano y los tiburones vivió hace unos 440 millones de años, aunque se parecía mucho más a un tiburón que a un ser humano.
Puede que nuestras líneas evolutivas se separaran hace tantos milenios, pero nuestra existencia en esta Tierra está intrínsecamente ligada a la de ellos.

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Fuente de TenemosNoticias.com: www.bbc.com
En la sección: BBC Mundo
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