Del Picure al Niño Guerrero: ¿Quiénes eran los cabecillas de las megabandas que azotaron Venezuela? – Efecto Cocuyo

Durante la última década, los nombres de “El Koki”, “Wilexis”, “El Picure” o los fundadores del Tren de Aragua dominaron el mapa del crimen organizado en Venezuela, desafiando el control del Estado desde sus propias zonas de dominio. Sin embargo, el mapa de la delincuencia en el país ha dado un giro radical con la caída de los cabecillas de las grandes megabandas.
A través de masivos despliegues policiales y cercos militares, las autoridades han logrado matar a más de una decena de cabecillas de estas grandes estructuras delictivas que azotaron al país y que también se replegaron en países de toda América.
El último en caer, hasta este 15 de junio, fue Héctor Rusthenford Guerrero Flores, más conocido por su alias Niño Guerrero, en un gran operativo militar y policial que incluyó la cooperación de Estados Unidos, que pedía por la cabeza del delincuente 5 millones de dólares.
Estos operativos, ejecutados a lo largo de la última década, resultaron claves para desmantelar estructuras que parecían intocables. En su momento de mayor auge, estas organizaciones no solo basaban su poder en una amplia gama de delitos, sino que ejercían un control territorial absoluto. Llegaron al extremo de desplazar a las autoridades, imponiendo toques de queda, manuales de convivencia e incluso administrando los programas sociales del gobierno. Eran verdaderos “estados paralelos” donde los cuerpos de seguridad no podían ingresar sin el permiso del cabecilla de turno.
A continuación, presentamos un recuento de los principales cabecillas de megabandas que han sido ultimados en operativos policiales y militares durante la última década en Venezuela.
Héctor Rusthenford Guerrero Flores: El niño Guerrero
Héctor Rustherford Guerrero Flores, alias “Niño Guerrero”, fue el cabecilla principal de la organización criminal transnacional Tren de Aragua, estructura que dirigía desde aproximadamente 2015. Guerrero inició su trayectoria delictiva en el año 2000 en el estado Aragua, vinculándose al microtráfico de drogas y al ataque de cuerpos policiales; que incluyó el asesinato de un funcionario de la policía regional.
Tras varias detenciones y fugas, en 2018 fue condenado a 17 años de prisión por doce delitos, entre ellos homicidio intencional y ocultamiento de armas de guerra, para posteriormente fijar su base de operaciones en el centro penitenciario de Tocorón, el cual controlaba y donde mantenía una infraestructura residencial y recreativa de gran envergadura.
Bajo su mando, el Tren de Aragua evolucionó de ser una pandilla carcelaria dedicada a la extorsión y el soborno a convertirse en una red delictiva de alcance continental con operaciones en países como Colombia, Perú, Chile y Ecuador.
A pesar de que el gobierno venezolano intervino militarmente la cárcel de Tocorón en 2023, Guerrero logró evadir a las autoridades y mantenerse prófugo. La expansión de la organización hacia territorio estadounidense provocó que la administración de ese país la catalogara como una amenaza terrorista para la seguridad pública, dictando sanciones en su contra y ofreciendo, a través del Departamento de Estado, una recompensa de cinco millones de dólares por información que condujera a su captura.
La trayectoria delictiva de Guerrero Flores finalizó este 12 de junio de 2026, tras confirmarse su muerte durante una operación militar en una zona minera del estado Bolívar. El operativo fue ejecutado por el Comando Sur de los Estados Unidos en coordinación con las autoridades venezolanas, un hecho que se enmarca en la tutela de Washington sobre Caracas posterior a la captura de Nicolás Maduro a principios de año. La muerte de Guerrero fue anunciada por el presidente Donald Trump.

