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Opinión

Es por el petróleo, estúpido

📅 🕐 23 Abr 2026🔗 Fuente: TenemosNoticias.com🕑 4 min de lectura
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Tenemos meses escuchando frases como estas: “Trump sacó a Maduro y ya tiene lo
que quería: el petróleo”; otra muy común: “Trump es un empresario, pragmático y con
Delcy ya tiene todo el petróleo que quiere… Los gringos lo que quieren es petróleo…
No les interesa la democracia”.

En mi opinión, hay errores en este análisis.

Los gringos quieren petróleo, ¡sí! Pero en millones de barriles, no en cientos de miles.
Hoy Chevron está produciendo poco más de 200 mil B/D en Venezuela, una cifra
insignificante para cualquiera de las grandes petroleras.

En mi opinión, hay tres objetivos políticos en la operación ABSOLUTE RESOLVE.

El primero: “control geopolítico”. Desde el 3 de enero, la administración Trump tiene
el control de Venezuela; de un día para otro, cambió el escenario geopolítico mundial.
El segundo objetivo: “la seguridad energética”. Este objetivo está lejos de lograrse;
requiere del sector privado. Aquella PDVSA de 3,8 millones de B/D no existe y hoy es
imposible para el gobierno interino levantar la producción sin la inversión privada.

El tercer objetivo: la victoria política, aún no cumplida, ya que la mera salida de Maduro
no basta. Para el elector americano, “la libertad y la democracia” son los valores que
justifican acciones militares. Si la operación es solo por petróleo, no tendrá el mismo
impacto en las elecciones intermedias de noviembre. Trump necesita al menos
conservar la mayoría del Senado. Uno de los 33 puestos en disputa es la vacante que
dejó Marco Rubio en Florida, donde el tema Cuba-Venezuela tiene un peso importante
entre los votantes.

El Secretario Rubio informó de un plan de 3 etapas: Estabilización, Recuperación y
Transición. La estabilización ya está en fase final y entramos en la “Recuperación” de
la economía, las instituciones y la administración; hace énfasis en la reconciliación entre
la oposición y las autoridades interinas, liberación de presos políticos y retorno de
exiliados, generar las condiciones mínimas para una elección que, aunque es muy
necesaria, nadie sabe cuándo será.

Pero esa reconciliación también se da en lo económico, tras más de 20 años de
socialismo y antiimperialismo. El régimen está intentando sin éxito la reconciliación con
el capitalismo; después de expropiaciones y miles de millones en pérdidas, empresas
como Exxon en el propio salón Oval y Chevron recientemente, dejaron claro que
necesitan normas claras y seguridad jurídica. No bastan las declaraciones bonitas y las
buenas intenciones: esto se traduce en la elección de nuevas autoridades con legitimidad
constitucional. Aunque hay una enorme expectativa, la realidad económica del
venezolano de a pie es incluso peor que en enero. Luce más fácil la reconciliación entre
el régimen y la oposición —bajo la tutela del imperio— que la reconciliación con las
empresas petroleras, que tienen mucho que perder y ya han perdido miles de millones.
En los negocios no hay sentimientos y la esperanza no basta. Aunque tenemos distintos
objetivos, en esta etapa las grandes empresas petroleras son nuestros aliados; a ellos les
interesa la transición ordenada en el menor tiempo posible, tanto como a los
venezolanos, aunque el motivo varía… Nosotros, porque somos venezolanos y
amamos la libertad y la democracia. ¿Por qué ellos lo hacen? ¿Cuál es su interés en
normas claras para invertir billones de dólares?

La respuesta, parafraseando al consultor político James Carville, que le dijo a Clinton:
“It’s the economy, stupid”:

“Es por el petróleo, estúpido.”

Porque Venezuela es el mejor negocio del continente y las empresas petroleras lo saben.
Pero también saben que, sin normas claras, pueden volver a perder billones de dólares,
como les pasó con Chávez, creador de los que están hoy.

Esa necesidad de normas claras puede ser el motor de un poderoso lobby para adelantar
una transición hacia la democracia: mientras más rápido haya normas claras, más rápido
empieza el negocio. “No es por amor a nuestra tierra de gracia”, pero ¡bienvenida esa
ayuda en esta coyuntura! Sin inversión privada, el plan de Trump en Venezuela corre el
riesgo de fracasar.

Y por cierto… sobre que Trump es un pragmático empresario: esto era verdad en su
primer período, hace más de 10 años, pero después de un primer mandato con el
Congreso en contra y la pandemia incluida, 4 años en oposición, sufrir un sinnúmero
de ataques, persecución legal, traiciones políticas y atentados… este Trump es más
político que empresario. Nadie niega su formación empresarial, pero es un político y
quiere pasar a la historia.

Como venezolano, apuesto al éxito de la transición en Venezuela.

Dios te bendiga.

Fuente de TenemosNoticias.com: www.analitica.com

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