El costo de mantener la boca sana – Efecto Cocuyo

El 28 de diciembre de 2025, a Isabel (42) se le partió un diente del maxilar superior. Esa ventana que le quedó en la dentadura la incomodó al punto de pensar en usar tapabocas para salir de casa. “¿Cuánto me va a costar esto?”, se preguntaba angustiada. Con los gastos de la cena de Fin de Año encima, la invadió el desánimo.
De ese episodio han pasado casi seis meses e Isabel no ha podido completar el tratamiento. Desde enero reúne dinero para un implante, un procedimiento que decidió asumir luego de “ruletear” por hospitales y consultorios privados en busca de atención.
A Isabel tenían que sacarle los restos de la pieza, una extracción que en el sector particular supera los 25 dólares. Buscó cita en la red pública, pero no encontró ningún servicio de odontología activo cerca de su casa, en la parroquia Antímano. Fue a finales de enero cuando logró la extracción en SaludChacao. “Conseguí un pase de cortesía y así fue que me atendieron, porque ahí la prioridad la tienen los residentes del municipio”, relata.
Se ahorró un desembolso, pero el camino seguía cuesta arriba. Por donde mirara, la solución implicaba un gasto con el que no contaba: una prótesis removible o un implante. “Todo era gastar un dinero que no tenía”. Con el tiempo, decidió no usar el tapabocas y dejar de esconder la falta de su pieza dental. “Es un lujo mantener la salud bucal. Menos mal que unos familiares que están fuera del país me ofrecieron ayuda y por eso elegí el implante, que está entre 1.000 y 1.200 dólares”.
Durante el proceso, además de pagar dos veces la placa panorámica, a Isabel le recomendaron arreglar tres caries y reconstruir dos amalgamas viejas. Fue a un consultorio en San Martín donde cada reparación costaba 28 dólares. Comenzó allí, pero tras tres consultas —y debido a la mala organización de las citas— no terminó; buscó otro consultorio y pagó 40 dólares por una sola resina.
Este mes finalmente pudo ponerse el perno para reforzar la estructura del diente perdido. Ahora vuelve a reunir dinero para ver si en dos meses completa el tratamiento y logra, por fin, lucir una sonrisa despreocupada.
Otra dolencia, otra historia
Mientras Isabel peregrinaba, Armando (25) aguantaba el dolor de una muela. Dejó de comer sólidos para evitar masticar. La pieza enferma necesitaba un tratamiento de conducto. “Me dijeron que costaba 280 dólares en un consultorio en el Centro Comercial El Valle. Eso es mucho. Prefiero sacármela; aunque pague con Cashea, es mucha plata”.
Armando, a través de un familiar que es maestro, consiguió un pase de cortesía en el IpasMe, en el centro de Caracas. Allí le sacaron la muela, aunque tuvo que llevar sus propios guantes y la anestesia dental. La especialista, tras aclararle que a él no le correspondía asistencia en ese centro por no ser personal de educación, le programó solidariamente la extracción de una cordal.
En cambio, Andrea (22), quien enfrentó una emergencia por una cordal fracturada que le inflamó la encía y le provocó una infección, no tuvo otra opción que someterse a una cirugía ambulatoria y endeudarse. Hizo un primer desembolso de 80 dólares y luego pagó tres cuotas de 26 dólares cada una.

Opciones que no golpeen los bolsillos
Estos casos ejemplifican cómo el “ruleteo” institucional y el choque constante con presupuestos inalcanzables agotan psicológica y económicamente al paciente. Son historias que narran las tres vías de la crisis: la remesa externa, la mutilación dental por falta de dinero y el endeudamiento a plazos.
Es una realidad que se vive a diario y cuyos ecos llegan con fuerza a la Facultad de Odontología de la Universidad Central de Venezuela (UCV). Nancy León, decana de dicha institución, sostiene que los problemas de salud bucal en el país son graves. “Al igual que en los servicios asistenciales en general, hay mucha carencia. Es una crisis donde lo único que se le pide a Dios es salud; y la bucal no está en el orden de prioridades, aunque las necesidades de atención sean serias”.
La decana detalla que el mapa de las enfermedades bucales lo encabezan las caries y los problemas de las encías. El tercer gran factor son las maloclusiones: dientes desalineados o mandíbulas que no encajan entre sí. Una condición que, más allá de lo estético, genera dolores crónicos y dificulta funciones tan básicas como hablar o comer.
Ante este panorama, afecciones que empiezan como una simple caries o una mala mordida terminan convertidas en emergencias financieras. En una realidad donde la salud bucal pasó de ser un derecho a un lujo, pacientes como Isabel, Armando y Andrea se ven obligados a buscar opciones que no golpeen tanto sus bolsillos, aunque esto implique resignarse a una solución tardía para sus problemas, que en muchas ocasiones deja daños irreversibles. Hoy el venezolano no elige el mejor tratamiento, sino el que puede pagar.
