El esquema de explotación de mujeres indígenas y bebés en Medellín por el que siete miembros de una red criminal irán a la cárcel por tres años
📅 🕐 hace 5 min🔗 Fuente: eltiempo.com🕑 7 min de lectura
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A mediados de septiembre de 2025, EL TIEMPO acompañó a la Policía Metropolitana del Valle de Aburrá y a la división de Infancia y Adolescencia en un operativo que se extendió por más de dos días en El Poblado, en Medellín, cuyo objetivo era la captura y desmantelamiento de una red delincuencial compuesta principalmente por extranjeros que instrumentalizaba a mujeres indígenas y bebés recién nacidos, generando millonarias rentas mensuales.
Este sábado, un juez de la República los condenó.
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Operativo: ‘La cara oculta de la caridad’
Inicialmente, el miércoles 10 de septiembre fue el día elegido por la Policía para desplegar un complejo operativo, que estuvo precedido por más de 10 meses de investigaciones y trabajo de campo para establecer con exactitud el modus operandi de una red delictiva conformada, en su mayoría, por ciudadanos venezolanos, que encontraron en la vulnerabilidad de un grupo de personas, en combinación con la generosidad de los turistas que visitan Medellín, una oportunidad para lucrar de manera exponencial.
El operativo tendría lugar en la calle 10, en El Poblado, uno de los principales corredores de la ciudad y que particularmente en la comuna 14 se ha visto tomado por personas necesitadas que aprovechan el flujo de turistas y locales que se dirigen a los sectores comerciales y de fiesta de la zona, para mendigar.
Mujeres indígenas y niños de entre un día de nacidos y siete años fueron explotados. Foto:Jaiver Nieto Álvarez.
Pasado el mediodía de ese miércoles, varias patrullas empezaron a hacer presencia en la zona del operativo. La operación solo recibiría luz verde para ejecutarse en el momento en que se tuviera identificación visual en el sector de siete individuos que habían sido perfilados.
La red instrumentalizó y explotó a menores de edad ajenos a través de mujeres y personas de poblaciones vulnerables, como las indígenas de la comunidad Embera Katío que se pueden avistar a diario en esta calle de El Poblado, vendiendo artesanías y pidiendo limosna, usualmente, acompañadas por niños y niñas muy pequeños.
En terreno, oficiales infiltrados de civil en la zona estuvieron vigilando los movimientos de los miembros de la red, esperando tener confirmación visual de todos para poder proceder con las capturas en las que se había trabajado durante varios meses.
Ese día el operativo tuvo que suspenderse porque uno de los objetivos no se presentó en la zona, entonces, la operación continuó al día siguiente en horas de la tarde.
Pasadas las 6:30 de la tarde y tras horas de labores de vigilancia, la Policía materializó la captura de los siete individuos. EL TIEMPO pudo conocer de primera mano el modus operandi con el que generaban rentas que superaban los 180 millones de pesos mensuales en donaciones.
Siete personas fueron capturadas en la calle 10 en esta primera fase del operativo. Foto:Jaiver Nieto Álvarez.
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Instrumentalización y reventas
Los menores identificados por las autoridades, y que se hacían presentes día a día en las calles de El Poblado, estaban siendo introducidos allí con adultos, especialmente mujeres de la comunidad Embera Katío, con las que no tenían ningún tipo de relación. Es decir, la red estaba armando familias artificiales en el sector.
EL TIEMPO conoció en exclusiva que incluso, en algunos casos, estos individuos tomaban niños y los vestían de niñas para generar más lástima en los turistas y transeúntes del sector.
Una vez armada la familia artificial, las mujeres eran ubicadas con uno o más niños, algunos de pocos meses de nacidos, otros en sus primeros años―en cualquier caso, se trataba de menores de primera infancia― en los pasos peatonales de la calle 10 desde temprano. De ese modo, los turistas extranjeros que salían a caminar para conocer el sector se topaban a menudo y desde las primeras horas del día con estos grupos.
En muchas oportunidades, los turistas entregaban limosnas en dólares, en muchas otras, estos se negaban a entregar dinero. Para estos casos, los miembros de la red encontraron una alternativa que se terminó convirtiendo en su mina de oro a la hora de generar una fuente de ingresos millonaria.
Arias reveló: «A través de investigaciones pudimos identificar un grupo de hasta 14 individuos instrumentalizando a estas personas. Logramos evidenciar que muchas de ellas, a través de carteles en inglés, mencionaban que acababan de llegar al país y que necesitaban ayudas y elementos de primera necesidad para sus bebés. Aprovechaban el factor de oportunidad de los niños y las mujeres indígenas para estructurar estas familias artificiales«.
Estos son los carteles que usaban los individuos para engañar a los extranjeros Foto:Jaiver Nieto Álvarez.
Según lo conoció EL TIEMPO, una vez que lograban captar la atención de los extranjeros, las mujeres guiaban a estas personas a cualquiera de las farmacias cercanas en operación de la calle 10 y allí les indicaban qué productos podrían comprarles. Los turistas adquirían los productos y se los entregaban a las mujeres, quienes los guardaban y acumulaban.
«Definimos los roles, el entramado y el modus operandi. Abordaban a los transeúntes, los convencían de ingresar a cualquiera de las farmacias del sector para comprar pañales, leche o medicamentos«, enfatizó el capitán Arias.
Además, el jefe de investigación criminal de Infancia y Adolescencia señaló: «Establecimos que estas personas trabajaban por objetivos. Una vez cumplían dichas metas, se movilizaban a otros sectores de la ciudad para revender los elementos de primera necesidad que les donaban, todo en centros especializados«.
De este modo se generaban millonarios ingresos, en tanto estas personas vendían los productos incluso hasta por el doble del precio original de los mismos, según se lo confirmaron a EL TIEMPO fuentes cercanas a la investigación.
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¿Una condena modesta?
Los siete individuos capturados en el operativo fueron identificados como Ana Lucía López Sánchez y los ciudadanos venezolanos Ángela del Valle Valera Graterol, Milagros del Valle Sira Espinoza, Nahomi Karlais López Goyo, Yajaira Alejandra Hernández Correa, Yosmairi Coromoto Barrios y Wilfreddy Johan Godoy Villamizar.
A través de la investigación adelantada por la Fiscalía, se pudo establecer que López Sánchez, quien era propietaria de un establecimiento comercial en otra zona de la ciudad, era una de las compradoras de los elementos de primera necesidad entregados por ciudadanos que daban muestras de generosidad, y coordinaba su reventa para obtener dinero.
Los capturados se enfrentan hasta a ocho años de prisión por los delitos cometidos. Foto:Suministrada.
La Fiscalía también pudo establecer que López Goyo, Valera Graterol, Coromoto Barrios y Sira Espinoza recorrían diferentes sectores con bebés en brazos, exhibiendo los mencionados carteles
Finalmente, el rol de Godoy Villamizar era el de transportar y comercializar los artículos recibidos por las personas instrumentalizadas.
Los imputados por concierto para delinquir y explotación de menores de edad llegaron a un preacuerdo con la Fiscalía, a través del cual se espera poder asestar un nuevo golpe a otra facción de esta red que habría sido identificada por las autoridades.
Así, una juez penal de conocimientoavaló los preacuerdos y condenó a los imputados a penas entre los 24 y los 39 meses de prisión.