Verlo en el corazón

_«Mientras que el corazón tiene deseos, la imaginación conserva ilusiones»_ *René de Chateaubriand*
Vivimos tiempos en los que solemos conectarnos con la esperanza, en los que permitimos un espacio a la utopía y hasta dejamos entrar los sueños. Aunque al hacerlo, se «cuelen» por ese tamiz nunca perfecto, los fracasos, las dudas, malestares, los sinsabores y todas esas cosas que no pudimos resolver.
Son tiempos que nos convocan a reflexionar sobre todas aquellas cosas que hicimos y no hicimos; sobre todo, aquellas que entendemos pudimos haber hecho mejor. En fin, y para alivio espiritual, tiempos de esperanzas y planes futuros. No queremos conformarnos con lo que hoy se nos presenta como país. Sabemos que hay opciones distintas para superar las crisis por las que estamos pasando.
Una vez le preguntaron a Gandhi si no sería maravilloso que la bondad fuera tan contagiosa como la gripe. Y él respondió «¿Quién dijo que no lo es? Cualquier transformación personal es muy contagiosa para los demás.»
Cada uno de nosotros puede mejorar y contagiar ese cambio positivo a su alrededor. Todos nosotros somos parte de una historia que empieza a deslastrarse de tantos absurdos, somos la reunificación de una Nación que, a pesar de los pesares, está transformando su conciencia día a día, con lógica prudencia, ante la válida indignación por la inmisericorde coacción.
Es cuanto encierra esa maravillosa frase que Antoine de Saint-Exupéry pone en boca de «El Principito»: » _On ne voit bien qu’avec le coeur. L’essentiel est invisible pour les yeux»_ (Uno sólo ve bien con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos)
Los ojos pueden engañarnos, no así el corazón. El corazón es capaz de diferenciar una rosa entre mil. La frase que coloca el desaparecido aviador en la boca del zorro nos invita a considerar que hay aspectos fundamentales en la existencia que no pueden ser percibidos a simple vista. Van más allá de lo evidente, de material y tangible, nos convida a reflexionar sobre lo que realmente importa en la vida, a valorar lo que no se puede ver a simple vista y a cultivar una mirada más profunda y significativa sobre el mundo que nos rodea. Nos convoca a cuestionar la forma en que percibimos la realidad y a valorar aquello que va más allá de lo superficial.
Lo esencial se refiere a aquello que realmente importa, a los valores, sentimientos y emociones que dan sentido a nuestra vida y a nuestras interacciones con los otros.
Luego, tengamos presente que la palabra cordura deriva de corazón, de _cor-dis_ , latín, y tiene que ver con el ánimo, con el esfuerzo para afrontar las dificultades. Cordura ante la realidad evidente; la realidad está ahí, siempre ante nuestros ojos, llamándonos a actuar, a ser parte del momentum político
Queremos seguir soñando y no desanimarnos ante la dura realidad. No podemos guarecernos bajo el manto de inútiles subterfugios a la espera eterna de que un cúmulo de casualidades que nos saquen de este marasmo que hemos venido atravesando.
Son tiempos en los cuales debe prevalecer el lógico discernimiento entre lo relevante y lo superfluo, sin dejarnos seducir por la indiferencia o el fatalismo.
No podemos ignorar que forma parte de la condición humana no ceder ante las contrariedades, y buscar nuevas vías para salir airosos en la lucha que se emprende contra ellas. Es cuestión de verlo con el corazón.
*Manuel Barreto Hernaiz.*
Fuente de TenemosNoticias.com: www.el-carabobeno.com
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