DRONES EEUU | Estados Unidos redobla su apuesta por los drones: decenas de fabricantes compiten por el pastel de 54.000 millones de dólares del Pentágono | elperiodico.com

Los drones son ya las armas de la guerra del presente. El intercambio de ataques con centenares de aeronaves no tripuladas forma parte del día a día en escenarios como la guerra de Ucrania. Tanto el Ejército ucraniano como el ruso se han convertido en la punta de lanza de esta tecnología, de la que también se ha hecho uso en Irán o el Líbano. Estados Unidos, tradicionalmente la mayor potencia militar del mundo, ha quedado rezagado en la carrera por la producción masiva de drones. Por ello, la Administración de Donald Trump ha redoblado sus esfuerzos y mantiene conversaciones con varias empresas fabricantes para financiar proyectos estratégicos para la seguridad nacional. Las compañías seleccionadas, además, participan en un programa en el que el Ejército estadounidense pone a prueba sus productos en simulaciones de combate.
Estas negociaciones forman parte del programa Drone Dominance (Dominio de los Drones), una iniciativa lanzada por el presidente estadounidense hace un año para acelerar la producción nacional y reducir la dependencia de proveedores extranjeros. «El Departamento de Defensa debe ser capaz de adquirir, integrar y entrenarse con drones de bajo coste y alto rendimiento fabricados en Estados Unidos», señalaba la orden ejecutiva que dio origen al programa. La iniciativa cuenta con un presupuesto de 53.600 millones de dólares y aspira a producir un arsenal de más de 200.000 drones antes de 2027.
Dos marines estadounidenses operan un dron. / CUERPO DE MARINES DE EEUU
«Es un modelo basado en demostraciones, en lugar del enfoque tradicional a más largo plazo, en el que tienes un grupo muy reducido de empresas que pueden cumplir esos requisitos o que están dispuestas a hacer la inversión porque saben que van a obtener un contrato a largo plazo por ello», explica a EL PERIÓDICO Scott Shtofman, vicepresidente de Asuntos Regulatorios y asesor jurídico de la Asociación Internacional de Sistemas de Vehículos No Tripulados (AUVSI).
Además, el Ejecutivo estadounidense estaría ahora inmerso en negociaciones con un grupo de fabricantes de drones para conseguir acuerdos de financiación con participación de la Oficina de Capital Estratégico, de acuerdo con la información publicada por el Wall Street Journal. Según la información obtenida por el medio estadounidense, las negociaciones se encuentran aún en fase inicial, aunque avanza que algunos acuerdos podrían incluir deuda o participación accionarial del Gobierno, lo que supondría implicación directa de la Administración dentro de las empresas.
Cooperación con Ucrania y lazos con la familia Trump
Los nuevos contratos de financiación se sumarían a los pedidos que lleva a cabo el Departamento de Defensa como resultado de las cuatro etapas del proyecto Drone Dominance. En cada una de ellas, dos entidades del Ejército de EEUU, el Centro de Gestión de Recursos de Pruebas y la Unidad de Innovación en Defensa, ponen a prueba los drones de las empresas seleccionadas con una serie de retos, que incluyen escenarios de ataques a larga distancia o incursiones nocturnas en territorio urbano. Como resultado de la primera fase del proyecto, que tuvo lugar entre febrero y marzo, el Gobierno estadounidense adquirió 30.000 drones producidos por las empresas que obtuvieron mejor puntuación en las pruebas. La segunda etapa, que dará comienzo la próxima semana, convocará a 49 empresas en la base militar de Camp Grayling, en Michigan.

Drones en las simulaciones del programa Drone Dominance. / Asocisción Nacional de Drones de los EEUU
La composición de las empresas que la Administración de Trump contempla como posibles proveedores de drones para el Ejército abarca desde compañías con larga trayectoria en contratos de defensa en EEUU hasta pequeñas ‘start ups’ surgidas inicialmente en el ámbito recreativo, como las carreras profesionales de drones o los espectáculos de luces. Algunas de ellas, además, han cobrado especial relevancia debido al respaldo financiero de Donald Trump Jr. y Eric Trump, hijos del presidente. Es el caso de Powerus, un fabricante de drones tácticos de carga pesada, y de Unusual Machines, un proveedor de componentes para drones. Igualmente, la empresa Neros, propiedad de un joven de 22 años excampeón de carreras de drones, cuenta con la financiación del controvertido magnate Peter Thiel, cofundador de Palantir.
La compañía que obtuvo la valoración más alta en la primera etapa de pruebas, con un 99,3 sobre 100, fue Skycutter, un fabricante británico de vehículos aéreos no tripulados, que coopera con la firma ucraniana SkyFall para la producción de su modelo kamikaze. Sin embargo, esta no es la única compañía extranjera que participa junto a las decenas de empresas estadounidenses, también hay dos ucranianas, Grim Tech y UDD (Ukrainian Defense Drones) Tech Corp.
Un primer paso
En comparación con los países que han desarrollado su arsenal en combate, Estados Unidos carece de capacidad para producir drones pequeños y baratos con los que abastecer a Ejército estadounidense. «Hemos visto crecer la industria en lo que respecta a la vía comercial, mientras que, en el ámbito de la defensa, hemos contado con ese segmento más sofisticado, costoso y de gran escala», dice Shtofman, en referencia a los drones MQ-9 Reaper, que cuestan alrededor de 34 millones de dólares por unidad.
«En este momento, nuestro objetivo es que las empresas se acostumbren a la idea de que deben ser capaces de producir a gran escala y de forma repetida», comenta. «Intentamos ir más allá de la producción de decenas de miles o incluso 100.000 unidades y preguntarnos de forma realista si podemos alcanzar una fabricación superior al millón de drones al año, similar a la capacidad que han demostrado en Ucrania y en otros lugares», concluye Shtofman.
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En la sección: El Periódico – internacional
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