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Política

Familiares de presos políticos trasladan sus esperanzas a un campamento fuera de la embajada de EE. UU.

📅 🕐 hace 1 h🔗 Fuente: TenemosNoticias.com🕑 6 min de lectura
Familiares de presos políticos trasladan sus esperanzas a un campamento fuera de la embajada de EE. UU.
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A la intemperie y bajo la lluvia empezó la vigilia permanente de al menos una decena de familiares que desde el pasado domingo, 7 de junio, decidió quedarse permanentemente frente a la embajada de Estados Unidos, “pero no para exigirles nada, sino para que sean mediadores y, de una vez por todas, lograr la liberación de los presos políticos”.

Caracas.- “Pronto van a salir, ustedes van a ver”, dijo una señora y se levantó los lentes de sol para secarse las lágrimas. Gaby espantó el cansancio de un brinco y se levantó del banquito para abrazar a la vecina de Valle Arriba que interrumpió su caminata matutina para solidarizarse con los familiares de presos políticos que tienen tres noches en vigilia frente a la embajada de Estados Unidos (EE. UU.) en Caracas

Foto: Génesis Carrero Soto

“Gracias por acercarse, aquí la esperamos para que nos acompañe”, le respondió Gaby Álvarez.

Ella lleva cinco años esperando la liberación de su pareja, Gabriel Guerra, detenido por razones políticas bajo acusaciones que él y sus defensores consideran arbitrarias, pero no cede en su exigencia de libertad para él y para los más de 400 presos políticos que siguen tras las rejas en Venezuela, según cifras del Foro Penal, organización que registra y documenta estos casos en el país.

A la intemperie y bajo la lluvia comenzó la vigilia permanente de al menos una decena de familiares, quienes el pasado domingo, 7 de junio, decidieron quedarse frente a la embajada de Estados Unidos “pero no para exigirles nada, sino para que sean mediadores y, de una vez por todas, lograr la liberación de los presos políticos”.

Durante el día se suman otras madres, hermanos, amigos e hijos, que no pueden quedarse toda la jornada, por limitaciones de tiempo o por responsabilidades familiares, pero acompañan los rezos y agregan su presencia a la solicitud de libertad compartida por todos.

Foto: Génesis Carrero Soto

Una carpa pa todo el mundo

Y aunque aún nadie de la embajada ha salido a ofrecerles alguna respuesta ni los han recibido todas las veces que se acercan a la garita de seguridad para ser atendidas por el encargado de negocios, John M. Barrett, los familiares creen firmemente que allí deben permanecer. 

Gaby contó que el campamento fue una idea improvisada y ejecutada desde la desesperación, tras ver que lo que pensaron sería la liberación de los presos de la sede del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin), en El Helicoide, se convirtió en un traslado de los presos políticos allí detenidos a centros de reclusión regulares. 

Esa noche, por lo menos una decena de familiares se quedó en la zona verde frente a la sede de la embajada, protegiéndose del frío solo con suéteres que llevaron y amparándose de la lluvia debajo de una parada de autobús. 

Este miércoles, en el cuarto día de la vigilia, ya cuentan con una carpa donde duermen “amapuchados unos siete” y otra más pequeña donde guardan el agua, la comida y los donativos quienes se han acercado al lugar. 

Foto: Génesis Carrero Soto

“Creemos que ha surtido efecto porque desde el lunes se han dado algunas liberaciones. Por eso estamos aquí para presionar y porque aquí puede venir más gente que nos quiere apoyar y no puede moverse a El Rodeo o que le daba miedo acompañarnos en El Helicoide”, dijo Gaby. 

Contó que ese acompañamiento se ha hecho visible entre los vecinos de Valle Arriba que constantemente pasan a dejar sábanas, almohadas, cobijas, algunos enlatados agua y hasta café preparado para despertar el ánimo de quienes luchan por sus familiares. 

Foto: Génesis Carrero Soto

El apoyo ha sido tal que, tras la primera noche, una vecina se llevó la ropa mojada por la lluvia, la lavó y devolvió seca, y otra ofreció su casa para usar el baño o descansar un poco, ya que no hay baños públicos cerca de la zona verde frente a la embajada.

Foto: Génesis Carrero Soto

Lo que esperan

En los tres días de vigilia también se han acercado familiares de detenidos considerados presos políticos por los delitos que se les imputan, como protesta, activismo o participación en manifestaciones, que según organizaciones internacionales son motivo de persecución política en Venezuela, y que, hasta ahora, no habían hecho pública su situación por miedo a represalias.

Isabela Rodríguez es esposa de Ramón Soto, que tiene dos años y siete meses preso y acusado de terrorismo, cargo que su familia y defensores consideran injustificado y relacionado con su activismo político. Al ver que algunos familiares se concentraron frente a la embajada de EE. UU. decidió venirse a Caracas, desde Barinas, y apoyar la protesta. 

Foto: Génesis Carrero Soto

Ella, como todos los que se han sumado a las vigilias de las tardes o a las pernoctas en la zona verde frente a la embajada, cree que allí si será posible obtener respuestas favorables en torno a las liberaciones que se esperan desde el pasado 6 de febrero, cuando el presidente del parlamento, Jorge Rodríguez, prometió la liberación de los detenidos por razones políticas. 

Fue su propio esposo quien se comunicó con ella y le dijo “vete a Caracas”, tan pronto como supo que algunas familias tomaron la decisión de dormir frente a la embajada del Gobierno de Estados Unidos, el mismo que ejecutó el operativo para la captura de Nicolás Maduro y que hoy vigila las acciones del Gobierno encargado de Delcy Rodríguez.

Foto: Génesis Carrero Soto

Aunque se ven cansados, tras tres noches enfrentando el frío típico de la zona de Caracas en la que se ubica la embajada, también se muestran confiados de que esta acción  hará una diferencia. 

“Creemos que estar aquí ha hecho que se visibilicen más algunos casos, que nos apoyen más, que haya menos miedo”,  dijo Isabela.

Lo que necesitan

Fanny Losada, madre de la presa política Ariannys Araujo Lozada, también se encuentra entre los familiares que ahora mudaron su lucha a Valle Arriba. 

“Yo me voy a quedar hasta que den respuesta”, afirmó la señora Fanny al mostrar su preocupación porque no han sido atendidos por funcionarios de Estados Unidos. 

En su rostro se nota el cansancio de los meses en busca de respuestas y soluciones, sin embargo también deja ver su esperanza al decir que hará “lo que tenga que hacer”.

Foto: Génesis Carrero Soto

“Yo creo que si aquí nos reunimos todos los familiares de todas esas personas que quedan presas, si hacemos presencia vamos a lograr algo, yo tengo fe”, remarcó. 

Amparados en esa esperanza los familiares seguirán frente a la embajada de EE. UU. por tiempo indefinido, por lo que piden a quienes puedan ayudarlos acercarse, rezar con ellos en las vigilias que son a partir de las 6:00 p. m. y donarles carpas, bombillos recargables, baterías portátiles, enlatados, agua y hasta un café preparado que algún día les puedan llevar. 

Ellos allí seguirán. Esperando. 

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Fuente de TenemosNoticias.com: cronica.uno

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