¿Hay riesgo de epidemias por la cantidad de muertos? – Efecto Cocuyo

Durante las primeras horas de una tragedia natural, la tarea primordial es salvar el mayor número de vidas. Sin embargo, estos eventos dejan, además de desolación, una gran cantidad de víctimas fatales.
Para el rescate y la disposición final de los cadáveres, los protocolos suelen retrasarse debido a la escasez de bolsas impermeables, personal capacitado, espacio físico y cavas de refrigeración.
A casi 80 horas del doble terremoto en Venezuela, los cuerpos de las personas fallecidas (más de 1.400 según cifras oficiales) empiezan a saturar las morgues y los patios de los hospitales.
Debajo de los escombros aún permanecen desaparecidos, muchos de ellos ya fallecidos. Por muy dantesca que sea la situación, la principal preocupación de la población en el sitio comienza a centrarse en los malos olores que emanan de las ruinas.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), los cadáveres causados por desastres naturales no provocan epidemias. Estas víctimas mueren por traumatismos, asfixia o quemaduras, y no por enfermedades infectocontagiosas como el cólera, la tifoidea, la malaria o la peste.
Sin embargo, existen riesgos importantes para la salud pública —principalmente la mental y la ambiental— cuando los cuerpos pasan mucho tiempo expuestos en las calles, bajo las ruinas o en morgues sin refrigeración.
El doctor Enrique López Loyo, médico patólogo, manifestó en conversación con Efecto Cocuyo su preocupación por la velocidad de la putrefacción en zonas como La Guaira, debido al clima. Destacó que en un radio de 500 metros alrededor de cada foco puede generarse contaminación por la liberación de gases.
Uno de ellos es el metano, cuya acumulación masiva en espacios confinados desplaza al oxígeno, representando un riesgo de asfixia o intoxicación por inhalación directa tanto para los rescatistas como para posibles sobrevivientes atrapados.
Asimismo, la OMS advierte que existe un riesgo indirecto de enfermedades diarreicas si las fuentes de agua potable entran en contacto con los fluidos de la descomposición.
En este escenario, las víctimas se encuentran expuestas a temperaturas ambientales que oscilan entre los 45° y 48° dentro de espacios confinados y sin ventilación, lo que acelera el proceso de forma drástica.
Por ello, la recomendación internacional es recolectar los cuerpos y preservarlos en contenedores refrigerados, con hielo seco, o mediante inhumaciones temporales en fosas individuales. Se debe registrar la identidad de cada resto humano usando fotografías y descripciones detalladas para permitir investigaciones forenses futuras.
El doctor Carlos D’Suze, epidemiólogo, explica que el manejo de cadáveres tras un terremoto es un desafío logístico y ético de gran envergadura.
“A menudo, la respuesta de emergencia se ve empañada por el mito de que los cuerpos sin vida representan una fuente inminente de epidemias masivas. Esta percepción errónea impulsa medidas apresuradas como fosas comunes o cremaciones masivas, que no sólo son innecesarias desde el punto de vista epidemiológico, sino que violan los derechos humanos y destruyen los procesos de identificación forense”.
El especialista insiste en que la mayoría de los microorganismos asociados a un fallecido no sobreviven mucho tiempo en un cuerpo inerte y no representan un riesgo de contagio para la población viva, siempre que se sigan prácticas básicas de higiene. Los riesgos reales derivados de una mala gestión son:
- Contaminación hídrica: filtración de fluidos corporales hacia los acuíferos locales.
- Vectores: la descomposición atrae moscas y otros insectos que pueden transportar mecánicamente patógenos presentes en el entorno.
- Impacto psicológico: la presencia prolongada de cadáveres a la vista pública afecta gravemente la salud mental de una comunidad ya vulnerable.
Aunque la mayoría de los patógenos mueren en las primeras 48 horas, el protocolo de la OMS advierte que ciertos virus de transmisión sanguínea o crónica (como el VIH, la tuberculosis o la hepatitis) pueden persistir activos durante más tiempo en los fluidos corporales.
El manejo ético y técnico de los cuerpos debe priorizar la identificación y el respeto a la dignidad humana a través de tres pilares:
- Conservación: ante la insuficiencia de cavas frigoríficas, se deben usar bolsas impermeables para cadáveres. Si no hay refrigeración, la prioridad debe ser la inhumación rápida en fosas individuales, debidamente marcadas y georreferenciadas para futuras exhumaciones. La cremación de emergencia debe evitarse a menos que exista un respaldo legal y cultural estricto.
- Traslado: el personal debe contar con Equipo de Protección Personal (EPP) básico (guantes, botas impermeables y mascarillas) y asegurar la trazabilidad del cuerpo (origen y destino final).
- Inhumación segura: los entierros deben realizarse en terrenos elevados, alejados y “aguas abajo” de cualquier fuente de agua potable para evitar la contaminación.
Dado que esta tragedia ha sumado a miles de voluntarios civiles sin experiencia previa, es vital que comprendan que no pueden manipular cuerpos sin medidas de bioseguridad. La higiene básica es la mejor barrera contra los fluidos corporales:
- Utilizar obligatoriamente guantes impermeables (de nitrilo o látex grueso), delantal y botas.
- Evitar estrictamente tocarse los ojos, la cara o la boca durante las labores.
- Aunque las mascarillas quirúrgicas comunes no detienen los gases o el olor, son necesarias para evitar salpicaduras de fluidos en las mucosas. Para los gases, se recomiendan filtros de carbón activo.
- Lavarse minuciosamente con agua y jabón inmediatamente después de manipular un cuerpo y antes de consumir alimentos.
- Lavar de forma exhaustiva toda la ropa, herramientas, equipos y vehículos utilizados para el transporte de las víctimas.
Para finalizar, se debe entender que el plan de la OMS de manejo de cuerpos no es un tema exclusivo del sector salud; requiere coordinación urgente entre autoridades civiles, militares, policiales y la sociedad civil para agilizar recursos, proteger la salud mental y garantizar la justicia y la dignidad de cada venezolano fallecido.
Fuente de TenemosNoticias.com: efectococuyo.com
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