▷ VIDEO | Barquisimetanos mantienen viva la tradición del chigüire y el pescado seco durante Semana Santa #30Mar
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A pesar de los desafíos económicos, los habitantes de la capital larense se vuelcan a los mercados populares para garantizar el plato tradicional de la Semana Mayor. En el Mercado Terepaima, el aroma a pescado salado y la búsqueda del chigüire marcan el pulso de una temporada que mezcla la devoción religiosa con el esfuerzo financiero.
Francis Rojas, comerciante del emblemático Mercado Terepaima, reporta que la actividad comercial está cobrando fuerza. Según comenta, los precios se mantienen competitivos para permitir que la tradición llegue a la mesa de todos. Actualmente, el chigüire se cotiza entre 8 y 10 dólares, mientras que el babo y el pescado rayado alcanzan los 12 dólares por kilo.
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Francis espera con optimismo que la gente se aboque a comprar. A diferencia de lo que podría pensarse, la comerciante destaca que muchos clientes prefieren hacer el sacrificio de comprar el kilo completo en lugar de porciones pequeñas, asegurando que la gente hace el esfuerzo y se lleva al menos 1 kilo de chigüire para no romper la costumbre.
El rey de la mesa de Semana Santa
El chigüire y el babo se posicionan como los ingredientes primordiales debido a su versatilidad, al ser carnes que se prestan para preparaciones que rinden significativamente más en el seno familiar. Por otro lado, el pescado rayado sigue siendo el favorito para los tradicionales mojitos, platos que definen la identidad culinaria de la región durante estos días santos.
Aunque las ventas suelen intensificarse a partir del Miércoles Santo, el adelanto de la quincena ha servido como un salvavidas para el comercio local. Esto ha permitido que las familias planifiquen sus compras con antelación, asegurando que los ingredientes principales no falten en la mesa larense.
Devoción y gastronomía
Para los barquisimetanos, la Semana Santa no es solo una fecha en el calendario, sino un compromiso espiritual y cultural. Yanitza Alvarado, fiel seguidora de estas tradiciones, explica que aunque el presupuesto sea más ajustado que en años anteriores, la esencia se mantiene intacta a través de los sabores y la oración.
Además de la mesa, la fe se manifiesta en la visita a los siete templos y la asistencia a las actividades parroquiales. “Compro menos de lo que podía comprar antes, pero no dejo de hacerlo, gracias a Dios, así sea un poquito», concluye Yanitza, reflejando el sentimiento general de una ciudad que, entre oraciones y recetas, se niega a dejar morir sus raíces.
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Fuente de TenemosNoticias.com: www.elimpulso.com
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