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Opinión

Paradoja de la Urgencia: desorganización-desorden-anarquía

📅 🕐 hace 6 min🔗 Fuente: TenemosNoticias.com🕑 7 min de lectura
Paradoja de la Urgencia: desorganización-desorden-anarquía
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La dualidad de la vida humana, es el contraste que refleja el recorrido por el cual pasea el ser humano al transitar entre la vida y la muerte. Igualmente, por la divergencia que existe entre el dolor y la exaltación, que naturalmente siente el individuo cuando padece el sufrimiento de la pérdida, hallando en ella un hondo vacío. 

Tal como escribió Porfirio Barba Jacob, el poeta colombiano en su “Canción de la Vida Profunda”, estas fluctuaciones del ser humano, dan cuenta de los distintos estados de ánimo por los que atraviesa en distintos momentos de su vida. Por ejemplo, cuando se ve atrapado por la tristeza:

(…) hay días en que somos tan lúgubres, tan lúgubres,  

como en las noches lúgubres el llanto del pinar. 

El alma gime entonces bajo el dolor del mundo, 

y acaso ni Dios mismo nos puede consolar (…)

Atajos explicativos del desastre vivido

La “dupla” sísmica o “doble” terremoto, ocurrido el pasado 24 de junio, le restó jerarquía y apogeo a la conmemoración de la fecha nacional que, anualmente, viste a Venezuela de patriotismo. Obviamente, con motivo del significado histórico de la Batalla de Carabobo, gesta militar liderada por el general Simón Bolívar en 1821 para sellar la independencia del país. 

Tan crudo y atípico problema, ha motivado intensos comentarios. Copiosos análisis, no sólo en materia de ingeniería. También, en asuntos relacionados con seguridad y emergencia, propios del ámbito de rescate. Y

 Y por supuesto, ha avivado duras críticas al proceder tardío y espasmódico ejercido por el régimen político nacional. Aunque no ha habido estimación alguna que haya abordado la desorganización del desorden que casi siempre ocurre al momento de encarar preventiva y correctivamente- dichos estados de crisis naturales. 

Sin embargo, totalmente merecidos es todo aplauso que reconozca el arduo trabajo que ha implicado la labor de rescate y salvamento de una tragedia de la magnitud registrada el 24 de junio de 2026, toda vez que azotó poblaciones y ciudades del centro-occidente de Venezuela. 

Dicha tragedia, ocurrida a consecuencia de los terremotos acaecidos el 24 de junio cuyas ondas sísmicas, afectaron -sorpresivamente- estructuras de todo tenor. Igualmente, a la ciudadanía que, para el momento de tan iracundo movimiento telúrico, arrasó con familias enteras, individualidades y colectivos de todo género, propiedades públicas y privadas, estancias de cualquier naturaleza material, vehículos y demás ingenios que se encontraban en el paso de las ondas de choque de tan fuerte convulsión geológica.

El factor “desorden”

En principio, vale asentir que el liderazgo de la emergencia estuvo representado por el voluntariado que, tan inmediato al sacudón del 24 de junio, acudió al rescate de cuanta víctima estaba al alcance de los brazos de hombres y mujeres quienes, sin medir sus posibilidades y capacidades, se entregaron a la humana tarea de liberar de los escombros a cuanto ser humano emitiera algún grito de auxilio o produjera cualquier sonido  o ruido con lo primero que sus manos alcanzaran en la oscuridad del mínimo espacio donde ellos se hallaran. 

Quizás, sin que la calificación de la Teoría de Organización valide la ejecución de esa acción como «criterio de forma y fondo», dichos esfuerzos podrían considerarse como acciones puntuales u ocasionales. Aunque sean tipificadas de “elementales”, vale considerarlas con un puntaje de “excelencia”. Aún cuando desde el análisis político, podría decirse que en ello puede apreciarse, incluso con absoluta transparencia, lo que la Sociología Política denomina “poder popular”. Y en efecto, he ahí la mejor manifestación del aludido “Poder Popular”. 

