Los tribunales resivarán la asignación de puestos diplomáticos del «bombo» de 2026 | elperiodico.com

El reparto de los destinos en el extranjero, más interesantes y mejor pagados, supone, cada año, la mayor fuente de frustración e ira entre los diplomáticos españoles. A falta de que se apruebe el nuevo Reglamento de la Carrera Diplomática, que sigue en un cajón, es un viejo doble sistema el que determina qué diplomático de carrera va a cada destino en el exterior. Por un lado, están las designaciones de los embajadores, el llamado «embabombo», y las designaciones políticas de embajadores.
Por otro, las del resto de los puestos de menor rango, de cónsules generales, cónsules, consejeros políticos o culturales, etc.: el llamado «bombo«. Es una suerte de concurso de méritos que selecciona candidatos que luego suelen ser aprobados por el ministro, salvo excepciones. El sistema está muy influido por las decisiones políticas del ministro de turno, se quejan algunos diplomáticos, que consideran que hay demasiada discrecionalidad.
Ahora, el Tribunal Superior de Justicia de Madrid va a revisar el «bombo» de 2026, después de que haya admitido a trámite el recurso contencioso-administrativo del actual cónsul en Mendoza (Argentina), Ramón Blecua, según informa la Asociación de Diplomáticos Españoles (ADE) en un comunicado. El diplomático, con casi cuatro décadas de antigüedad, considera que ha sido discriminado al no haberle sido asignado el puesto solicitado frente a gente con menos experiencia.
Anulación total o parcial del «bombo»
El recurso es contra la Resolución de la Subsecretaría del Ministerio de Exteriores del 13 de abril de 2026 (el «bombo») en la que se decidió el destino de 118 diplomáticos para el próximo curso, que comienza en septiembre. El demandante solicita la anulación total o parcial de la resolución impugnada, en cuanto le perjudica.
La denuncia sostiene que la aplicación de una «ratio» de permanencia en el exterior (no pueden optar a puestos en el exterior quienes hayan pasado más de tres cuartas partes fuera, para dejar libres puestos para las nuevas generaciones) discrimina, en la práctica, a los diplomáticos con una mayor trayectoria y experiencia acumulada fuera de España.
La denuncia argumenta que esta discriminación no cumple siquiera con la finalidad que aparentemente justificaría la aplicación: favorecer la rotación y facilitar el acceso de diplomáticos con menos experiencia exterior. La exclusión de los más veteranos no se traduce necesariamente en una liberación efectiva de puestos para los profesionales más nuevos, argumenta, porque estos pueden no reunir los requisitos de antigüedad, categoría o competencia exigidos para ocupar determinados destinos. De este modo, se estaría perjudicando a los diplomáticos con mayor experiencia sin alcanzar el supuesto objetivo de renovación, generando un resultado desproporcionado y contrario a los principios de igualdad, mérito y capacidad.
La Asociación de Diplomáticos Españoles ya advirtió, el pasado mes de mayo, de que «la escasez estructural de plazas, la falta de planificación de recursos humanos y la aplicación de la denominada ‘ratio’ han generado incertidumbre y perjudicado las expectativas profesionales de diplomáticos tanto jóvenes como veteranos». La ADE considera que esta medida, además de no estar expresamente prevista en la normativa y plantear dudas de legalidad, «no resuelve el problema de fondo, ya que la falta de puestos responde a una red exterior insuficiente y obsoleta, por lo que reclama la creación urgente de nuevas plazas, mejores condiciones profesionales y de conciliación en los servicios centrales y mayor transparencia y previsibilidad en los criterios de adjudicación».
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