¿Por qué recuperar la industria petrolera costará muchos millones?

El estado de la industria petrolera venezolana se resume en esta expresión: «Nunca pude imaginar que a los 71 años iba a pasar toda la noche en vela para poner gasolina. ¡Es algo insólito!».
Con esas palabras el doctor Rafael Barrios se lamentaba sobre la grave crisis de escasez de gasolina en Venezuela, paradójicamente el país con las mayores reservas petroleras probadas del mundo.
Era mayo de 2020 y el país sudamericano llevaba una década experimentando problemas por la falta de combustible que se habían agudizado al punto de que los conductores tenían que pasarse el día en fila esperando a cargar gasolina.
Relación de EE.UU. con la industria petrolera venezolana
Probablemente por eso pocos se sorprendieron cuando el pasado 3 de enero, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, criticó duramente el estado de la industria petrolera venezolana.
«El negocio petrolero en Venezuela ha sido un fracaso», dijo durante la rueda de prensa que ofreció luego de que las fuerzas militares estadounidenses atacaron instalaciones militares en Venezuela y capturaron al presidente Maduro y a su esposa, Cilia Flores.
Poco después, el mandatario estadounidense anunció que su gobierno iba a hacerse cargo de la industria petrolera venezolana.
«Vamos a hacer que nuestras grandes compañías petroleras de Estados Unidos, las más grandes del mundo, entren, gasten miles de millones de dólares, arreglen la infraestructura petrolera gravemente dañada y empiecen a generar dinero para el país», aseguró.
El petróleo ha sido durante un siglo la sangre de la economía venezolana y ha llegado a formar parte de la identidad de los ciudadanos de ese país.
Venezuela es igual a petróleo
El «oro negro» impulsó la transformación de Venezuela de un país rural a uno moderno y urbano. De allí salió el dinero para construir universidades, hospitales, autopistas, aeropuertos, escuelas, museos, teatros. Permitió durante décadas que en las familias venezolanas los hijos pudieran tener una vida mejor que la de sus padres y ayudó a crear una economía de oportunidades que atrajo a migrantes de todas partes del mundo.
El peso del petróleo era tal que, al menos durante el último medio siglo, era posible conocer el estado de la economía venezolana mirando la ubicación del precio del barril de crudo. Si subía, había bonanza; si bajaba, había crisis.
En los últimos diez años, sin embargo, factores distintos al precio del barril de crudo han impedido a Venezuela sacar pleno provecho de su riqueza petrolera debido a un notable deterioro de su capacidad de producción.
La pasada semana, el secretario de Energía de EE.UU., Chris Wright, anunció que su país tiene la intención de mantener un control significativo sobre la industria petrolera venezolana.
Indicó que el gobierno de su país gestionará las ventas de petróleo venezolano y controlará las cuentas donde se depositarán los pagos, desde donde se transferirían a Venezuela para beneficiar al pueblo venezolano.
«Necesitamos tener esa influencia y ese control sobre las ventas de petróleo para impulsar los cambios que son absolutamente necesarios en Venezuela», apuntó.
En un comunicado divulgado el pasado 7 de enero, la empresa petrolera estatal de Venezuela, Pdvsa, dijo que se encontraba en negociaciones con EE.UU. «para la venta de volúmenes de crudo» a ese país.
BBC Mundo te cuenta cuál es el estado actual de la industria petrolera venezolana y qué haría falta para recuperarla, como es el deseo de Trump.
Las reservas más grandes pero una producción reducida
Venezuela es el país con las mayores reservas probadas de petróleo del mundo: 303.000 millones de barriles.
A pesar de ello, en los últimos años su producción llegó a caer en 2019 hasta los 500.000 barriles diarios, ubicándose así en niveles similares a los del año 1950, cuando se extraían unos 488.962 barriles al día. Un retroceso de más de medio siglo.
En 1998, se producían tres millones de barriles y en la actualidad, cerca de un millón.
Esa reducción histórica es, en parte, consecuencia de las sanciones petroleras aplicadas por Trump contra Maduro en enero de 2019. No obstante, hay que destacar que el declive de la producción se inició durante el gobierno de Hugo Chávez y se agudizó de forma notable a partir de 2015, bajo el mandato de Maduro.
