la extorsión que sigue afectando a los conductores en la vía Ciénaga–Barranquilla
📅 🕐 06 Ene 2026🔗 Fuente: eltiempo.com🕑 4 min de lectura
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La Troncal del Caribe, arteria fundamental para el comercio, el turismo y la vida cotidiana del norte del país, se ha convertido para muchos conductores en un trayecto de tensión permanente. A los dos peajes legales —el de Palermo y el de Tasajera— se suma una carga ilegal: grupos de personas que, de manera improvisada, se toman la carretera y obligan a pagar para dejar pasar.
Los denunciantes aseguran que estos retenes aparecen en cualquier momento del día, especialmente cuando hay fallas de servicios públicos, protestas locales o inconformidades sociales. Con cuerdas, piedras, palos o simplemente atravesando sus cuerpos sobre el asfalto, bloquean ambos sentidos de la vía y fuerzan a los vehículos a detenerse.
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‘El que no paga, se expone’
Trancones por cuenta de retenes ilegales Foto:Archivo particular
Daniel Mejía, conductor frecuente entre Santa Marta y Barranquilla, relata que el miedo ya hace parte del trayecto. “Cada vez que se va la energía, les falta el agua o quieren protestar, de una cierran la vía y piden dinero. El que no paga, le atacan el carro”, asegura.
Otros usuarios coinciden en que bajar los vidrios para intentar dialogar es un riesgo innecesario. Denuncian daños a los vehículos, agresiones verbales, amenazas con objetos contundentes e incluso el hurto de equipajes y pertenencias personales. “Es una ruleta rusa. Uno no sabe con qué se va a encontrar”, resume un transportador de carga.
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Un funcionario retenido en la carretera
La gravedad de la situación quedó en evidencia cuando José Humberto Torres, director territorial de la Unidad de Restitución de Tierras (URT) para Magdalena y Atlántico, denunció públicamente haber sido retenido junto a centenares de conductores.
Según Torres, los responsables exigían hasta 30 mil pesos por vehículo para permitir el paso, una cifra que supera incluso el costo de un peaje legal. A través de su cuenta en la red social X, el funcionario compartió imágenes de los presuntos responsables y afirmó tener identificado al supuesto cabecilla del grupo que estaría detrás de estos cobros ilegales, repetidos en diferentes momentos y puntos del corredor.
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Una respuesta que no llega
Policías en la vía por hacen Foto:Archivo particular
Las denuncias no son nuevas. Gremios, usuarios y autoridades conocen desde hace tiempo la problemática, pero las soluciones han sido insuficientes. Lo más indignante para los conductores es que muchos de estos retenes se instalan a pocos metros de peajes oficiales o en zonas donde hay presencia policial.
Aunque la Policía Metropolitana de Santa Marta ha informado que realiza controles y despejes, los usuarios aseguran que el problema se repite. “Despejan la vía y a los minutos aparecen más adelante, o al día siguiente en otro punto”, señala un transportador.
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El llamado del gremio: “esto es extorsión”
Desde la Cámara Colombiana de la Infraestructura, el llamado es contundente. Su director, Héctor Carbonell, calificó lo que ocurre en la Troncal del Caribe como un delito grave.
“Lo que ocurre en este sector es, sin duda, una extorsión directa contra los conductores. Son personas con comportamientos violentos que incrementan el riesgo para quienes transitan por la vía”, advirtió.
También dejó claro que de no haber una intervención real el problema puede desencadenar en una tragedia.
Turismo y economía, también golpeados
El impacto no es solo en la seguridad vial. Omar García, director de Colecto, señala que estas prácticas afectan directamente al turismo y a la economía regional, especialmente en temporadas altas.
“Muchas familias prefieren no viajar por este corredor para evitar estos riesgos y terminan eligiendo otros destinos. Eso golpea al comercio, a los hoteles, a los restaurantes y a toda la cadena turística del Caribe”, explicó.
Mientras no haya una intervención sostenida y efectiva, la Troncal del Caribe seguirá siendo, para miles de conductores, una vía sin garantías. Una carretera donde no solo se paga peaje, sino también el precio de la intimidación, el silencio y el miedo.