ciudadanos exigieron salarios dignos en lugar de productos con gorgojos

Los venezolanos coinciden en que el programa alimentario CLAP está desapareciendo. Esta muerte lenta se agudizó después de la elección presidencial del 28 de julio, según sus testimonios.
Desde distintas regiones de Venezuela, los ciudadanos afirmaron que las entregas cada vez son más esporádicas o han cesado por completo. Las quejas incluyen malestar porque algunos productos llegan vencidos o con gorgojos.
“En el barrio Santa Ana de Maracay desaparecieron desde el año pasado”, relató una vecina. Otros usuarios también dieron fe del declive del programa: “Donde vivo más nunca llegó, creo que desde el año pasado no llega”; “En Mérida y Trujillo desaparecieron”; “Eso se acabó”; “Hay escasez de gorgojos”. Este último comentario fue en tono sarcástico.
Los testimonios recopilados reflejan una mezcla de frustración, alivio y exigencia de cambios estructurales. Algunos celebran la desaparición progresiva del programa al asegurar: “Lo mejor que pudo pasar”; “Nunca debió existir” o “Más nunca migajas, miseria y coquitos”. Se trata de frases que resumen el sentir de quienes consideran que el CLAP perpetuó la dependencia y el control social.
Piden cambio del CLAP
Otros apuntan a la necesidad de un cambio de fondo: “Debe existir un salario digno para que cada uno compre lo que le dé la gana”, escribió un internauta, mientras otro expresó: “Queremos hacer mercado con un carrito quince y último y que nos quede”, en alusión al deseo de recuperar el poder adquisitivo perdido.
“Que bien que el populismo se acabe, queremos salarios dignos ya”, señaló Luis Martínez. “Poco a poco, todo se va acabando”, escribió Ángel Jaramillo.
Algunos también opinan que la desaparición del CLAP podría debilitar estructuras de poder local: “Lo positivo de esto es que también se va acabando la tiranía de las llamadas ‘jefas de calle’”, comentó una vecina, en referencia a las figuras encargadas de coordinar la distribución en las comunidades.
Políticas públicas
Aunque no hay un pronunciamiento oficial sobre la continuidad del programa del CLAP, el creciente número de denuncias y reacciones en redes sociales sugieren un cambio en la percepción ciudadana.
Mientras algunos critican la falta de alternativas, otros ven en este momento una oportunidad para exigir políticas públicas que garanticen acceso a alimentos de calidad sin intermediarios ni condicionamientos.
Esta diatriba surge en medio de una marcada inflación. Hasta abril de 2025, el precio de la Canasta Alimentaria Familiar era de 503,73 dólares, según documentó el Centro de Documentación y Análisis Social de la Federación Venezolana de Maestros (Cendas‑FVM). Ese monto contrasta con un salario mínimo que se ubica en 130 bolívares y que representa menos de 1 dólar.
El Pitazo
Fuente de TenemosNoticias.com: www.el-carabobeno.com
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