Los venezolanos, unidos ante el terremoto: «Ayudarnos entre todos será clave»

Venezuela todavía no procesa el doble terremoto ocurrido la tarde de este miércoles, un país que no está habituado a este tipo de eventos. En las intensas labores de búsqueda en aquellos edificios que se desplomaron también aflora la solidaridad de vecinos que han … aportado agua, comida y guantes.
En San Bernardino, cerca del edificio Rita, que se desplomó, un grupo de mujeres con camisas blancas se organizaba para prestar apoyo. Entre sus peticiones: guantes, picos, palas y martillos. «Aún hay personas dentro, se pueden escuchar», dijo.
También pedían comida para los exhaustos rescatistas que hacían labores para remover los escombros. Un bombero que prestaba apoyo en el lugar dijo que temía por el relevo del personal y que era necesario contar con mayor maquinaria para acelerar la búsqueda.
El movimiento estudiantil de la Universidad Central de Venezuela (UCV) también dispuso un centro de acopio en su plaza central para recibir insumos médicos, agua, ropa para bebés, pañales y artículos para personas de la tercera edad. Samantha Barreto, parte del equipo, contó que también estaban recibiendo gasoil para que los bomberos pudieran seguir apoyando.
«También recibimos comida, cascos, guantes, palas para ayudar a recoger los escombros que deja este desastre. Estaremos aquí de manera indefinida y nos iremos moviendo de un lado a otro para lo que se necesite», comenta.
Barreto agregó que próximamente estarán informando cómo pueden ayudar las personas desde el exterior para socorrer a la nación caribeña, que ha sufrido dos seísmos de magnitud 7,2 y 7,5. El balance oficial de las dos de la tarde indicaba que el número de muertes ascendía a 188 y el de heridos a 1.520, además de 3.000 familias damnificadas.
La sacudida de las seis de la tarde
Era un día festivo, muchas personas se habían desplazado para celebrar San Juan, el santo al que el país le rinde tributo con tambores cada 24 de junio. Pero la fiesta se convirtió en una tragedia de dimensiones que aún se desconocen.
A las seis de la tarde, lo que comenzó como un pequeño temblor, se prolongó durante 39 segundos y, con ello, la sensación de que todo se derrumbaría. Las paredes crujían, los portones se batían con fuerza y en algunos casos era difícil abrirlos para lograr salir.
Incluso una trabajadora sanitaria dijo que, a pesar de que está entrenada, no pudo mantener la calma y ni siquiera pudo coger el bolso de emergencia que tenía preparado. Lo único que pudo agarrar fue a su hija, con quien corrió por las escaleras. Su edificio, ubicado en la avenida Victoria, quedó a oscuras inmediatamente que ocurrieron los sismos.
«De verdad es el más fuerte que hemos tenido en Venezuela, la onda iba en un aumento»
Franca Loggiodice
Residente en Caracas
«De verdad es el más fuerte que hemos tenido en Venezuela, la onda iba en un aumento, fue muy fuerte, mi impresión es que las rejas no las podíamos abrir», dice Franca Loggiodice.
Otra vecina de la zona, que cargaba a su mascota en brazos, dijo que «fue muy fuerte». «Los armarios se abrieron y se salió todo, todas las casas están llenas de vidrio, se abrieron cajones, se abrió todo», expresó Lissete.
En una residencia estudiantil, un grupo de jóvenes se ayudaba para tener conexión a internet y poder saber de sus seres queridos. Desde un teléfono que sí tenía señal, compartieron los datos móviles. A algunas de ellas, la alerta de seísmo que tienen instaladas en sus celulares les avisó tres segundos antes que ocurriera.
Los sismos y sus réplicas llevaron a quienes lograron escapar a la calle a resguardarse. Incluso en algunas zonas no tan afectadas los vecinos temían volver a sus casas. Algunos se quedaron en garajes o plazas para pasar las horas. Otros se hicieron compañía cargando los teléfonos en casas de quienes sí tenían electricidad. Incluso entre desconocidos se tendieron la mano durante la emergencia.
En otras zonas, los vecinos sacaban un bolso con panes, galletas y café, mientras ponían las noticias en una radio antigua que no necesitaba baterías para escuchar el primer balance de la noche alrededor de las diez. Nadie durmió entre las réplicas, por el temor por los seres desaparecidos y las viviendas afectadas. Pese a la tragedia, la gente junta sus manos para socorrerse.
Las labores de rescate
En San Bernardino, una de las zonas más afectadas, una gran cantidad de edificios tenían grietas. En otros los equipos de rescatistas pedían el mayor silencio posible para no entorpecer la búsqueda. Una capa de humo aún se mantenía en las calles al mediodía de este jueves, mientras vecinos con maletas, bolsos y comida aguardaban en las aceras esperando noticias.
Un bombero, que hacía labores de búsqueda, lucía exhausto y con los ojos rojos. Su mayor temor era que hicieran falta más personas para el relevo del personal, así como maquinaria para levantar y remover los escombros. Una mujer del edificio La Quinta, que también sufrió daños, bajó once pisos con un balde lleno de vidrios que recogió de su edificio. En ese lugar, la mayoría ya había abandonado sus hogares la tarde del miércoles y temían volver hasta no saber el informe técnico del estado del edificio.
Las llamadas de ayuda para encontrar a seres queridos también se han multiplicado. A través de Whatsapp se han compartido cientos de imágenes pidiendo apoyo para dar con la gente, sobre todo, del estado costero La Guaira. Tanto los de dentro como los venezolanos que viven fuera, se han apostado a prestar ayuda para localizarlos. En algunos casos preguntan desde dónde pueden hacer donaciones.
Familias enteras son buscadas desde la tarde del miércoles, cuando la quietud de un día festivo se transformó en una tragedia para la población. Algunos también se preguntan cómo van a levantar sus casas, que han quedado reducidas a escombros.
Moisés Hernández es uno de los que está convencido de que «ayudarnos entre todos será clave en la situación». El joven regresaba a su casa en la tarde cuando ocurrió todo, iba a bordo de un taxi desde donde comenzó a ver que caían trozos de vidrios y de concreto.
Fuente de TenemosNoticias.com: www.abc.es
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