niña de cinco años muere ahogada durante paseo familiar en el corregimiento La Esperanza
📅 🕐 09 Sep 2025🔗 Fuente: eltiempo.com🕑 5 min de lectura
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El corregimiento de La Esperanza, en jurisdicción de San Martín, Cesar, fue escenario de una tragedia que ha conmocionado a la comunidad. El pasado domingo 7 de septiembre, una niña de cinco años murió por inmersión accidental en el caño La Batea, mientras compartía con su familia en un tradicional ‘paseo de olla’ a modo de recreación.
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Según el reporte preliminar publicado por las autoridades a medios locales, la menor cayó al afluente en circunstancias que aún son materia de investigación. Aunque sus familiares intentaron rescatarla de inmediato, no lograron evitar el fatal desenlace. La niña fue hallada sin vida en el mismo lugar, lo que generó escenas de dolor entre los presentes y una profunda consternación en el corregimiento.
Las autoridades iniciaron las indagaciones correspondientes para esclarecer los hechos. Mientras tanto, la comunidad exige respuestas y medidas que eviten que tragedias como esta se repitan. El caso ha reactivado un tortuoso debate sobre la seguridad en espacios acuáticos rurales, donde la ausencia de señalización, vigilancia y protocolos de emergencia sigue siendo una constante para evitar estos desafortunados finales.
Las autoridades aún investigan los detalles específicos del accidente. Foto:Redes sociales
Una tragedia que se repite en el Caribe rural
Tristemente, la muerte de esta menor no es un hecho aislado. En noviembre de 2024, también en San Martín, una mujer y su hijo de cinco años murieron tras ser arrastrados por una creciente súbita en la quebrada La Torcoroma, en la vereda El Cairo. En esa ocasión, la familia también disfrutaba de un paseo de olla cuando la corriente se intensificó repentinamente. Los cuerpos fueron recuperados por organismos de socorro y la Alcaldía decretó tres días de duelo.
Estos casos evidencian una problemática estructural alrededor de la falta de cultura de prevención en zonas rurales donde los cuerpos de agua son parte del paisaje cotidiano y de las dinámicas comunitarias. En muchos corregimientos y veredas del Caribe colombiano, los afluentes como caños, quebradas y ríos son utilizados para actividades productivas, recreativas y familiares, pero no cuentan con condiciones mínimas de seguridad.
El caño La Batea, donde ocurrió la tragedia más reciente, es frecuentado por habitantes de San Martín y zonas aledañas. Sin embargo, no tiene señalización de zonas profundas, ni vigilancia, ni zonas adaptadas para el juego infantil. En contextos como estos, el riesgo se incrementa, especialmente cuando hay menores de edad presentes y la atención se dispersa entre la recreación y la preparación de alimentos.
Los organismos de socorro informan que lo mejor sería implementar una cultura de prevención. Foto:Redes sociales
La inmersión accidental: una causa prevenible
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), la inmersión accidental es una de las principales causas de muerte infantil en el mundo. En América Latina, el riesgo se acentúa por la falta de educación sobre prevención, la escasa presencia de adultos capacitados en primeros auxilios y la dificultad de acceso a servicios de salud en zonas rurales.
La inmersión accidental se refiere a la entrada involuntaria de líquido en las vías respiratorias, generalmente agua, que produce asfixia. Aunque es una causa prevenible, requiere atención inmediata y conocimientos básicos de reanimación, algo que no siempre está al alcance de las comunidades rurales.
María Fernanda Díaz, experta en salud pública infantil de la Universidad Nacional, advierte que estas muertes tienen también un trasfondo social. “La vulnerabilidad no solo está en el agua, sino en la distancia a los hospitales, en la falta de redes de apoyo psicológico y en la ausencia de políticas públicas que protejan a la niñez en la ruralidad”, señaló.
La prevención como respuesta al duelo
Tras la tragedia en La Esperanza, voces institucionales y comunitarias han coincidido en la necesidad de fortalecer la cultura de prevención. El Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible ha insistido en que los municipios deben incluir formación comunitaria en primeros auxilios, señalización de zonas de riesgo y protocolos de emergencia en espacios naturales.
Los ‘paseos de olla’ se suelen hacer a la orilla del río o quebradas. Foto:iStock
Además, expertos recomiendan que las actividades recreativas en cuerpos de agua estén acompañadas por adultos capacitados, que se delimiten zonas seguras para el juego infantil y que se promuevan campañas educativas sobre seguridad acuática.
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La tragedia en La Esperanza no solo deja una familia en duelo, sino una comunidad entera enfrentada al dolor y a la urgencia de actuar. Que el recuerdo de esta niña sea también un llamado a cuidar mejor a los nuestros, a mirar con más atención los riesgos cotidianos y a construir entornos más seguros para la niñez en el país.
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