En la búsqueda de la mejor opción
Ante el colapso de la red hospitalaria tradicional y los altos costos privados, la prevención y la búsqueda de alternativas institucionales siguen siendo la única vía para evitar la pérdida de piezas dentales. Frente a esta realidad, la Facultad de Odontología de la UCV encabeza las opciones de atención seria y a la mano en la capital.
“La Facultad de Odontología es una institución formadora de recursos humanos, pero para poder hacer efectiva esa enseñanza, los estudiantes tienen que atender pacientes, tanto en el ámbito de pregrado como en posgrado. Los beneficiados deben pasar por el Centro de Investigación y Diagnóstico Clínico, comúnmente conocido como triaje, que queda en la planta baja de la facultad, donde tienen que ir a una consulta y, en función a sus necesidades, se refieren a los estudiantes”, explica León.
Para quienes buscan estas opciones solidarias, es necesaria una advertencia: su funcionamiento es netamente docente. Esto significa que la respuesta no siempre es inmediata. La capacidad de atención fluctúa según la matrícula de estudiantes activos en el semestre y los cupos se asignan bajo estrictas jornadas de triaje.
Aquí los tratamientos avanzan al ritmo riguroso del aprendizaje supervisado, no de la urgencia comercial, lo que suele generar quejas de usuarios que no reciben respuesta rápida tras realizar sus aportes para cubrir los materiales de las prácticas.
María Saglimbeni, directora de la Facultad, detalla que en la institución cada centro tiene funciones diferentes y atienden diversas complejidades:
- Capei: Centro de atención a pacientes con enfermedades infectocontagiosas.
- Centro de deshabituación tabáquica.
- Capdis: Centro para pacientes con discapacidad (actualmente en reestructuración).
- CIDC: Centro de Investigación y Diagnóstico Clínico (Triaje).
- Centro de Bioseguridad.
- Ciapa: Centro de atención a personas con malformaciones craneofaciales y prótesis maxilofaciales.
En pregrado, los estudiantes de los primeros años realizan actividades preventivas y educativas en comunidades y escuelas. A partir de tercer y hasta quinto año, ejecutan las actividades clínicas en pacientes que acuden a la Facultad para realizarse tratamientos restauradores, endodónticos, periodontales y quirúrgicos, de acuerdo al grado de complejidad del caso y bajo la dirección del CIDC. Igualmente, atienden a pacientes con emergencias.
Los procesos de admisión se van indicando en la medida en que el paciente acepta el presupuesto solidario y aprueba ser atendido bajo esta modalidad académica.
¿Cómo contactar a la UCV? A través de la cuenta de Instagram @cidcucv difunden la información de las jornadas para las citas. También están disponibles los números locales 0212-6052147 y 0212-6053829, aunque lograr atención telefónica es una tarea titánica. En caso de emergencias, la recomendación es acercarse directamente al área de triaje de la Facultad los días lunes, miércoles y viernes.

Cirugías de costos insuperables
La profesora León habló de las maloclusiones o problemas de la mandíbula como la tercera causa de enfermedades bucales. Cuando son severas, la situación escala a una especialidad aún más costosa y de difícil acceso: la cirugía maxilofacial.
Si reconstruir una resina ya fractura el presupuesto familiar, someterse a una intervención maxilofacial en el sector privado —necesaria para corregir deformidades óseas, quistes o disfunciones graves de la articulación— resulta astronómico. Al igual que con los tratamientos básicos, las opciones públicas para estas cirugías complejas son contadas y las listas de espera reflejan la gravedad de la crisis.
Y si para Isabel un implante de 1.200 dólares es un lujo, una cirugía maxilofacial en una clínica privada es simplemente impagable para la mayoría; es el escalón más alto y costoso de la salud dental. Cuando se presenta un problema en el hueso, dolor fuerte al abrir la boca o un quiste debajo de una pieza dental, el paciente debe buscar específicamente el servicio de Cirugía Bucal y Maxilofacial.
En el ambulatorio de la UCV, este servicio especializado funciona en el piso 4 de lunes a viernes. Los pacientes deben estar a las 7:00 a.m. para optar por uno de los 25 o 30 números diarios que se reparten. En este espacio se requiere paciencia: los médicos suelen llegar después de las 8:30 a.m., una vez concluida la ronda de revista en el Hospital Clínico Universitario.
Allí se atienden casos estrictamente quirúrgicos de alta complejidad, no extracciones de cordales simples. El servicio está destinado a piezas retenidas complejas, pacientes fracturados por accidentes de tránsito, patologías óseas, labio y paladar hendido y deformidades esqueletales. Los especialistas cumplen guardias de 24 horas, pero la recepción de nuevos casos se canaliza por esta consulta externa.
