Jamundí lucha por despertar del ‘imperio’ de violencia, terror y silencio, establecido por grupos armados: ¿cerca de convertirse en un nuevo Caguán?
📅 🕐 17 Abr 2026🔗 Fuente: eltiempo.com🕑 7 min de lectura
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De manera sorpresiva, dos camionetas irrumpieron en uno de los sectores más concurridas del corregimiento de Villa Paz, zona montañosa de Jamundí, y de manera violenta se llevaron a cuatro jóvenes con rumbo desconocido.
«De inmediato, la incertidumbre y la angustia se apoderaron de las personas que presenciaron el hecho, pero, en especial, de los familiares de los jóvenes. Estos recibieron el acompañamiento de la institucionalidad a través de organismos como la Defensoría del Pueblo, que activó protocolos de atención para gestionar el regreso seguro de los secuestrados a sus hogares..
La zona rural de Jamundí es estratégica para el desarrollo de economías ilícitas. Foto:Archivo
Aunque entre muchos de los pobladores de la zona hay versiones que indican que los jóvenes secuestrados son menores de edad, la Alcaldía de Jamundí, luego de un consejo de seguridad, determinó que tienen entre 18 y 19 años de edad, tras contrastar las identidades con la Registraduría General de la Nación. Además, cursan grado 11 en la sede educativa del corregimiento.
Sobre los responsables del hecho, las autoridades lo atribuyen a la estructura ‘Jaime Martínez’, de las disidencias de las Farc que mantienen operaciones en este sector montañoso de Jamundí.
Esta situación permitió la activación de los grupos del Gaula, Ejército y Policía, para realizar la búsqueda de los secuestrados.
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El imperio del miedo y el terror
Como se ha vuelto habitual en estos casos, la información es poca y fragmentada; muchos callan y pocos se atreven a mencionar pistas sobre lo ocurrido, debido a que los grupos armados que operan en la zona tienen ojos ‘hasta en las paredes’, lo que en muchos casos ha dificultado las investigaciones y generado que surjan varias versiones sobre el hecho.
Pocos días antes de que ocurriera el secuestro, el senador del partido Cambio Radical, Carlos Fernando Motoa, había denunciado la grave crisis de seguridad que se vive en Jamundí, donde delitos como el reclutamiento forzado, los cobros de extorsiones a comerciantes y civiles y los desplazamientos se han convertido en un día a día silencioso que pasa ‘de agache’, porque nadie se atreve a denunciar.
En muchos casos, las disidencias han instrumentalizado a la comunidad para atacar al Ejército. Foto:Tercera Brigada del Ejército
El político vallecaucano responsabilizó a la Gobernación y al Estado por no realizar acciones contundentes para frenar la violencia en el municipio, que según sus cuentas, va en aumento.
“El Gobierno departamental y el Gobierno Nacional han sido incapaces de frenar lo que ocurre en Jamundí. Pese a las advertencias, las mociones de censura y los debates de control político, han demostrado una preocupante indiferencia frente a las necesidades de seguridad de sus habitantes”, afirma el congresista.
Además, cuestionó la política de ‘Paz Total’ del Gobierno Nacional, que según su concepto “está impidiendo que las Fuerzas Militares y de Policía restablezcan el orden”.
“Los jamundeños viven en un régimen de terror, se volvió paisaje los atentados terroristas , la ocupación ilegal y el despojo de tierras. Todo generado por los beneficiarios de La Paz Total”, asegura.
Además, advirtió que, de no tomarse medidas urgentes, la situación podría escalar a escenarios críticos similares a los vividos en regiones como el Catatumbo o incluso el Caguán.
De manera constante, unidades del Ejército sostienen combates con disidencias. Foto:Fuerzas Militares
“Colombia necesita con urgencia mayor seguridad física y jurídica, así como condiciones reales que garanticen a sus ciudadanos derechos fundamentales como la vida, la libertad y la propiedad”, concluye el senador vallecaucano.
Violencia y control, estrategia de grupos armados
De acuerdo con Stuart León, analista en seguridad en Jamundí, las estructuras disidentes han implementado desde hace varios años una estrategia orientada a deteriorar el control estatal en la zona rural de Jamundí. Dicha estrategia, que incluye ataques sistemáticos a la Fuerza Pública, extorsión e intimidación, se ha consolidado debido a la insuficiencia de acciones institucionales contundentes.
“Los hechos recientes, ataques con drones, acciones armadas, reclutamiento de menores, secuestro, expansión de economías ilícitas y ocupación ilegal de tierras, evidencian una evolución en la capacidad operativa de estas estructuras. Sin embargo, no se trata de una coyuntura aislada, sino de una dinámica estructural de disputa por el control territorial en un corredor geoestratégico que conecta el sur del Valle del Cauca con el norte del Cauca”, explica León.
En ese mismo contexto, para el analista vallecaucano, este fenómeno se explica por factores como “la insuficiente consolidación de una presencia estatal permanente, particularmente en zonas rurales de difícil acceso”.
“A esto se suma que la estrategia de seguridad del Gobierno Nacional, enmarcada en su política de ‘Paz Total’, no ha logrado contener la expansión de estos grupos en territorios como Jamundí, donde por el contrario, se evidencia un fortalecimiento de su accionar. Las intervenciones reactivas o temporales resultan insuficientes frente a organizaciones que combinan control armado, economías ilícitas y mecanismos de presión social”, sostiene el analista.
Además, advierte que el incremento de delitos como la extorsión y el reclutamiento forzado reflejan “un proceso de fortalecimiento estructural, orientado tanto a la sostenibilidad financiera como al control de las comunidades”.
“Frente a este panorama, se requiere una estrategia integral que articule presencia sostenida de la Fuerza Pública, capacidades de inteligencia, judicialización efectiva y control de economías ilícitas, junto con la materialización de proyectos estratégicos como el Batallón de Alta Montaña. El desafío no es solo responder a los hechos recientes, sino recuperar y mantener el control territorial de manera sostenida, como condición fundamental para garantizar la seguridad y la estabilidad en Jamundí”, concluye.
Para el secretario de Seguridad, Guillermo Londoño, se debe articular una sólida estrategia naciona Foto:Gobernación del Valle del Cauca
Articulación institucional, la clave
Frente a la problemática que se vive no solo en Jamundí, sino en otros municipios del Valle del Cauca, el secretario de Seguridad del Valle, Guillermo Londoño, aseguró que el enfoque gubernamental ha sido “articular todos los esfuerzos institucionales para fortalecer el control territorial”.
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“La apuesta de la Gobernación, en coordinación con las alcaldías y la Fuerza Pública, es consolidar nuevos puestos de mando y bases militares desde donde la Tercera Brigada del Ejército pueda contener la expansión del Estado Mayor Central —una de las estructuras criminales más activas en la región”, asegura el funcionario.
Asegura que la estructura ‘Jaime Martínez’ no es la única amenaza: “También operan en el departamento otras disidencias de las Farc, como la que lidera Dagoberto Ramos, vinculada al antiguo Frente 57. Estas organizaciones, junto con otras redes delictivas, han incrementado su presencia en zonas estratégicas, lo que exige una respuesta integral”.
El funcionario manifestó que para combatir a estos grupos armados se requieren estrategias integrales y articuladas con el Gobierno Nacional: “Frente a una amenaza organizada, con capacidad logística y de influencia territorial, no basta con acciones aisladas: se necesita una estrategia nacional concertada, con recursos, inteligencia y coordinación real para desarticular estas estructuras criminales que ponen en riesgo la vida de nuestros ciudadanos”.
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