Carlos Luis Revete: El “Koki”
Carlos Luis Revete, alias “El Koki”, fue uno de los delincuentes más buscados del país y lideraba una de las megabandas más poderosas de Caracas, la cual mantenía el control territorial de la Cota 905 y sus adyacencias. Nacido en 1978, Revete consolidó su poder económico y operativo a través del microtráfico de drogas, convirtiendo su zona de influencia en el principal punto de distribución de drogas de la capital.
Su estructura criminal operaba bajo el esquema de “Zona de Paz”, un acuerdo informal en el que las autoridades cedieron el control territorial a cambio de una reducción de la violencia, lo que le permitió actuar con impunidad, ejercer funciones de control social en la comunidad y repeler el ingreso de los cuerpos de seguridad.
Tras los intensos enfrentamientos registrados en el oeste de Caracas en julio de 2021, Revete abandonó la Cota 905 y se mantuvo prófugo de la justicia, lo que llevó a las autoridades a ofrecer una recompensa de 500.000 dólares por información sobre su paradero. Durante su clandestinidad, informes de inteligencia policial señalaron que el líder criminal se había refugiado temporalmente en Cúcuta, Colombia, lo que generó alertas fronterizas antes de su regreso al territorio venezolano, donde se alió con la organización delictiva de Carlos Gómez, alias “El Conejo”, en el estado Aragua.
Revete murió el 8 de febrero de 2022 en el sector La Arenera de Las Tejerías, estado Aragua, donde fue ultimado durante un enfrentamiento con comisiones mixtas de los cuerpos de seguridad del Estado.

Carlos Enrique Gómez Rodríguez: “Conejo”
Carlos Enrique Gómez Rodríguez, alias “El Conejo”, fue uno de los delincuentes más buscados del país y líder de una megabanda integrada por más de 70 hombres. Desde 2015, fijó su centro de operaciones en Las Tejerías, en el municipio Santos Michelena, del estado Aragua, logrando extender su control territorial hacia La Victoria, la Colonia Tovar y diversos sectores del estado Miranda.
En la zona bajo su dominio, la organización operaba con un arsenal de armas de guerra que incluía artillería y blindados, con el que llegó a suplantar la fuerza fiscalizadora local, al punto de atacar comandos policiales en 2022 para forzar el retiro de los funcionarios. Por su captura, el gobierno venezolano ofrecía una recompensa de un millón de dólares, sustentada en órdenes de aprehensión de múltiples juzgados de Caracas y tribunales en materia de terrorismo.
El prontuario criminal de Gómez Rodríguez abarca delitos de homicidio, secuestro, extorsión, robo y piratería en carreteras, estimándose su implicación en al menos 30 asesinatos. Entre sus acciones destacan el homicidio en 2019 de una pareja de oficiales militares, tras una falsa negociación en dólares de un vehículo, así como el incendio de la fábrica de galletas Puig en Las Tejerías ese mismo año, ejecutado como represalia ante la negativa de la empresa de pagar coimas de extorsión.
Según información del gobierno de Nicolás Maduro, esta organización mantenía vínculos directos y de negocios con Pedro Hernández, entonces alcalde del municipio Santos Michelena.
La estructura de “El Conejo” operaba en alianza con el “Tren de Aragua”. El delincuente estuvo prófugo de la justicia por más de un año, pero murió el 23 de marzo de 2023, tras un presunto enfrentamiento en Irapa, estado Sucre.

Wilexis Alexander Acevedo Monasterio: “Wilexis”
Wuileisys Alexander Acevedo Monasterios, alias “El Wilexis”, fue cabecilla de una megabanda armada integrada por un núcleo central de 50 hombres y diversas minibandas aliadas, sumando entre 150 y 200 integrantes. Su emporio criminal se consolidó a partir de 2017 en el barrio José Félix Ribas de Petare, extendiendo su dominio desde la Zona 1 hasta la Zona 8, además de áreas estratégicas en la quebrada y las partes altas de La Bombilla.
La organización, provista de un arsenal de pistolas 9 mm, rifles AK-47, AR-15 y granadas fragmentarias, figuraba en los registros oficiales por la comisión de delitos de homicidio, secuestro, extorsión, robo, tráfico de drogas y asociación para delinquir.
En el territorio bajo su dominio, Acevedo Monasterios instauró un control social que usurpaba funciones del Estado. El delincuente resolvía conflictos vecinales, castigaba faltas menores y organizaba eventos comunitarios con la entrega de alimentos subsidiados por el gobierno para ganar respaldo popular. No obstante, su estructura impuso toques de queda no oficiales, cierres de comercios y restricciones al transporte público hacia las zonas altas para evitar la infiltración de rivales.
Esta dinámica delictiva afectó gravemente la actividad escolar, forzando a los planteles de José Félix Ribas a implementar un sistema de “semáforo” para determinar la viabilidad de las clases según las tensiones armadas, las cuales incluyeron disputas territoriales contra bandas rivales como las de “El Gusano”, “El Cotorro” y “Los Chicorrios”, dejando numerosas víctimas civiles en el sector.
A pesar de haber sobrevivido a masivos despliegues policiales y militares, como los ejecutados en mayo y noviembre de 2020, en los cuales resultó herido y varios de sus hombres de confianza fueron ultimados, “El Wilexis” murió la mañana del 22 de enero de 2025.
El líder criminal falleció a los 42 años tras sostener un presunto enfrentamiento con comisiones del Cicpc a la altura de la carretera Petare-Santa Lucía, en el sector La Lagunita de Filas de Mariche.

