Trabajar para no colapsar: la angustia de un venezolano en Cali tras los terremotos que sacudieron a su país
📅 🕐 hace 3 min🔗 Fuente: eltiempo.com🕑 4 min de lectura
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Un silencio ensordecedor invadió la mente de Carlos Javier Sabala cuando, a través de las redes sociales, observó con asombro la magnitud de la destrucción y la desolación provocadas por los terremotos en Venezuela.
Al principio, recuerda, su primer impulso fue reaccionar de inmediato, pero sus pensamientos estaban bloqueados por un desborde de emociones; no lograba diferenciar si aquella catástrofe era real o producto del intenso calor que, por estos días, azota a Cali por cuenta del fenómeno de El Niño. Solo la llamada de uno de sus familiares logró disipar aquel momento de caos al confirmar que su círculo más cercano se encontraba a salvo.
Carlos Javier Sabala cuida carros y motos mientras piensa qué hacer para ayudar a su familia. Foto:Captura de pantalla / José Antonio Minota H.
“Al principio la comunicación fue sencilla, mi familia pudo llamarme y no hubo problema, así que pensé que no había sido tan grave. Pero luego la señal se cayó, la comunicación se volvió compleja y me informaron que el suministro de energía y, por consiguiente, el de internet, estaba fallando”, relató Sabala.
El paso de los minutos le generaba mayor tensión; aunque sabía que parte de su familia estaba bien, las noticias mostraban imágenes cada vez más devastadoras. “Mi familia me cuenta que fue una catástrofe total, algo muy difícil; hay más de 30 edificios en Caracas que colapsaron por completo”, expresó.
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Sabala explica que en su tierra natal, el estado de Falcón, enclavado en la costa occidental, los sismos se sintieron con gran intensidad, provocando el desplome de varias edificaciones.
“Hay muchos sitios afectados, como Yaracuy y Tucacas, y, por supuesto, La Guaira, donde temo que se registra la mayor cantidad de víctimas”, agregó.
Su angustia aumenta al pensar en sus amigos, conocidos, compañeros de estudio y otros familiares en la zona norte del Caribe venezolano, de quienes no ha tenido noticias y sobre quienes hay pocas esperanzas de encontrarlos con vida. “Mi gente me pide calma y paciencia; dicen que allá están buscando a quienes no han podido localizar”, comentó.
Reconocidos rescatistas de Cali se unieron al grupo nacional en Bogotá que se fue a Venezuela. Foto:Alcaldía de Cali
La desinformación: el peligro añadido
Sabala, quien reside hace siete años en Cali y trabaja en un parqueadero contiguo a un almacén, intenta mantenerse ocupado para no sucumbir ante la angustia, aunque admite que es inevitable seguir pendiente de su país. Más allá del dolor, asegura que la desinformación y los mensajes errados han sido letales para coordinar estrategias de evacuación y salvar vidas.
“Circulan rumores de un tsunami o de nuevas réplicas, pero nadie sabe nada concreto. Solo dicen que se debe evacuar, pero muchos no saben a dónde ir”, señaló. Por ahora, su única fuente confiable son sus tíos que residen en La Guaira, uno de los estados más impactados por la tragedia.
Los dos movimientos sísmicos afectaron gran parte del Caribe venezolano. Foto:Venezuela
Uno de los sucesos que más le inquieta es el desplome de la cárcel de Ramo Verde, en el estado de Miranda. “Quedó totalmente destruida. Aunque las noticias solo muestran una parte, amigos me cuentan que la situación allá es gravísima”, reveló.
Carlos Javier prefiere no seguir especulando ni agobiarse con conjeturas. Por ahora, recibe con estoicismo el incandescente sol caleño, mientras coloca cartones en el parabrisas de los vehículos para protegerlos del calor. No quiere pensar más; solo quiere trabajar, trabajar y trabajar.
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