El fin de «La Casa del Truco»: Un nuevo árbitro (CNE) para rescatar el voto ciudadano, por Joaquín Chaparro Oliveros.

Lapatilla
La expectativa del país ante la conformación de un nuevo Consejo Nacional Electoral (CNE) no puede reducirse a un simple intercambio de nombres o al reparto de cuotas políticas. El verdadero desafío histórico no es cambiar rostros, sino transformar radicalmente los procesos y rescatar la esencia misma de la institución.
Durante años, el imaginario venezolano ha bautizado con justa razón a la sede electoral como “La Casa del Truco”, un apéndice subordinado que dejó de actuar como un árbitro imparcial para convertirse en un ministerio más al servicio del régimen, personificado en gestiones nefastas como la de Elvis Amoroso.
La misión histórica del momento es la reinstitucionalización y la autonomía absoluta del poder electoral. El foco del relato debe volver a su origen legítimo: La devolución del poder absoluto al ciudadano a través del voto secreto, libre, directo y verificable. Con voluntad ciudadana y política, esto es rápido; el cambio y las reformas indispensables pueden ejecutarse con celeridad si existe el compromiso real con el país.
Para transitar este camino con éxito, las exigencias ciudadanas se agrupan en cuatro pilares fundamentales:
1. Imparcialidad, idoneidad y rescate constitucional.
El nuevo CNE debe configurarse como un poder público independiente, técnico y profesional. Urge la designación de
ciudadanos de intachable reputación: Académicos, juristas y técnicos cuya única militancia sea el estricto cumplimiento de la ley y los principios democráticos.
2. Auditoría integral y tecnología auditable.
Es imperativo un proceso de reingeniería institucional inmediato que incluya:
Una auditoría integral del Registro Electoral (RE) para garantizar un padrón confiable.
Actualización tecnológica auditable y transparente en cada una de sus fases.
La participación activa y permanente de observación internacional calificada (“los ojos del mundo”) que certifique la pulcritud del proceso.
3. El voto en el exterior y la inclusión masiva.
El derecho al sufragio debe garantizarse a todos los venezolanos sin exclusiones:
Esto exige la facilitación inmediata de los mecanismos de inscripción y actualización de datos para los millones de connacionales que se encuentran en el exterior. El voto debe volver a ser el instrumento de paz, reencuentro y futuro para toda la nación.
4. Puente hacia la transición y la estabilidad.
El diagnóstico del anhelo ciudadano es firme; se requieren reglas claras, el nuevo CNE debe funcionar como el garante de la justicia del proceso, sin inclinar la balanza. Esta confianza es el único puente sólido hacia la transición democrática y la estabilidad política y económica del país.
Afirmo:
!Sin un árbitro confiable, la incertidumbre persiste; con él, todo es posible¡
DC / Abog. Joaquín Chaparro Oliveros / Demócrata Cristiano.
Fuente de TenemosNoticias.com: lapatilla.com
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