Dos superpetroleros chinos dan marcha atrás

Según un reporte publicado el 12 de enero de 2026 por la agencia Reuters, dos superpetroleros de bandera china que se dirigían hacia costas venezolanas para cargar crudo pesado Merey han realizado un cambio de rumbo repentino y ahora navegan de regreso hacia Asia sin haber completado su misión.
Los buques en cuestión son los VLCC (Very Large Crude Carriers) Xingye y Thousand Sunny, dos de los tres superpetroleros que durante los últimos años han cubierto de forma casi exclusiva la ruta Venezuela-China. Estos gigantes del mar, capaces de transportar cerca de 2 millones de barriles cada uno, forman parte del mecanismo de pago en especie mediante el cual Venezuela ha venido saldando su millonaria deuda con el gobierno chino a través de envíos regulares de petróleo.
Los datos de seguimiento marítimo de LSEG muestran que ambos buques llevaban semanas anclados en el océano Atlántico, esperando instrucciones para ingresar a puertos venezolanos, en medio de la intensificación del embargo petrolero impuesto por Estados Unidos y la profunda crisis política que vive el país sudamericano tras la captura del presidente Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses a finales de 2025.
El contexto: un embargo que paraliza la flota
Desde mediados de diciembre de 2025, la administración de Donald Trump implementó un bloqueo efectivo contra buques sancionados que intenten entrar o salir de aguas venezolanas. Esta medida se ha reforzado con varias interceptaciones de alto perfil:
- Incautación de superpetroleros en alta mar
- Persecuciones de días de duración por parte de la Guardia Costera estadounidense
- Inclusión de nuevas empresas chinas en la lista de sanciones de la OFAC
La presión ha generado un efecto dominó: decenas de buques permanecen anclados sin atreverse a cargar, otros han salido en “modo oscuro” (transpondedores apagados) solo para regresar posteriormente, y varios han optado directamente por dar la vuelta antes de arriesgarse a ser interceptados.
En este escenario de alto riesgo legal y militar, los armadores y operadores de los buques chinos dedicados específicamente al pago de deuda han considerado que la probabilidad de éxito en la operación era demasiado baja, optando por el regreso preventivo a Asia.
Impacto en el mecanismo “petróleo por deuda”
China ha sido históricamente el principal destino del crudo venezolano y el mayor acreedor del país. Desde 2019, cuando se intensificaron las sanciones estadounidenses, Caracas y Pekín renegociaron la deuda: en lugar de pagos en efectivo, Venezuela entrega crudo como forma de servicio de la deuda pendiente (estimada aún en varios miles de millones de dólares).La interrupción de esta ruta especializada representa un duro golpe tanto para el flujo financiero hacia China como para los ingresos que el gobierno venezolano (o el que surja en el actual contexto de transición) podría obtener de estos envíos.
Analistas señalan que las refinerías independientes chinas (“teapots”), grandes consumidoras del Merey venezolano por su precio con descuento, ya están explorando alternativas:
- Crudo pesado iraní (actualmente con descuentos muy competitivos)
- Petróleo ruso de diferentes grados
- Opciones no sancionadas como Canadá, Brasil o Irak
Las reservas flotantes de crudo venezolano ya en Asia (estimadas en decenas de millones de barriles) permiten amortiguar el impacto inmediato, pero la tendencia apunta a una sustitución progresiva del Merey en la dieta de las refinerías chinas durante los próximos meses.
Un nuevo capítulo en la geopolítica del petróleo
La decisión de los superpetroleros Xingye y Thousand Sunny de dar marcha atrás no es solo un hecho logístico: simboliza la contracción efectiva del corredor petrolero Venezuela-China en un momento de máxima presión geopolítica.
Con Estados Unidos controlando de facto gran parte de las exportaciones venezolanas (a través de Chevron como único canal autorizado y acuerdos directos anunciados por la Casa Blanca), el histórico mecanismo de pago en crudo parece estar enfrentando su mayor desafío desde que se implementó hace más de una década.
Mientras los dos gigantescos buques navegan ahora de regreso hacia Asia con tanques vacíos, el mundo observa si este episodio marca el fin temporal —o quizás definitivo— de una de las rutas petroleras más singulares y políticamente cargadas del siglo XXI.
Fuente de TenemosNoticias.com: puntodecorte.net
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