Más de 5.200 sanitarios asesinados y 10.000 ataques contra centros de salud en diez años. Son las cifras verificadas por la Organización Mundial de la Salud desde que la ONU aprobó hace diez años por unanimidad la resolución 2286, en la que condenaba y buscaba prevenir la violencia contra el personal e instalaciones sanitarias en zonas de conflicto. En un comunicado conjunto, el Comité Internacional de la Cruz Roja, la Organización Mundial de la Salud y Médicos Sin Fronteras aseguran que la situación es hoy peor que hace una década.