Joan Kinyua, antigua anotadora de datos: «La IA no es mágica, hay personas detrás de los sistemas» | elperiodico.com

En enero de 2023, cuando el mundo experimentaba sus primeras fases de fascinación con ChatGPT, la revista Time destapó que su creadora, OpenAI, subcontrataba a trabajadores en Kenia por menos de 2 dólares la hora para eliminar el contenido tóxico de su inteligencia artificial. Para que miles de usuarios pudieran maravillarse con las respuestas regurgitadas por el chatbot, cientos de personas invisibilizadas del Sur Global habían expuesto su salud mental para purgarlo de todo tipo de mensajes escabrosos.
Una de ellas era Joan Kinyua. A finales de ese año, la cuenta desde la que etiquetaba los contenidos con los que se entrena la IA fue suspendida sin aviso. De la noche a la mañana se quedó sin el trabajo que sustentaba a su familia. «Necesitaba el dinero para mi hijo», ha explicado este viernes en una charla telemática en el marco de un evento organizado por la Universitat Oberta de Catalunya (UOC). Apeló la decisión, pero solo obtuvo respuestas genéricas del sistema, sin interacción humana alguna. «No sabes ni para quién estás trabajando», añade.
En febrero de 2025, Kinyua se organizó con otros trabajadores subcontratados en Nairobi para fundar la Data Labelers Association (o Asociación de Etiquetadores de Datos), una asociación que lucha por visibilizar su tarea y lograr una remuneración justa, así como apoyo en materia de salud mental. Actualmente, esta pionera alianza sindical representa a unos 1.100 etiquetadores solo en Kenia.
La antigua anotadora de datos ha querido subrayar que lo que aparece en tu pantalla cada vez que interactúas con asistentes como ChatGPT, Gemini, Claude o Grok es gracias al trabajo precarizado. «La IA no es mágica, hay personas detrás de los sistemas», ha remarcado. Personas subcontratadas cuya tarea es vital para el negocio de Silicon Valley, meca de la industria tecnológica, pero que, aun así, son ignoradas por los gigantes del sector.
Si en 5 años podemos asegurar que este trabajo está regulado como todos los demás sería un sueño hecho realidad
En conversación con Thais Ruiz de Alda, fundadora y directora ejecutiva de la oenegé Digital Fems, Kinyua ha explicado que algunos de los trabajadores que trabajan en ese opaco sector terminan con problemas de alcoholismo, en muchos casos reforzados por el brutal contenido al que están expuestos, desde violaciones a asesinatos.
Preguntada por la relación tiene con el gobierno de Kenia, la activista por los derechos digitales asegura que la asociación que preside aún no ha tenido “ninguna reunión significativa” con las autoridades para abordar su situación.
Aun así, Kinyua es moderadamente optimista. «Si en 5 años podemos asegurar que este trabajo está regulado como todos los demás», con derechos reconocidos y una remuneración justa, «sería un sueño hecho realidad». «No estamos pidiendo nada extraordinario», añade. Esa mejora de las condiciones laborales también abriría la puerta a su principal deseo en el plano personal: «Que como madre pueda pagar la educación de mi hijo».
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