¿Por qué Delcy Rodríguez tarda en liberar a los presos políticos?

Caracas, Venezuela – 21 de enero de 2026 – Desde que la presidente interina Delcy Rodríguez asumió el poder tras la captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses el 3 de enero, el gobierno venezolano ha prometido una liberación masiva de presos políticos como parte de un “nuevo momento político” de reconciliación y entendimiento. Sin embargo, el proceso avanza con lentitud extrema, generando frustración entre familiares, organizaciones de derechos humanos y la comunidad internacional. Analistas coinciden en que el retraso no es solo burocrático, sino que responde a complejas dinámicas internas de poder dentro del chavismo.
El Proceso Oficial: Promesas vs. Realidad
Rodríguez ha afirmado repetidamente que el proceso “no ha culminado aún” y que se coordina con el sistema judicial. El gobierno reporta más de 400 liberaciones desde diciembre (incluyendo excarcelaciones iniciadas bajo Maduro), pero organizaciones independientes como el Foro Penal y el Comité por la Libertad de los Presos Políticos verifican cifras mucho menores: entre 150 y 200 excarcelaciones confirmadas hasta ahora, de un total estimado de 800 a 1.000 presos políticos antes de la intervención estadounidense.
Entre los liberados destacan periodistas, activistas como Roland Carreño y algunos extranjeros (de España, Italia, Colombia y otros países), pero la mayoría de los casos emblemáticos permanecen en prisión. Familiares mantienen vigilias permanentes frente a cárceles como El Helicoide y el Rodeo, exigiendo transparencia y celeridad.
Las Razones del Retraso, Según los Analistas
Los expertos apuntan a varios factores clave que explican la demora:
1.- Lucha Interna por el Poder: Rodríguez vs. Diosdado Cabello
El ministro del Interior y Justicia, Diosdado Cabello —figura poderosa del chavismo y acusado por EEUU de liderar el Cartel de los Soles— coordina las liberaciones, pero ha sido señalado como el principal obstáculo. Fuentes cercanas al gobierno y analistas como Luis De La Cruz (experto en política venezolana) indican que Cabello bloquea órdenes judiciales para enviar un mensaje claro a Rodríguez: “Es conmigo con quien debes negociar, no con Trump”. Esta tensión interna reflejaría una fractura en el chavismo, donde Cabello busca mantener influencia sobre las fuerzas de seguridad y evitar que Rodríguez consolide poder absoluto.
2.- Miedo a una “Caja de Pandora” y Pérdida de Control
Analistas como Rodrigo Diamanti y diplomáticos consultados por medios internacionales advierten que una liberación masiva podría desestabilizar el régimen. Los presos políticos representan un instrumento de control y terror: si se libera a todos, el mensaje de impunidad para protestas podría incentivar movilizaciones masivas. “El régimen se sostiene en base al terror; si los venezolanos saben que ya no los meten presos por protestar, al día siguiente millones salen a las calles”, explica Diamanti.
3.- Presión Externa vs. Resistencia Interna
Donald Trump ha elogiado el proceso y afirmado que Venezuela “ha accedido a ponerlos en libertad”, pero también ha insinuado medidas más duras si no se acelera. La oposición, liderada por María Corina Machado, exige liberaciones plenas e incondicionales. Sin embargo, el gobierno chavista insiste en que las excarcelaciones no son por presión externa, sino por iniciativa propia, y que muchos liberados salen con medidas cautelares o bajo revisión judicial, lo que genera incertidumbre.
4.- Falta de Transparencia y Procedimientos Largos
Las ONG denuncian opacidad: no hay listas oficiales completas ni evidencia de todas las liberaciones anunciadas. El proceso involucra revisiones judiciales lentas y coordinación entre múltiples centros de poder (inteligencia, Fuerzas Armadas y tribunales), lo que permite dilaciones intencionales.
Consecuencias y Perspectivas
El retraso ha generado críticas internacionales: España y la Unión Europea instan a Rodríguez a “ir hasta el final”, mientras que la OEA y el Departamento de Estado de EE.UU. presionan por transparencia. Analistas advierten que, si no se acelera, podría erosionar la legitimidad del gobierno interino y aumentar el riesgo de inestabilidad.
Por ahora, Los analistas consideran que Rodríguez camina una cuerda floja: debe satisfacer las demandas de Washington para mantener el apoyo económico y evitar sanciones, mientras neutraliza amenazas internas de figuras como Cabello. Los presos políticos y sus familias siguen esperando, en un proceso que, para muchos, revela que hasta ahora el cambio en Venezuela es más cosmético que estructural.
La comunidad internacional observa si este “nuevo momento político” se traduce en libertad real o si el retraso es solo una estrategia para ganar tiempo en medio de una transición incierta.
Fuente de TenemosNoticias.com: puntodecorte.net
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