¿Hay partidarios del Estado Islámico en el Ejército sirio? – DW – 26/12/2025

Una cuestión emerge tras el reciente asesinato de dos soldados estadounidenses y un traductor civil, en el centro de Siria a manos de un seguidor del grupo Estado Islámico. El autor era un infiltrado en las fuerzas de seguridad sirias. ¿Cuántos otros miembros de ese cuerpo podrían tener opiniones igualmente extremistas?
El ataque «pone de manifiesto las deficiencias en la capacidad de inteligencia del Gobierno sirio, una vulnerabilidad conocida, dada la escasez de personal y recursos, y la inestabilidad geográfica del país», escribió poco después el investigador y periodista sirio Subhi Franjieh para el medio de comunicación londinense Al Majalla.
Franjieh continúa diciendo que, aunque Siria se unió en noviembre de 2025 a la coalición global liderada por Estados Unidos para combatir al Estado Islámico, hasta ahora esa alianza internacional solo coopera con el Ministerio del Interior sirio, no con el Ministerio de Defensa. Se considera que este último aún no está completamente establecido y no es seguro.
Poco menos de una semana después del asesinato de los estadounidenses en Palmira, el grupo Estado Islámico publicó un mensaje en su canal de Telegram en el que describe las muertes como un «golpe» para Estados Unidos y para cualquier sirio que se oponga a ese grupo. Pero no reivindica la autoría directa y pudiera ser que, al igual que los dos hombres que recientemente atacaron una reunión judía en Australia, el ataque fuera «inspirado» por el grupo extremista.
¿Soldados que simpatizan con el Estado Islámico?
Los expertos coinciden en que puede haber más casos de miembros de las fuerzas de seguridad sirias que simpatizan con el grupo Estado Islámico o se inspiran en él. Afirman que uno de los principales problemas es que el Gobierno sirio ha estado tratando de establecer un nuevo ejército a toda velocidad tras el derrocamiento de la dictadura de Bashar al-Ásad, en diciembre de 2024.
Poco después del ataque en Palmira, un portavoz del Ministerio del Interior comentó que 5.000 reclutas se acababan de incorporar a las fuerzas en la zona donde se produjo el ataque. Cuando el grupo Estado Islámico estaba en el apogeo de su poder, controlaba grandes extensiones de Siria e Irak, incluida la propia Palmira.
Según ese vocero, cada semana se llevan a cabo evaluaciones del nuevo personal, y que el hombre que mató a los estadounidenses y a un oficial sirio estaba en una lista de vigilancia. Iba a ser despedido al día siguiente del ataque.
Jerome Drevon, experto en militancia islamista del International Crisis Group, explicó la semana pasada que las nuevas autoridades sirias se han visto obligadas a elegir entre reclutar gente rápidamente o llevar a cabo un proceso de selección más lento e intensivo. Finalmente, se decantaron por la opción más rápida, pero, como Drevon explicó a la publicación británica The Arab Weekly, algunos de sus reclutas pueden ser «más radicales, dispuestos a luchar contra las tropas estadounidenses, porque se oponen a la decisión del Gobierno de tender la mano a los países occidentales».
Además, según escribió a principios de 2025 Masood Al Hakari, investigador del Instituto de Investigación para la Paz de Fráncfort, la milicia que dirigía el presidente interino de Siria, Ahmad al-Sharaa, llamada Hayat Tahrir al-Sham o HTS, antes estaba vinculada tanto al grupo Estado Islámico como a Al Qaeda. Con el tiempo, HTS rompió sus vínculos con esos grupos e incluso luchó contra el Estado Islámico en el territorio que controlaba, pero, como comenta Al Hakari, es probable que HTS «siga albergando a extremistas que simpatizan con la ideología del Estado Islámico».
El Estado Islámico se esconde en el desierto sirio
Se estima que aún quedan unos 2.500 combatientes del Estado Islámico en Irak y Siria, la mayoría escondidos o en células latentes. El remoto desierto sirio ha sido durante mucho tiempo uno de sus lugares favoritos.
Durante el fin de semana, Estados Unidos llevó a cabo más de 70 ataques en Siria, la mayoría en zonas remotas al norte de Palmira. Las incursiones estadounidenses fueron una «represalia muy seria» por el ataque a Palmira, según declaró el presidente de EE. UU., Donald Trump. Según informes, cinco personas murieron como consecuencia de ese ataque.
Hay miles de antiguos miembros del Estado Islámico en campos de prisioneros en el norte de Siria que suponen un peligro, explica Al Hakari, del PRIF. Pero, según él y otros expertos, el factor más significativo que hace que el grupo Estado Islámico sea una amenaza tan grande es el entorno económico, político y de seguridad del país.
La dictadura siria fue derrocada tras 14 años de guerra civil y las nuevas autoridades aún no tienen el control total de la seguridad en el país. En algunas zonas se han producido enfrentamientos entre las nuevas autoridades y las comunidades minoritarias, lo que ha agravado los problemas de seguridad. La difícil situación económica también genera descontento.
Todo ello «crea un terreno fértil para que el EI aproveche los vacíos de gobernanza y el malestar público, posicionándose como una forma alternativa de gobernanza y ampliando su influencia», señala Al Hakari. Los ataques del Estado Islámico contra zonas gubernamentales han aumentado desde el cambio de gobierno, y otros expertos señalan que los seguidores del grupo parecen querer ahora socavar deliberadamente a las nuevas autoridades.
(ms/ct)
Fuente de TenemosNoticias.com: www.dw.com
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