GUERRA IRÁN | El estrecho de Ormuz reabrirá más lentamente de lo que Trump promete: «Barcos del mundo, arranquen motores. ¡Que fluya el petróleo!» | elperiodico.com

Donald Trump quiere presentar el acuerdo con Irán como una salida rápida a la crisis energética. El presidente anunció que Ormuz se abrirá cuando se firme el pacto, previsto para el viernes, y celebró el giro con una frase de campaña: «Barcos del mundo, arranquen motores. ¡Que fluya el petróleo!». La realidad apunta a otra cosa: un proceso lento, técnico y lleno de riesgos.
Los datos sostienen esa cautela. La retirada de minas puede prolongarse semanas y el alivio completo sobre las exportaciones podría tardar hasta dos meses. Además, recuperar flujos sustanciales de petróleo y gas exigirá reestablecer la confianza naviera, salida de buques atrapados y reactivación de infraestructuras paradas.
En un primer momento, el pacto alivió los mercados: el Brent cayó cerca de un 5%, por debajo de los 83 dólares por barril, su nivel más bajo desde comienzos de marzo. El gas mayorista europeo bajó alrededor de un 6% y las bolsas subieron. Pero el precio se mueve más deprisa que los propios petroleros.
Un calendario incierto
Trump dijo que autorizaba la apertura gratuita del estrecho y la retirada inmediata del bloqueo naval estadounidense sobre puertos iraníes. Luego matizó que Ormuz se abriría tras la firma y «para fines de retirada de minas», un primer paso necesario, pero no el único a dar.
La Casa Blanca presenta el pacto como un punto de inflexión, pero los detalles siguen sin estar claros. El secretario de Defensa, Pete Hegseth, sembró la confusión al decir en la CBS que la vía se reabriría «inmediatamente» tras la firma del memorando entre Washington y Teherán y añadir a continuación: «Si tarda 30 días en madurar por completo, o dos semanas, empezará inmediatamente».
La confusión afecta también al bloqueo naval estadounidense sobre puertos iraníes. Trump afirmó que había autorizado su retirada inmediata, mientras Hegseth sugirió que el desbloqueo y la reapertura avanzarían por fases. Irán no ha confirmado todos los términos.
60 días para negociar
Washington y Teherán han pactado una tregua de 60 días para negociar un acuerdo más amplio sobre el programa nuclear iraní y las sanciones. Ese margen puede bastar para buques próximos al estrecho, pero para petroleros situados más lejos el cálculo será más arriesgado, sobre todo si temen una reapertura temporal.
Irán no ha confirmado todos los términos. Según la agencia de noticias iraní Fars, afín a la Guardia Revolucionaria Islámica, el borrador reconoce autoridad iraní-omaní sobre los servicios de navegación y Teherán aceptaría el paso libre solo durante 60 días, antes de estudiar fórmulas para obtener ingresos.
A la incertidumbre política se suma la industrial. Reactivar pozos, refinerías y terminales no es automático. Los países del Golfo recortaron esta primavera hasta 15 millones de barriles diarios de producción, cerca del 15% de la oferta global, según S&P Global Energy. Volver a poner en marcha esa maquinaria exige seguridad, personal, contratos y tiempo.
Europa gana margen
Europa recibió la noticia con alivio. La caída del gas mayorista y del crudo reduce presión sobre inflación, costes industriales y transporte. Una reapertura estable de Ormuz ayudaría a contener carburantes, electricidad y materias primas vinculadas al petróleo, aunque el continente no queda blindado por una firma.
El impacto se ha sentido en el queroseno, el diésel y derivados petroquímicos. Si las navieras mantienen primas de riesgo altas o los cargamentos tardan en normalizarse, los consumidores europeos podrían notar alivio antes en los mercados que en las gasolineras. Francia y Reino Unido se han ofrecido a liderar una misión con apoyo neerlandés e italiano.
Archivo – Un destructor de la Armada de Estados Unidos desplegado en la misión de bloqueo del estrecho de Ormuz emprendida por Washington / CENTCOM EN X – Archivo
Asia tardará más en recuperarse
Asia seguirá siendo la región más expuesta. Más de cuatro quintas partes del petróleo y del gas natural licuado que transitan por Ormuz suelen dirigirse a mercados asiáticos. Japón, Corea del Sur, China, India y el sudeste asiático han sufrido durante meses escasez física, inflación y cuellos de botella industriales.
Aun así, incluso en tiempos normales, llevar petróleo y gas desde pozos del Golfo Pérsico hasta compradores en China o Japón puede requerir semanas o meses. Después queda refinar el crudo y distribuir combustibles para coches, camiones y aviones. Por eso no se espera un regreso rápido a los niveles previos a la guerra.
Alivio, pero no ‘normalidad’
Si el pacto aguanta y se amplía, el petróleo probablemente seguirá por debajo de los máximos de la guerra, pero según los analistas de mercados no es probable que la gasolina, el diésel y otros combustibles vuelvan pronto a niveles previos al conflicto, incluso en países sin escasez directa.
La crisis también ha destruido demanda. S&P Global Energy calcula que el consumo mundial de petróleo y combustibles relacionados caerá casi un 5% en el segundo trimestre, el mayor retroceso fuera de la pandemia. La Agencia Internacional de la Energía prevé una caída más moderada, pero también ve menos actividad, importaciones y producción industrial.
El mensaje político de Trump expresa así más un deseo que una realidad. Ormuz puede reabrirse sobre el papel el viernes, pero la seguridad, los buques, las refinerías y las reservas tardarán bastante más en alinearse. El alivio ha empezado en los mercados, pero la normalidad, todavía no.
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En la sección: El Periódico – internacional
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