«La industria petrolera venezolana no está en las mejores condiciones. Venezuela produce más o menos un millón de barriles por día. Eso es 1% de la producción mundial. En un país que en la década de 1990 producía 3,5 millones de barriles por día. Entonces, ha habido una caída dramática de la producción petrolera durante las últimas décadas», dice a BBC Mundo Luisa Palacios, investigadora sénior adjunta del Centro de Política Energética Global de la Universidad de Columbia.
«Ha habido un severo deterioro de la capacidad técnica de la compañía nacional petrolera, Pdvsa, que controla la mayor parte de la producción del país. Y además la industria ha sufrido un deterioro importante de su capacidad financiera. Ha hecho default (impago) sobre toda su deuda externa, su deuda comercial y con todos sus proveedores. Lo que ha hecho que se convierta en una empresa con muchos problemas técnicos, operativos, financieros, de seguridad de operaciones y de manejo de riesgos ambientales», agrega.
La caída de la producción ha sido tan sustantiva que Venezuela lleva años sin entrar en el sistema de cuotas de la OPEP (establecidas para evitar que haya una oferta excesiva de crudo en el mercado), pues desde hace cerca de una década ese país no alcanza a cubrir la totalidad de la cuota que tenía asignada.

Según cifras de esa organización de países petroleros, basadas en fuentes secundarias, la producción venezolana se encontraba en torno a 1,3 millones de barriles diarios en 2018, justo antes de la imposición de sanciones por parte de Trump. Esa cifra representaba una reducción de un millón de barriles en relación con 2015.
De acuerdo con esas mismas fuentes, Venezuela extraía 3,1 millones de barriles diarios en 1998, año de la primera elección de Chávez.
«El estado actual de la industria petrolera venezolana es un deterioro general de la infraestructura, de la capacidad de generación eléctrica, de la capacidad de manejar los efluentes naturales de la industria petrolera, léase gas natural, agua, etcétera. Y esa es la razón por la cual la producción está estancada por debajo de un millón de barriles diarios», dice Luis Pacheco, académico no residente del Instituto Baker de la Universidad de Rice (Houston), a BBC Mundo.
«Eso es una consecuencia de decisiones gerenciales, de decisiones políticas tomadas en los últimos de los últimos 25 años, pero en particular desde el año 2013», apunta.
Endeudada y sin inversión
Las autoridades venezolanas también recurrieron al endeudamiento externo -usando en ocasiones a Pdvsa o a la producción petrolera como colateral- para financiar el gasto del Estado, lo que llevó a acumular una deuda que se estima entre unos US$150.000 millones y US$170.000 millones, según la agencia Reuters.
Este endeudamiento abrió la posibilidad de que Venezuela pierda la propiedad de Citgo, una compañía que Pdvsa posee en Estados Unidos y que históricamente ha tenido un rol estratégico pues garantizaba el disponer de refinerías propias para colocar el crudo venezolano en el mayor mercado de petróleo y derivados del mundo.
Los acreedores de Venezuela lograron que la justicia estadounidense aceptara subastar Citgo para pagar las deudas pendientes desde que Venezuela entró en situación de impago en 2017. A finales de 2025, un tribunal aprobó la venta de esa compañía, pero la decisión aún no es definitiva.
La caída de las inversiones y de la producción también ha afectado la capacidad de Pdvsa de producir derivados del petróleo, pues las refinerías venezolanas han enfrentado numerosos problemas técnicos y se estima que en la actualidad están produciendo en torno a 25%-30% de su capacidad.
Lo que hace falta: una década y miles de millones
Una década es el plazo que citan informes y analistas cuando se les pregunta sobre el tiempo que tomaría rescatar la industria petrolera venezolana para que esta vuelva a producir en torno a unos 3 o 3,5 millones de barriles diarios.
«Lo que hace falta es inversión, tecnología y recursos humanos y un poco más de US$100.000 millones en inversiones en esa década», dice Luis Pacheco.
Luisa Palacios, por su parte, advierte que dado el nivel de endeudamiento del gobierno venezolano y de Pdvsa, los recursos para levantar la industria petrolera venezolana deben venir de fondos privados.
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Fuente de TenemosNoticias.com: www.el-carabobeno.com
En la sección: Noticias de Venezuela.
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