Metro de Bogotá: por qué es importante analizar los impactos urbanos de este y otros proyectos | Infraestructura | Economía

¿Metro elevado o subterráneo? Ese es el dilema que por años ha dividido opiniones entre el Gobierno Nacional y la Alcaldía de Bogotá sobre cuál es la mejor alternativa para la capital del país. Sin embargo, con el avance de las obras, el debate parece tomar un nuevo enfoque: los impactos de la construcción.
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Al menos, ese fue el caso en el que se centró la discusión en el foro de Estructuración de Proyectos de Transporte orientados al bienestar de las personas, en el que participaron el Ministerio de Transporte y la Universidad del Rosario.
Durante el conversatorio, la titular de esta cartera, María Fernanda Rojas, insistió en la necesidad de colocar al ciudadano en el centro de la planeación de las iniciativas de infraestructura. Esto permitirá identificar los efectos de su desarrollo previó a su ejecución y no después de su diseño, como suele ser habitual.
Si bien la ministra Rojas señaló que evaluar la rentabilidad social de las grandes obras no es una tarea fácil, en especial en aquellos territorios donde no se han realizado obras de este calibre, destacó la necesidad de reevaluar los procesos para maximizar beneficios y reducir las afectaciones. «Para hacer arquitectura hay que consultar con quienes después la van a usar, apreciar y cuidar», indicó.
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Obras del Metro de Bogotá
Alcaldía de Bogotá
El caso del Metro
Entre los aspectos problemáticos del proyecto que se han identificado se incluye el espacio entre las estaciones y la desvalorización del área que esto podría generar. En ese sentido, se abordaron los impactos negativos que ya se detectan en zonas como el corredor de la avenida Caracas.
Al respecto, la viceministra de Infraestructura, Liliana Ospina Arias, destacó que el tener esta información previa permitiría que se actúe de manera preventiva para que el Metro no solo reduzca tiempos de viaje, sino que también impulse el desarrollo económico, la seguridad, la valorización de los predios a su alrededor y que se evite el aislamiento de las personas que viven por la zona.
Por esa misma línea, el profesor Darío Hidalgo, de la Pontificia Universidad Javeriana, coincidió en que el reto es mitigar los efectos de la estructura elevada, aunque advirtió que aún no está claro quién liderará las intervenciones urbanas ni cómo se financiarán. De manera que, se propuso crear un panel independiente de expertos para evaluar los daños y proponer soluciones integrales.
Igualmente, la ministra de Transporte señaló que se han identificado 18 puntos críticos del metro elevado, que asegura que fueron denunciados por la ciudadanía. Por ello, hizo un llamado a la junta directiva para que se tomen medidas que mitiguen esos impactos negativos.
«Para estos grandes proyectos de infraestructura hay que tener aparejados proyectos de caminos integrales», explicó.
De otro lado, Rafael Herz, vicepresidente de Estructuración en la Financiera de Desarrollo Nacional, resaltó que el proyecto beneficiará principalmente a los estratos 1, 2 y 3. Además, explicó que la obra tendrá 10 estaciones intermodales de las 16 totales, reducción de emisiones y renovación de espacio público bajo el viaducto.
PORTAFOLIO
*Con información de EL TIEMPO – BOGOTÁ
Fuente de TenemosNoticias.com: www.portafolio.co
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