No obstante, esta disertación busca desentrañar el problema suscitado a raíz de la desorganización que reiteradamente incita al caos (incontrolado) en medio de toda emergencia. Bien lo refirió Luís Vicente García en su entrega: “El liderazgo que emerge entre los escombros” publicada por Analitica.com, García deja claro que la organización funciona, “(…) cuando los recursos están disponibles y el entorno ofrece estabilidad” Aunque pareciera sencillo, “(…) tomar decisiones, coordinar equipos y mantener el rumbo” (Ídem). Pero las realidades han dado cuenta que tal tarea no es nada fácil. Mucho menos, segura. El problema, indiscutiblemente, exige el conocimiento de lo que refiere la Teoría de Organización.

¿Plan de acción o improvisación? 

Dicho conocimiento no se ha logrado por magia. Sus criterios requieren ser normados, ejercitados y probados. Su esencia esconde el paroxismo teórico con el cual, toda emergencia puede superarse. 

Es lo que la praxis ha dejado ver. La improvisación azuzada por el inmediatismo propio de toda emergencia, degenera en prácticas banales, inconvenientes y violentamente peligrosas. Razón ésta suficiente para inferir que las contingencias se multiplican sin medida alguna de aceleradas consecuencias. No hay dudas de que la desorganización es el enemigo invisible. Sobre todo, cuando se enfrenta al desorden que incita actuar de espalda a lo organizacional. Más, cuando las emociones, sentimientos y voluntades se asocian para colaborar con las acciones de rescate y salvamento pues si bien tiene un lado plausible, tiene otro peligroso, dado lo aventurado que en efecto asoma.    

Sin embargo, a la hora de cualquier emergencia, al lugar (en crisis), ingresan concentraciones de individuos o grupos uniformados en nombre del poder político o de la coerción del aparato gubernamental. Los mismos, carentes de técnicas de rescate y salvamento.  Además, sin equipos adecuados. Se arrogan presunciones de superioridad y “poder” para imponer tantos criterios como “autoridades” estén al mando del tropel de individuos. Todo ello sucede alejado de criterios y normas pautadas por esquemas, trazados y algoritmos descritos por la Teoría de Organización. 

Justamente, acá, es cuando los problemas incitan una absurda descoordinación induciendo laberintos de emergencia imposibles de ser interpretados por la improvisación animada por los distintos “comandos” que comparten la escena. Es ahí, cuando el cronómetro juega en contra del tiempo. De esta forma, aumenta la dimensión de las dificultades. Incluso, los falsos protocolos así ordenados, son capaces de potenciar una engañosa calma capaz de generar un sumando o factor de caos a la emergencia.

En consideración (según la Teoría Organizacional)

Cabe decir que entre tan vastos aprietos que encierran posibles y necesarias soluciones, que parecieran surgir en el transcurso de la susodicha crisis (en fermentación), la multiplicidad de voluntades no siempre representa la llave efectiva que puede paliar las contingencias. 

A pesar de todo lo que enrarece cada situación de crisis, la Teoría de Organización termina estableciendo la ruta de escape a conflagraciones de toda dimensión. Problemas estos que se potencian a medida que el tiempo avanza en ausencia de la regulación que provee un convincente esquema de organización demostrado previamente. Y todo esto es acompañado por una planificación general de la acción de gobierno. Su validez o utilidad la define y despliega, la capacidad de organización que disponga el cálculo que preside la acción ejercida o que va a demostrar sus responsabilidades, compromisos y tareas.

De no considerarse la planificación como elemento asociado a la organización de toda acción de emergencia, indistintamente del grado de necesidad o acontecimiento que ostente dicha acción, cualquier evento podría verse arrastrado “(…) por la cotidianidad intrascendente y la imprevisión” (A decir de Carlos Matus, en su ensayo “Planificación y Gobierno”. En: Revista de la CEPAL No 31)

En conclusión 

Finalmente, todo ejercicio de organización, en atención al cálculo previsor de posibles y naturales contingencias, no sólo fundamentan la preeminencia y justificación de la organización, sino que además actúan como razón que garantiza la atenuación de problemas al determinar el necesario espacio a la previsión de respuestas urgentes a los problemas que afecten la sociedad en todas sus manifestaciones. 

Por tanto, en lo anteriormente expuesto está la razón que llevó esta disertación a hablar de la paradoja de la emergencia: desorganización-desorden-anarquía.

Fuente de TenemosNoticias.com: www.analitica.com

En la sección: Opinión archivos – Analitica.com

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