El doble terremoto golpea a la precaria economía de Venezuela en plena interinidad política | elperiodico.com

«Reconstrucción» se había convertido en una muletilla del lenguaje de los venezolanos después del 3 de enero, cuando Nicolás Maduro fue abducido de su búnker por un comando militar norteamericano. Se llamó a «reconstruir» la economía y las relaciones con Estados Unidos, la confianza en un Gobierno diezmado y los casi inexistentes vínculos entre el ‘post-madurismo’ y la oposición. El doble terremoto de las últimas horas amplió de manera brutal el sentido del verbo: habrá que levantar parte de Caracas y otras ciudades de los escombros.
Antes de que el seísmo añadiera una nueva capa de daños materiales a una sociedad rota por la crisis y el conflicto interno, Estados Unidos venía «reconstruyendo» el tejido económico venezolano en función de sus intereses estratégicos, que en principio tienen que ver con los hidrocarburos, la minería y las tierras raras. Los ingresos venezolanos por concepto de exportaciones petroleras llegaron a los 5.491 millones de dólares durante el primer trimestre de 2026. De acuerdo con el Banco Central (BCV) se incrementaron un 21% respecto al mismo período de 2025. Ese aumento se ha dado a la par de las exportaciones: 1,25 millones de barriles diarios (bd), el nivel más alto registrado desde 2019. Los beneficios de la renta petrolera no llegan a los bolsillos de los hombres y mujeres de a pie. La Asamblea Nacional (AN) aprobó meses atrás una reforma a la ley de hidrocarburos que abrió una puerta más amplia al capital privado. Washington quiere que se ensanchen todavía más las posibilidades para las empresas norteamericanas.
El Gobierno interino de Delcy Rodríguez, cuyo mandato debería formalmente concluir durante la primera semana de julio y que seguramente será renovado, ha comenzado a «reconstruir» la relación con los acreedores externos de Venezuela. Eso supone el reconocimiento de que la deuda no es de 150.000 millones de dólares sino 240.000, de acuerdo con ‘Financial Times’. El Palacio de Miraflores ha contratado a la firma estadounidense Centerview Partners para preparar el proceso. El país se encuentra en suspensión de pagos desde 2017 y busca concluir con éxito la reestructuración de su pasivo antes de concluir este año. El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha vuelto a Caracas a supervisar el funcionamiento del gasto estatal. El terremoto encuentra a las autoridades económicas definiendo los alcances del ajuste y ante la necesidad de tomar más deuda para enfrentar la «reconstrucción».
La Venezuela post Maduro se levanta con velocidad delante de los ojos de los ciudadanos. American Airlines ha sumado Maracaibo a su regreso al país y anuncia vuelos a Haití. Se ha suscrito el primer acuerdo minero con aval de la Casa Blanca. El Ejecutivo otorgó a Shell licencia para explorar y explotar un campo de gas. Representantes de los bancos de inversión JPMorgan Chase y Jefferies se instalan periódicamente en Caracas. El seísmo dejó a la capital y otras zonas del país sin luz. Los cortes del suministro no son desconocidos para los venezolanos. La infraestructura energética también debe ser «reconstruida», según las palabras de los propios funcionarios que días atrás suscribieron un memorando de entendimiento con General Electric Vernova para mejorar la red eléctrica.
La «presidenta encargada» ha creado una Comisión Especial para la Evaluación y Clasificación de Activos Públicos. Se trata de una instancia que debe definir qué empresas continuarán bajo control directo del Estado, cuáles pueden funcionar con capital mixto, privatizadas por completo e incluso vendidas a precio de remate. A lo largo de los últimos 27 años se habían expropiado unas 1000 empresas.
La pobreza monumental
A pesar de que se contempla un crecimiento del PIB de hasta ocho puntos por la dinamización de la industria petrolera, el país no tiene en los hechos una moneda propia y va camino a la dolarización de facto. La divisa norteamericana pulveriza diariamente el bolívar y ese deterioro impacta en especial en aquellos venezolanos que no reciben remesas ni actualizan sus ingresos en función del incremento del costo de la vida. De acuerdo con Bloomberg Línea, Venezuela tiene el peor salario de la región.
El Centro de Documentación y Análisis Social de la Federación Venezolana de Maestros (Cendas-FVM) informó recientemente que una familia ha necesitado de por lo menos 730,59 dólares solo para alimentarse durante el mes de abril de 2026. Esa suma equivale a 2.697 salarios mínimos. Un estudio de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) da cuenta que el 68,5% de los ciudadanos viven en la pobreza y un 31,7% de ellos enfrentan una situación de pobreza extrema. Parte de este segmento castigado acaba de añadir un drama a sus vidas: la casa convertida en escombros.
El diálogo político
En este contexto se muestran hasta el momento infructuosos los intentos de «reconstruir» el puente entre el Gobierno y la oposición. La líder de este espacio, María Corina Machado, había llamado un mes atrás a entablar un «diálogo serio» con Rodríguez para cimentar la «unión nacional». El post madurismo recibió, en cambio, a otra dirigente opositora: Dinorah Figuera.
Pocas horas antes de que la tierra venezolana se sacudiera estrepitosamente, Francisco Arias Cárdenas, actual diputado del oficialista PSUV ante la Asamblea Nacional y además excomandante del intento de golpe de Estado del 4 de febrero de 1993 liderado por Hugo Chávez, había solicitado a la «presidenta encargada» que aceptara el convite de Machado. «La líder es la presidenta Rodríguez y la líder opositora es María Corina Machado. Todos nos necesitamos. Nadie está sobrando. Hay que dejar de lado la lucha interna, porque nos estamos jugando la historia de la patria de Bolívar».
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En la sección: El Periódico – internacional
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