Alertan sobre baja formación en migrantes que retornan

Un reciente estudio del Observatorio de Investigaciones Sociales en Frontera (Odisef) reveló que el bajo nivel de formación académica formal caracteriza a los venezolanos que regresan caminando al país. Carmen Vivas Franco, directora de investigación de la organización, detalló que el 60,5 % de los retornados solo cuenta con educación primaria. El informe destaca que apenas una persona entre los encuestados reportó estudios universitarios, mientras que un 15 % carece totalmente de instrucción educativa.
Los datos recolectados entre enero y marzo de 2026 en el eje fronterizo entre Norte de Santander y Táchira perfilan un retorno sostenido. Durante el primer trimestre de este año, el 54 % de los migrantes registrados regresaba a Venezuela, superando al 46 % que aún salía del territorio. Esta tendencia responde, en gran medida, a las dificultades de integración y la falta de oportunidades económicas estables en las naciones de acogida.
Perfil demográfico y precariedad laboral
El perfil de quienes regresan es mayoritariamente joven, con un 62 % de personas entre 18 y 29 años. El informe señala que el 79,4 % son hombres y el 20,6 % mujeres, de las cuales casi un 5 % se encuentra en estado de gestación. A pesar de su juventud, el 88,6 % de estos ciudadanos desempeñó ocupaciones elementales en el extranjero, principalmente en servicios de limpieza y ventas ambulantes, sin lograr una movilidad social significativa.
La falta de documentación agrava la vulnerabilidad de esta población, pues el 39,2 % no posee identidad vigente. Esta carencia impidió el acceso a servicios de salud y educación en países como Colombia, Perú y Chile. Muchos retornan bajo situaciones críticas, habiendo enfrentado xenofobia y, en algunos casos, situación de calle. Estos factores impulsan a los migrantes a buscar refugio en sus redes de apoyo familiar en estados como Aragua, Yaracuy y Monagas.
Salud mental y retos de reintegración
Vivas Franco advirtió que el 90 % de los retornados presenta afectaciones en su salud mental tras vivir experiencias hostiles en las rutas migratorias. Los riesgos incluyen el asedio de grupos criminales en territorio colombiano y el desgaste físico de caminar largas distancias sin equipamiento adecuado. Ante este escenario, Odisef propone diseñar programas integrales que no se limiten únicamente a la inserción laboral, sino que aborden la alimentación y el equilibrio emocional.
La investigadora planteó la necesidad de alianzas entre universidades y organismos como el Inces para certificar habilidades de los jóvenes que regresan. Aunque la mayoría prefiere el empleo formal sobre el emprendimiento por su alta vulnerabilidad económica, poseen un potencial físico clave para la reactivación nacional. La reintegración sostenible depende hoy de una atención multidimensional que transforme el retorno en una oportunidad de desarrollo colectivo para el país durante este 2026.
Este flujo de retorno coincide con los esfuerzos de la OIM y el Gobierno venezolano para facilitar repatriaciones seguras. La desinformación sigue siendo el principal enemigo del migrante, por lo que las organizaciones instan a regularizar documentos antes de cualquier desplazamiento. Solo una política pública robusta podrá absorber esta mano de obra joven y evitar que el ciclo de migración forzada se repita por falta de garantías básicas.
Fuentes consultadas: Observatorio de Investigaciones Sociales en Frontera (Odisef), Radio Fe y Alegría Noticias
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