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Opinión

La historia se repite: OpenAI es el nuevo Microsoft

📅 🕐 02 Dic 2025🔗 Fuente: TenemosNoticias.com🕑 4 min de lectura
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Se dice que “la vida es como un carrusel, siempre gira y gira, volviendo al mismo punto”. Hace años vi una entrevista a Richard Nixon en la que dijo: “lo más importante que un político debe conocer es la historia” —porque aprender de la historia nos evita cometer los mismos errores una y otra vez.

El legado de IBM, aplastado por Bill Gates

Algunos de mis lectores no recordarán lo que fue IBM a finales de los años 60: el gigante que dominaba la industria de los ordenadores centrales (máquinas del tamaño de un edificio usadas por universidades, gobiernos y fuerzas armadas). Hacia finales de los 70, IBM intentó adaptarse a la revolución del microprocesador para convertirse en el actor dominante a nivel mundial.

Permíteme contarte una breve historia para ilustrar lo que estamos presenciando hoy.

Bill Gates era un adolescente de 14 años, con acné en la cara, cuando junto a Paul Allen vio en la portada de la revista Popular Electronics el Altair 8800 —el primer “minicomputador” asequible para aficionados. Aunque ninguno de los dos habían visto uno de cerca, le vendieron al fabricante del Altair, MITS (Micro Instrumentation and Telemetry Systems) que ya tenían una versión de BASIC funcionando en la máquina —solo necesitaban unas semanas para adaptarla.

Gates y Allen pasaron semanas programando sin descanso en un ordenador central, escribiendo un código que operara en el límite de memoria de 8K del Altair. Volaron a Albuquerque para probar su programa en el Altair 8800 y funcionó al primer intento. MITS licenció el Altair BASIC y pagó regalías por cada copia vendida. Así nació Micro-Soft (que más tarde perdería el guion). A finales de los 70, Microsoft ya vendía versiones de BASIC a decenas de marcas de microcomputadoras (Commodore, Apple, Tandy, entre otras).

Aquí es donde entra IBM en la historia. Desarrollaron, sin lugar a dudas, el mejor microordenador del mercado; pero existían decenas de lenguajes incompatibles entre sí. En su mentalidad corporativa pensaban: “si creamos un software de usabilidad ‘amigable’ en nuestro hardware, todos querrán comprar nuestro producto.” Contactaron a Microsoft y, una vez más, Gates se las ingenió para prometer lo que aún no tenía: un sistema operativo (OS) que permitiera a cualquier usuario manejar el ordenador.

Para IBM, contratar a Microsoft parecía una simple gestión rutinaria. Para Microsoft, en cambio, era la gran oportunidad. Gates y Allen cerraron el acuerdo con IBM por 50.000 dólares y compraron una licencia de un programa existente llamado QDOS (Quick and Dirty Operating System) a Seattle Computer Products, lo reempaquetaron como MS-DOS (Microsoft Disk Operating System). Pero aquí el punto de giro: IBM no aseguró los derechos exclusivos del software. Su actitud complaciente y soberbia no le permitió ver la verdadera oportunidad: cualquiera puede fabricar hardware, pero el software sería la nueva mina de oro.

El verdadero poder no está en la fuerza del control, sino en los lazos de colaboración.

Noticia de última hora: OpenAI quiere que ChatGPT sea tu futuro sistema operativo

OpenAI aspira a convertir ChatGPT en el centro de operaciones para todas las necesidades del mercado de la IA: personales, corporativas y gubernamentales. Planean transformar su plataforma en un sistema operativo (OS) para un grupo selecto de aplicaciones y empresas de élite, desde los negocios hasta el uso personal. Su visión es participar de cada capa de la productividad basada en IA, posicionándose como el eje central del ecosistema. Ellos piensan: “lo tenemos todo, y todos nos necesitan.”

Al final, creo que la historia se desarrollará tal como Elon Musk advirtió: OpenAI se tropezará bajo su propio peso. La lección que nos aportó IBM fue clara: “el código abierto con acceso gratuito como interfaz de colaboración es la mejor opción”.

Conozco bien que hoy Microsoft cobra a otras empresas de software por acceder a sus códigos para acoplarse a su sistema (no como al comienzo); el éxito se convierte en la semilla del fracaso cuando se degrada la visión que le hizo posible alcanzar el primer lugar. Eso aplica a personas, organizaciones, partidos políticos y naciones.

La historia tiene una manera extraña de humillar a quienes la olvidan.
IBM creyó que poseía el futuro.
Microsoft pensó que podía ‘cerrar’ su mercado.
Ahora OpenAI cree estar en la cima — sin notar que el precipicio suele empezar justo allí.

Pero la verdad sigue siendo la misma: ¡solo lo que se comparte perdura!

Fuente de TenemosNoticias.com: www.analitica.com

En la sección: Opinión archivos – Analitica.com

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