¿Cómo avanza la guerra en Ucrania? Kiev logra reequilibrar las fuerzas pero el frente sigue estancado | elperiodico.com

No hay una sola guerra en Ucrania; en realidad son dos.
La primera es la terrestre. Es una guerra de trincheras, de soldados usados como carne de cañón, y también un duelo de drones militares. Este choque militar se centra en la región del Donbás y Zaporiyia, y lleva en la práctica cuatro años estancado. Desde 2023, Rusia ha llevado la iniciativa y había conseguido tomar algunas ciudades importantes. En los últimos meses, Ucrania ha conseguido equilibrar el terreno de la batalla.
La otra guerra es un conflicto de «salvas», el disparo constante de misiles y drones entre las partes enfrentadas contra ciudades alejadas del frente. Ahí ha ocurrido algo inédito esta semana. San Petersburgo ha sido golpeada por drones ucranianos. Es la primera vez que la segunda mayor ciudad rusa recibe un ataque similar desde la Segunda Guerra Mundial. Las columnas de humo que salían de varias refinerías de petróleo alcanzadas empañaron el «Davos ruso», una reunión internacional de líderes económicos orgullo del presidente Vladímir Putin.
Ha sido la respuesta ucraniana a los bombardeos rusos sobre Kiev y otras grandes ciudades del país de los últimos días, que figuran entre los peores que se recuerdan. Más de 600 drones y 73 misiles (incluidos los hipersónicos Iskander y Oreshnik, los más temidos) han golpeado con fiereza la capital, donde han acabado con la vida de una veintena de personas y han destrozado negocios, museos y viviendas.
Ucrania reequilibra la guerra
En la guerra del este del país, la principal novedad es que Ucrania parece haber conseguido frenar el impulso que ha mantenido el Ejército ruso durante más de dos años y medio, desde el otoño de 2023. Entonces, tras la fallida contraofensiva ucraniana, Rusia tomó la iniciativa y empezó a ganar algo de terreno y a conquistar ciudades, aunque sin conseguir que se desplomaran las defensas ucranianas y a un altísimo coste en soldados.
La lógica de la infiltración es sencilla: aunque las unidades ucranianas realizan entre 7.000 y 9.000 ataques diarios con drones tácticos, resulta difícil detectar y atacar cada pequeño grupo de soldados que intenta rodear posiciones avanzadas ucranianas con poco personal.
El reequilibrio de fuerzas lo ha conseguido Kiev, no gracias a un gran desarrollo tecnológico o a una gran entrega de armas occidental, sino a pequeños pero sustanciales cambios en la estrategia militar, especialmente en el reclutamiento de soldados, su principal talón de Aquiles. Además, ha conseguido empezar a responder con efectividad a la táctica rusa de penetración en pequeños grupos en determinados puntos de la enorme línea del frente.
«Las Fuerzas de Defensa de Ucrania han logrado encontrar una respuesta a la estrategia rusa en el campo de batalla. Han conseguido estabilizar el frente y frenar el deterioro de la situación de Ucrania en esta guerra, pero todavía es algo prematuro hablar de recuperar la iniciativa o de reconquistar grandes extensiones de territorio. La situación sigue siendo frágil para Ucrania», opina para EL PERIÓDICO Mykola Bielieskov, analista de guerra de la organización Come Back Alive.
El principal cambio, cree el analista, no son las crecientes oleadas de misiles rusos, sino el fortalecimiento de la línea defensiva en el Donbás. «No veo por ahora ningún cambio importante en esa parte de la guerra [la aérea], salvo el aumento del número de misiles balísticos en los ataques. Probablemente la explicación a ese aumento es simplemente que Rusia está gastando la reserva estratégica de misiles acumulada», comparte. Rusia produce tandas de misiles, los lanza y reduce el número de lanzamientos, hasta que vuelve a llenar sus arsenales, y vuelta a empezar. «Los rusos producen ahora entre 60 y 70 misiles balísticos al mes, más o menos como hace un año».
Nube de drones vs. infiltraciones
Rusia siempre ha tenido una clara ventaja en el reclutamiento de efectivos. Primero, por su sistema autoritario, que le ha permitido reclutar presos a gran escala. Además, tiene una población tres veces y media superior a la ucraniana, y ha ofrecido grandes sumas de dinero a los voluntarios.
Esto ha sido la base de sus tácticas: desde el uso de «carne de cañón» para avanzar, como en la toma de la ciudad de Bajmut; hasta las recientes tácticas de infiltración, basadas en pequeños grupos muy dispersos de dos o tres soldados. Estas tácticas son a su vez una respuesta al «muro de drones» ucraniano, adoptado para frenar los ataques mecanizados.
Ucrania lanza más de 350 drones contra regiones rusas, incluyendo Moscú y Leningrado / .