La docencia en la Santa María
Para un adulto mayor, el acceso a la salud bucal es una carrera de obstáculos financieros. Cuando Francisco empezó a perder sus dientes, el diagnóstico fue crítico: le quedaban entre 8 y 12 piezas, sufría de inflamación constante y la dentadura se le movía al tacto. En el sector privado, una cirugía de esa magnitud puede superar fácilmente los 1.000 o 3.000 dólares, una cifra astronómica.
Ante esta realidad, la Facultad de Odontología de la Universidad Santa María (USM) apareció en su camino como la única alternativa viable tras una búsqueda en Internet y las buenas referencias de conocidos: la institución necesitaba urgentemente pacientes de la tercera edad para las prácticas de sus pasantes.
La primera etapa del proceso, según contó, fue un éxito médico y humano. Fue atendido por un cirujano odontológico que le realizó dos cirugías complejas para la extracción masiva de las piezas afectadas. A pesar de las complicaciones —en una de las intervenciones sufrió una crisis hipertensiva que elevó su presión a más de 200—, dijo que el trato fue tan profesional y el vínculo con los estudiantes fue cercano.
Le facturaron un total de 270 dólares por la elaboración de sus dos prótesis dentales, por las que llegó a pagar 220 dólares. “La operación que me hicieron mínimo cuesta 3.000 dólares. No los hubiese podido pagar, ahorita tengo que hacerme unos estudios para una operación prostática y no tengo los 300 dólares, por ejemplo”.
Hoy en día, Francisco tiene las dos prótesis guardadas en su casa y no puede utilizarlas porque no le calzan bien y le causan molestias. “Al terminar el ciclo escolar, la estudiante que llevaba su caso aprobó y avanzó de nivel, y no ha tenido contacto con ella. Espera que el protocolo garantice la continuidad de la atención una vez que los estudiantes cambian de aula”.
Pero más allá de eso, Francisco recomienda el servicio. Ya su esposa, su nieto y otros conocidos han pasado por esos espacios.
Más alternativas…
El mapa de opciones varía de acuerdo a las necesidades y la movilidad del paciente. Además de las alternativas universitarias, en Caracas existen ambulatorios asociados a centros religiosos, fundaciones y consultorios privados que ofrecen esquemas flexibles o primeras consultas a bajo costo:
- Hospital San Juan de Dios: ofrece servicios de odontopediatría, odontología general, endodoncia, periodoncia, ortodoncia, estética del adulto mayor y cirugía maxilofacial. La consulta diagnóstica tiene un costo de 30 dólares. Para solicitar citas, comunicarse vía WhatsApp al 0412-5633392.
- Centro Social Santa Inés: cuenta con una amplia gama de tratamientos. Los precios de referencia van desde 15 dólares para la profilaxis (limpieza) hasta 38 dólares para la reconstrucción de resinas. Solicitud de citas vía mensajería de texto o WhatsApp al 0412-7554756.
- Fundación Hospital Ortopédico Infantil: Dispone de odontología general, odontopediatría, endodoncia, periodoncia, ortodoncia, cosmética dental, cirugía bucal, maxilofacial e implantes. Es una opción idónea para quienes necesitan financiamiento, ya que permiten realizar pagos fraccionados a través de la aplicación Cashea. Citas de lunes a viernes por los teléfonos 0212-3084411, 0212-5094411 y 0412-3171472.
- Asociación Damas Salesianas (Complejo Social Don Bosco): Los días de consultas dependen de la asistencia de los especialistas, en un horario de 8:00 a.m. a 1:00 p.m. Información detallada a través del 0412-6395257.
- Consorcio de Clínicas Solidarias (Amigos de los Ciegos): atienden consultas generales de lunes a viernes de 8:00 a.m. a 12:00 p.m. Ofrecen asesoría y asignación de citas mediante el celular 0412-8095121 y las líneas locales 0212-6343010, 0212-6343592, 0212-6343609 y 0212-6343587.
El mapa de la salud bucal en Caracas demuestra que, aunque el sistema tradicional público esté colapsado y los consultorios particulares manejen costos prohibitivos, las alternativas asistenciales, docentes y religiosas resisten como la única ventana de alivio. Resolver una emergencia dental hoy en el país requiere paciencia infinita, madrugonazos y un peregrinaje constante; sin embargo, conocer estas opciones es el primer paso para dejar atrás el dolor o el aislamiento.
Lo que presentamos en esta guía no es la panacea; es solo una ruta alternativa para sanar las afecciones de la boca, un tránsito que definitivamente sería menos tortuoso si se recorre a tiempo el camino de la prevención.
Fuente de TenemosNoticias.com: efectococuyo.com
En la sección: Salud Archives – Efecto Cocuyo




