Cómo la economía de EE.UU. continúa superando a las de sus rivales contra todo pronóstico

Fuente de la imagen, Getty Images
- Autor, Michelle Fleury
- Título del autor, Corresponsal de negocios, BBC, Nueva York
- Fecha de publicación
Tiempo de lectura: 6 min
En Dresde, en el este de Alemania, el año pasado, un último automóvil cerró la línea de ensamblaje de la «Fábrica Transparente» de Volkswagen, construida para resaltar la cumbre del poder industrial europeo. A miles de kilómetros de distancia en Spartanburg, Carolina del Sur, en EE.UU., otro gigante alemán, BMW, opera su mayor planta del mundo.
El contraste entre las dos plantas ayuda explicar un enigma que los economistas llevan debatiendo durante un tiempo: ¿por qué la economía estadounidense sigue superando a muchos de sus pares, a pesar de enfrentar los mismos impactos globales?
En los últimos años, gran parte del mundo desarrollado ha sucumbido a una sucesión de shocks económicos. Los aranceles de Trump han afectado el comercio global. Las deportaciones masivas están cambiando los mercados laborales. Y el conflicto en Medio Oriente ha disparado los precios del petróleo.
Muchos economistas esperaban que EE.UU. sintiera fuertemente el peso de esas presiones. En cambio, la economía ha seguido creciendo a un ritmo estable. La inflación ha resultado ser empecinada en ciertos momentos, pero la combinación de un crecimiento débil y el aumento de precios persistente que muchos temían no se ha dado.
Mercados energéticos
Joe Brusuelas, economista en jefe de la consultora RSM en Reino Unido, sostiene que la guerra comercial fue la prueba más fuerte de la resiliencia estadounidense.
«Las metas propias que el gobierno de Trump impuso a EE.UU. con respecto al comercio y a la inmigración son probablemente el ejemplo más destacado del dinamismo subyacente de la economía estadounidense», señaló.
Enfrentando a aranceles sobre los componentes extranjeros, las corporaciones de EE.UU. no se contentaron con márgenes reducidos, sino que invirtieron con más fuerza.
«La inversión de capital en este momento es del 13,9% del PIB de EE.UU.», indica Brusuelas. «Debería estar disminuyendo, dada la mezcla de impactos en la oferta y la demanda que la economía está absorbiendo, pero no es así».
En cambio, mucha de la presión ha sido compensada con un aumento en la productividad. La economía de EE.UU. ha continuado expandiéndose a un ritmo anual de aproximadamente 2%.
Los mercados energéticos ofrecen otra explicación. La guerra en Medio Oriente ha elevado los precios del petróleo, una situación que históricamente hubiera presentado una importante amenaza al crecimiento estadounidense. Pero la revolución del petróleo de esquisto cambió fundamentalmente la vulnerabilidad de EE.UU. frente a los impactos energéticos. A lo largo de las dos últimas décadas, EE.UU. se ha convertido en uno de los mayores productores de petróleo y gas del mundo, mientras que las empresas han reducido su dependencia del crudo.
«El desarrollo del fracking en Estados Unidos desde comienzos de los 2000, a la par de la evolución de los combustibles alternativos, ha creado las condiciones para que la contribución del petróleo al PIB haya caído a la mitad en los últimos 50 años», expresó Brusuelas.

Fuente de la imagen, Getty Images
Riesgo frente a prudencia
El contraste con Europa es claro. Mientas de EE.UU. se ha enfocado en flexibilidad, aprovechando el fracking y permitiendo que los precios respondan al mercado, Europa ha dependido de contratos a largo plazo y redes de abastecimiento interconectadas para garantizar la seguridad energética. Esa estrategia dejó a muchos países expuestos cuando los suministros de gas ruso se cortaron después de la invasión de Ucrania. Y, dadas las actuales tensiones en Medio Oriente, esa vulnerabilidad continúa.
Para Rebecca Christie, investigadora del centro de análisis Bruegel en Bruselas, Bélgica, la discrepancia no es solo en las decisiones de políticas sino también en las actitudes culturales hacia el riesgo.
«Los estadounidenses están muy orientados hacia las soluciones y están mucho más cómodos tomando riesgos a corto plazo en aras de ventajas a largo plazo. Europa, como cultura, es más reacia al riesgo».
Cuenta que estuvo en un evento donde el mismo comisionado para servicios financieros de la UE declaró que la gente en Europa no habla lo suficiente sobre el riesgo de no tomar riesgos.
Incluso la diferencia en cómo están estructuradas las empresas y los sistemas de jubilación reflejan esa brecha. En gran parte de Europa, las compañías dependen mucho de los préstamos bancarios para financiarse, y las pensiones de los trabajadores frecuentemente están ligadas a contratos de protección garantizada que le ponen un límite tanto a las pérdidas como a las ganancias.
«Si financias tu empresa con un préstamo bancario, no tienes la misma flexibilidad que si lo haces vendiendo tus acciones o atrayendo capital de riesgo», explica Christie.
En EE.UU., las empresas pueden surtirse de los inversionistas y el mercado bursátil para financiarse. Esa flexibilidad, aún con sus altibajos, les otorga a las compañías estadounidenses una ventaja sobre los modelos europeos respaldados por el gobierno.

Fuente de la imagen, Getty Images
Pero Christie señala con cautela que la resiliencia a nivel macro puede esconder un problema real bajo la superficie.
«EE.UU. es una tierra con una desigualdad muy alta», afirma. «Si estás en dificultades, realmente vas a pasar un tiempo muy complicado porque el mercado laboral no está añadiendo muchos trabajos, las cosas se están volviendo más caras y muchas ciudades tienen crisis de vivienda».
Su preocupación más profunda es que la desigualdad llegue a un punto de inflexión. «Tener un dólar y bancos bastante estables no te ayudará si en la economía real hay una crisis real de empleos».
EE.UU. no es inmune a las presiones
Hasta ahora no hay mucha evidencia de eso. De hecho, los empleadores estadounidenses añadieron 172.000 trabajos en mayo, haciendo trizas los pronósticos.
Pero los nuevos datos de inflación, que muestran el mayor aumento en los precios en tres años, sugieren que el límite de la resiliencia estadounidense podría estar acercándose. La inflación se situó en el 4,2%.
Que la economía estadounidense esté superando a muchos de sus rivales, no significa que sea inmune. Los altos precios de los combustibles, una inflación empecinada y una creciente desigualdad plantean riesgos que podrían erosionar la actual ventaja del país.
Aún así, comparada con muchas otras economías avanzadas, la de Estados Unidos sigue siendo robusta. Su combinación de mercados flexibles, inversiones rápidas, energía abundante y tolerancia al riesgo le han ayudado a sortear los impactos que han estresado a sus pares.
«Es la camisa más limpia en un lavado de ropa muy sucio», concluye Brusuelas.
![[]](https://ichef.bbci.co.uk/ace/ws/240/cpsprodpb/d6a7/live/f875be70-67df-11f1-8e1d-bbbb1017d210.png.webp)
Suscríbete aquí a nuestro nuevo newsletter para recibir cada viernes una selección de nuestro mejor contenido de la semana.
Y recuerda que puedes recibir notificaciones en nuestra app. Descarga la última versión y actívalas.
Fuente de TenemosNoticias.com: www.bbc.com
En la sección: BBC Mundo
También te puede interesar




