Cabello convierte al ciudadano en «reportero de la revolución»

Diosdado Cabello, primer vicepresidente del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), ha redefinido la estrategia de comunicación del oficialismo al declarar que “Cada venezolano que tiene un teléfono, es un reportero de la revolución”. Esta afirmación no solo busca movilizar a las bases para la difusión de la narrativa chavista, sino que también intensifica el control y la vigilancia digital en el país. Sus palabras sitúan la “lucha comunicacional” como un eje central de la defensa del proceso, transformando a los ciudadanos en potenciales agentes de difusión y monitoreo.
Movilización digital vs. vigilancia social
El objetivo declarado es contrarrestar lo que el oficialismo llama “campañas mediáticas de la derecha” y garantizar que el mensaje del gobierno llegue a todos los espacios. Sin embargo, esta estrategia se vincula directamente con polémicas herramientas de control social, como el conocido “Carnet de la Patria” y la denominada “Misión Sapo”, término utilizado popularmente para describir redes de informantes o vigilancia comunitaria. Al invitar a los ciudadanos a ser “reporteros”, el gobierno los empuja a tomar un rol activo en la recopilación y difusión de información a favor del Estado, difuminando peligrosamente las líneas entre la participación política y la labor de monitoreo ciudadano.
La peligrosa “Misión Sapo” digital
La llamada a que cada venezolano con un dispositivo móvil se convierta en un “reportero de la revolución” genera una gran preocupación sobre la privacidad y la libertad de expresión. Históricamente, estas iniciativas han sido criticadas por fomentar la delación, la intolerancia política y la persecución de voces disidentes. La “Misión Sapo” digital implica que los ciudadanos pueden ser alentados a reportar no solo logros del gobierno, sino también cualquier actividad o crítica que consideren contraria a los intereses del oficialismo, creando un clima de desconfianza social. Esta táctica busca sofocar la crítica y castigar la libertad de disentir, utilizando las propias herramientas tecnológicas de los ciudadanos para afianzar el poder.
El uso partidista de la tecnología
Esta medida confirma que el oficialismo ve a la comunicación y la tecnología como un arma fundamental para la supervivencia política, más allá de la simple rendición de cuentas o el debate democrático. Cabello coloca el foco en la necesidad de dominar el espectro informativo, especialmente en redes sociales, donde el control estatal es más difícil que en los medios tradicionales. La conversión de los ciudadanos en “reporteros” es, desde una perspectiva crítica, un intento de militarizar la información, haciendo que la propia población censure o disuada cualquier forma de oposición digital. Esta instrumentalización de la ciudadanía erosiona la ética periodística y el derecho a la información plural. Nicolás Maduro ha respaldado continuamente la necesidad de una “contraofensiva comunicacional” frente a los medios internacionales.
Medios que han sido usados como fuentes:
- Información pública en redes sociales (Instagram).
- Análisis de contexto sobre la “lucha comunicacional” y las redes de vigilancia en Venezuela.
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