La historia de Rosine, la congoleña que murió esperando asilo en España | elperiodico.com

El derecho de asilo es hoy la única vía segura y regularizada que tienen los migrantes del Sur Global en situación vulnerable para entrar a España. En particular, el artículo 38 de la Ley de Asilo prevé solicitudes de protección internacional en embajadas y consulados, siempre que se cumplan dos supuestos: que la petición se atienda fuera del territorio nacional y que la integridad física del solicitante esté en riesgo.
Rosine Macosso, con cinco hijos y su madre a cargo, cumplía ambos requisitos. Así lo acredita la abogada que lleva su caso, Elisabet Ureña. La familia tuvo que exiliarse de la República del Congo porque su vida corría riesgo, dado que la propia Rosine era hija, hermana y sobrina de opositores al régimen de Denis Sassou-Nguesso, autócrata que aun gobierna el país con mano de hierro desde hace casi 30 años.
Lo que no esperaba la protagonista aera convertirse en víctima de la «insolidaridad y el racismo» europeos, calificativos utilizados en la nueva docuficción, coproducida por la cooperativa de comunicación Quepo y por 3Cat, titulada ‘Rosine: Morir esperant Europa’. A través del caso concreto, el film denuncia los obstáculos que encuentra un migrante del África subsahariana para rehacer su vida en el continente europeo. Aun sin fechas confirmadas, la pieza realizará un recorrido por diferentes festivales para acabar emitiéndose en la televisión pública catalana.
«Externalización del control fronterizo»
El título no es una hipérbole. Rosine murió de cáncer mientras se encontraba en Marruecos, país considerado «tercer Estado seguro»» para quienes intentan llegar a España y que el documental denuncia como la «externalización del control fronterizo». Lo cierto es que allí sufrió la falta de tratamiento, el abandono médico y el ostracismo social que padecen los inmigrantes negros, lo que «la acabó matando lentamente», explica el director Pablo A. Zaraceansky. «En Marruecos, nuestra piel habla antes que las palabras», afirma Besha Wear, actriz congoleña y activista que encarna a Rosine en la pantalla. «Su historia es también la de muchas mujeres africanas como yo», añade.
La actriz Besha Wear durante su interpretación de Rosine, con su hijo real de fondo, Emmanuel. / Quepo
El documental subraya que el consulado español en Tánger ignoró las solicitudes de protección internacional de Rosine, amparándose en la «inactividad» del artículo 38. «Es obligación de los Estados proteger a las personas vulnerables. Así lo recoge el artículo 14 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y así lo respalda la Convención de Ginebra”, recuerda la abogada Ureña.
La pieza combina ficción y realidad: revive la figura de Rosine y muestra a sus hijos y a su madre, Henriette. Cuando Rosine falleció en 2020, la abuela sintió la necesidad de trasladar el cuerpo a su país para despedirla según sus costumbres y renovar los pasaportes de los niños. El proceso se alargó dos años durante los cuales los menores «fueron de casa en casa, durmieron en la calle y quedaron sin escolarización ni sanidad pública», denuncia Ureña.
Un problema estructural
Más allá del caso particular, la docuficción retrata a una Europa fría e insolidaria, con un doble rasero según el origen del migrante. Señala también la herencia del colonialismo extractivo, que despojó a África de prosperidad, mientras ahora Europa rehúye sus responsabilidades y a la vez «mantiene a regímenes como el de Nguesso en el poder». «Nuestro sufrimiento construye su desarrollo», asevera Rosine en la pantalla.
Para quienes intentan llegar desde el Magreb, el camino se reduce a un trilema: saltar la valla de Melilla, embarcarse en un cayuco o acogerse —como hizo Rosine— al procedimiento del artículo 38, la única vía legal y segura. «En la práctica, no hay caminos reales para migrar de forma regular a España», advierte Diego Boza, jurista del Observatorio de Derecho Público (IDP). La coproductora Sonia Ros es aún más tajante: «Rosine murió porque la Administración fue lenta y el Gobierno inactivo».
A día de hoy
Después de varias negativas de la administración, a Rosine le dan la razón una vez fallecida. El 25 de enero de 2021, la Audiencia Nacional reconoció la situación legal de la familia y reabrió el procedimiento en virtud del artículo 38. Desde entonces, se han presentado tres solicitudes separadas: las de Sofie y Emmanuel, hijos ya mayores de edad, y la de Henriette junto con los tres menores. Todas ellas siguen aguardando.
En vista de resolución de su caso, la docuficción de Rosine no solo busca la denuncia a la «hipocresía legal» y la «lentitud procesal» de la Administración española. «Queremos reforzar el expediente y la situación legal de la actual solicitud de los infantes«, expone su director. El jurista Diego Boza, expone su voluntad para que el «Gobierno desarrolle el artículo 38«, debido a la «ambivalencia» que atribuye al mismo. » Si eso hubiese sucedido, ahora estaríamos contando esta historia junto a Rosine«, puntualiza.
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En la sección: El Periódico – internacional
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