Bolivia: las protestas terminan, pero persiste la fractura

Tras siete semanas de protestas, el presidente boliviano, Rodrigo Paz, recurrió al estado de excepción para levantar los bloqueos que paralizaron el país y provocaron una grave escasez de combustible, alimentos y medicinas.
Desafío de sobrevivencia
«Lo más grave de estos más de 50 días de conflicto han sido los muertos, gente que ha fallecido por no poder llegar a un hospital a recibir atención médica. La Defensoría del Pueblo registró 14 muertos, incluyendo menores de edad», lamenta Vania Sandoval Arenas, investigadora en periodismo y conflictos sociales.
En términos económicos, el cerco a La Paz y a otras ciudades ha afectado sobre todo a los sectores vulnerables. Y es que la gran mayoría de la población boliviana trabaja en la economía informal.
«Enfrentar más de 90 bloqueos, afectando a 7 de 9 departamentos en la cima del conflicto, fue un desafío de sobrevivencia enorme», dice a DW la docente de la Universidad Privada de Santa Cruz de la Sierra.
Por su parte, los empresarios han cifrado las pérdidas en más de 2.700 millones de dólares.
Gobierno vs. movimientos sociales
A juicio de Daniela Osorio Michel, investigadora asociada del Instituto Alemán para Estudios Globales y Regionales (GIGA, por sus siglas en inglés), el Gobierno ha perdido el capital político con el que pretendía impulsar las medidas de reacomodamiento económico y reformas necesarias.
«El hecho de que el presidente Rodrigo Paz haya resistido tantas semanas de conflicto no necesariamente debe interpretarse como una señal de fortaleza. Más bien puede leerse como una muestra de debilidad», observa la politóloga boliviana, en declaraciones a DW.
La estrategia de debilitar a los movimientos sociales también habría desgastado al propio Gobierno en términos de popularidad y aprobación ciudadana, «y esa es una factura política que probablemente se la van a cobrar más adelante», cree Osorio.
El occidente del país, que fue la principal base electoral de Paz, es ahora la región más afectada por el conflicto. De ahí que la experta no descarte un escenario de revocatoria de mandato en el futuro.
Erosión del tejido social
Por otro lado, la crisis también «ha puesto en evidencia el grado de fragmentación de los movimientos sociales bolivianos en la etapa posterior a la hegemonía del Movimiento al Socialismo (MAS)», observa la politóloga.
«Una de las mayores dificultades para establecer un diálogo fue identificar quiénes representaban efectivamente a los distintos sectores movilizados», explica.
Asimismo, Osorio observa el debilitamiento de la confianza en las instituciones democráticas y la erosión del tejido social.
«La polarización ha alcanzado niveles que no veíamos desde los momentos más críticos de la crisis de 2019. Y además han reaparecido con fuerza los clivajes étnicos y discursos racistas que parecían haber perdido relevancia en el debate público», apunta la experta del GIGA.
Tregua con interrogantes
Con la firma de acuerdos de pacificación y el decreto del estado de excepción, el Gobierno boliviano logró levantar las protestas. No obstante, los expertos consultados por DW coinciden en que el conflicto no se ha solucionado de raíz.
«Esperemos que esta paz temporal dure mucho tiempo», dice a DW el analista político José Orlando Peralta, miembro del Centro de Investigación Política de la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno.
En el futuro inmediato, prosigue, el Ejecutivo deberá sacar adelante un paquete de reformas y posiblemente una reforma constitucional. Para lograrlo, necesita el apoyo del Parlamento y de la sociedad, y Peralta no descarta que las protestas revivan con las reformas.
El experto insiste en que Bolivia no vivió una crisis social, sino política, porque no hubo una demanda social general, sino demandas sectoriales. En su opinión, las movilizaciones de estos sectores «responden a consignas ideológicas, porque detrás hay una narrativa construida por más de 20 años», y el Gobierno ha sido incapaz de contrarrestarla.
Por su parte, la investigadora Vania Sandoval destaca que la amnistía a los dirigentes de los bloqueos es la medida «más polémica» de los acuerdos firmados entre el Gobierno y los manifestantes. «Este punto puede significar un nuevo frente de conflicto», agrega.
¿Sobrevivirá Paz al conflicto?
«Si la situación no escala con el estado de emergencia y las Fuerzas Armadas se mantienen leales, Rodrigo Paz va a sobrevivir esto», calcula Evan Ellis, profesor investigador sobre América Latina en la Escuela Superior de Guerra del Ejército de los Estados Unidos.
Tras el conflicto, tanto la izquierda como la derecha estarían frustradas con el estilo gubernamental de Paz, asegura. No obstante, Ellis también destaca los «buenos instintos» del presidente para «buscar un balance» entre los distintos sectores.
«Cuando pensamos en el futuro, la pregunta central no es solamente si Rodrigo Paz logrará superar esta crisis. La pregunta más importante es si surgirá algún proyecto político capaz de reconstruir mecanismos de representación y mediación que hoy parece profundamente debilitados», señala, a su vez, Daniela Osorio.
La politóloga critica que los partidos políticos no hayan logrado desempeñar un papel relevante como intermediarios entre el Estado y la sociedad.
«Este conflicto también ha mostrado que las autonomías departamentales y municipales siguen sin consolidarse como espacios legítimos de ejercicio de poder o de canalización de demandas sociales», agrega.
«Cuando surge una crisis», explica, «los distintos actores continúan mirando al Ejecutivo nacional como el principal centro de decisión».
(ms)
Fuente de TenemosNoticias.com: www.dw.com
En la sección: Deutsche Welle: DW.COM – Internacional
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