La lógica de la infiltración es sencilla: aunque las unidades ucranianas realizan entre 7.000 y 9.000 ataques diarios con drones tácticos, resulta difícil detectar y atacar cada pequeño grupo de soldados que intenta rodear posiciones avanzadas ucranianas con poco personal. Algunos grupos consiguen acumularse lentamente detrás de esas posiciones, poniendo en riesgo a las tropas ucranianas y forzando finalmente su retirada, sostiene el experto.
Lejos de cerrar la fase caliente de la guerra
Rusia también ha mejorado sus sistemas de vigilancia y reconocimiento y su potencia de fuego. La introducción y el uso masivo de bombas planeadoras desde principios de 2024 le ha permitido volver a emplear aviación tripulada en el campo de batalla. En 2024, los aviones de combate rusos lanzaron 40.000 bombas planeadoras, según una estimación del analista. En 2025, Rusia utilizó aproximadamente 60.000. Ucrania no ha logrado neutralizar por completo esta ventaja rusa.
«Todavía estamos muy lejos de cerrar la fase caliente de la guerra. Rusia no está siendo capaz de lograr avances significativos en la línea del frente, no puede cumplir sus propios planes militares y sufre grandes pérdidas. Pero eso no significa que vaya a volverse más complaciente. El Kremlin buscará antes una forma de cambiar la situación en el frente a su favor que opciones de paz negociada, al menos por ahora», asegura a este diario una fuente del estamento de seguridad ucraniano a la que se ha garantizado el anonimato porque no tiene permitido hablar públicamente con la prensa. «El Donbás sigue siendo el principal escollo y Putin no renunciará a ocuparlo por completo. Los duros ataques aéreos son dolorosos, pero no cambian el equilibrio de la guerra. Por tanto, continúa el desgaste mutuo y se acerca otro invierno difícil para Ucrania«.
Se frena el incremento de tropas rusas, mejora el ucraniano
Desde el verano de 2025, el volumen de fuerzas rusas se ha estancado entre los 710.000 y los 720.000 soldados, según la estimación de Bielieskov; el número de muertos o heridos ha sido equivalente al reclutamiento mensual ruso, de entre 30.000 y 33.000 efectivos.

El ataque de Rusia sobre Ucrania, en imágenes. / SERGEY DOLZHENKO / EFE
El nuevo jefe del Ministerio de Defensa ucraniano, Mykhailo Fedorov, ha dicho que las Fuerzas de Defensa de Ucrania deberían aspirar a matar o herir a 50.000 soldados rusos al mes para estabilizar plenamente el frente. Ese nivel de bajas socava la capacidad de mejorar la profesionalidad de las formaciones de primera línea mediante una mejor transmisión de habilidades de combate entre los recién reclutados.
Al mismo tiempo, Ucrania está reduciendo sostenidamente el número de deserciones y mejorando la formación. Además, empieza a implementar algo de rotación, tras años en los que los soldados prácticamente no volvían a casa desde el frente salvo heridos o muertos. Así, tras dos años de desgaste, el ánimo en Kiev ha cambiado: aunque Rusia sigue atacando con drones, artillería e infiltraciones, su rendimiento militar parece deteriorarse. Ucrania, en cambio, ha reorganizado sus brigadas en cuerpos de ejército y ha logrado avances puntuales y una mejor integración de infantería, drones, artillería y blindados. El resultado es que sus unidades empiezan a recibir más personal del que pierden y a sostener una relación de bajas más favorable que la rusa.
Un punto de inflexión en la guerra de Ucrania
En un artículo en la revista Foreign Affairs, el analista Jack Watling sostiene que Rusia ya no avanza de forma inevitable hacia su objetivo mínimo: controlar todo el Donbás. Moscú sigue teniendo más de 700.000 soldados en campaña y abundante munición, pero sus unidades están perdiendo calidad. Muchos reclutas llegan con apenas unos días de entrenamiento, hay falta de especialistas técnicos, problemas de corrupción interna y una creciente desconexión entre lo que los mandos creen que ocurre en el frente y la realidad sobre el terreno. Eso hace que Rusia tenga más dificultades para convertir sus planes en operaciones eficaces.
Una salida favorable para Ucrania ya no parece imposible, aunque está lejos de estar garantizada.
Putin no ha renunciado a someter Ucrania, y el Kremlin podría responder con una movilización más amplia o alargar la guerra con ataques de drones y misiles durante otro invierno. Aun así, si Ucrania consolida sus mejoras y sus aliados mantienen las armas y las sanciones, Moscú podría llegar a ver un alto el fuego incondicional como la opción menos arriesgada. Ese alto el fuego sería un logro para Kiev, pero también abriría una fase frágil: presión para desmovilizar, fatiga social, reconstrucción económica, posibles elecciones y riesgo de que Rusia use la pausa para desestabilizar de nuevo a Ucrania.
Suscríbete para seguir leyendo
Fuente de TenemosNoticias.com: www.elperiodico.com
En la sección: El Periódico – internacional
También te puede interesar