José Antonio Tovar Colina: “El Picure”
José Antonio Tovar Colina, alias “El Picure”, fue el primer cabecilla de una megabanda en caer. A sus 27 años de edad, consolidó en un lapso de cuatro años un imperio económico y operativo basado en altas sumas de dinero, posesión de armas y tráfico de drogas. Su centro de origen y principal base de operaciones se ubicaba en la población de El Sombrero, en el estado Guárico, donde su banda delictiva se movilizaba con fusiles FAL, AK-47, AR-15 y subfusiles P-90.
Bajo el liderazgo de Tovar Colina, esta estructura criminal adoptó el nombre de “El Tren del Llano”, convirtiéndose en la primera megabanda que operó en el corazón de los llanos venezolanos y en un modelo de organización delictiva para el resto del país. La banda basaba su economía ilícita principalmente en la extorsión a hacendados, productores agrícolas y comerciantes de la región, a quienes exigían altas sumas de dinero conocidas como “vacunas” bajo amenaza de muerte o ataques a sus propiedades, además de dedicarse al narcotráfico, el robo de vehículos y el secuestro.
El control territorial de la organización se expandió estratégicamente desde el estado Guárico hacia zonas de Aragua y Anzoátegui, aprovechando el eje rural y las zonas boscosas para establecer campamentos fuertemente armados y crear rutas de escape, lo que les permitió suplantar el control del Estado y someter a comunidades enteras a su propia gobernanza criminal.
La trayectoria delictiva de Tovar Colina concluyó el 3 de mayo de 2016 tras un operativo conjunto de tres cuerpos de seguridad del Estado, incluyendo un componente militar. El procedimiento desencadenó un enfrentamiento intermitente de 19 horas, en el cual las fuerzas gubernamentales utilizaron armamento de alto calibre como ametralladoras .50 instaladas en vehículos NPR para acabar con la gobernanza criminal del delincuente.

Deiber Johan González: “Carlos Capa”
Deiber Johan González, alias “Carlos Capa”, fue líder de una megabanda que operaba en los Valles del Tuy, estado Miranda, con su principal centro de control en San Francisco de Yare. Con antecedentes penales desde 2009 por homicidio intencional, porte ilícito de arma y drogas, González inició en sus andanzas criminales en la banda “Los Rompe” y posteriormente colideró la banda “Carlos Capa y Saulito”.
En julio de 2015, orquestó el asesinato de su socio alias “Saulito” durante su fiesta de cumpleaños para asumir el control total de la estructura. González se consolidó como el cabecilla indiscutido de la organización, caracterizándose por ser uno de los primeros delincuentes en utilizar redes sociales como Facebook para exhibir dinero, joyas, vehículos y armas de fuego, además de difundir videos de las ejecuciones a las que sometía a sus rivales.
La economía criminal de su organización se sostenía a través del secuestro, el sicariato, la venta y tráfico de estupefacientes y la ejecución de estafas con vehículos mediante la plataforma Marketplace de Facebook. Asimismo, la banda mantenía bajo extorsión a empresarios y productores agrícolas de la región, e incluso coaccionaba a las jefas de calle de los Clap para apoderarse de las cajas de alimentos subsidiados y revenderlas.
El control territorial de González se vio favorecido por su capacidad para establecer alianzas delictivas locales, nexos con miembros del “Tren de Aragua”, el apoyo forzado o voluntario de algunos sectores comunitarios y su habilidad para ocultarse en las zonas montañosas de la entidad mirandina.
A lo largo de su carrera delictiva, González evadió múltiples despliegues de seguridad, incluyendo la OLP, de agosto de 2015, la cual fue promovida por el entonces alcalde Saúl Yánez tras el asesinato de su hijo “Saulito” y en la que participaron unos 500 funcionarios. El historial de “Carlos Capa” finalizó la mañana del 7 de marzo de 2024, tras ser ultimado a los 32 años en un presunto enfrentamiento en el sector La Pica de Yare.

Christian René Tovar Uribe: “El Gusano”
Christian René Tovar Uribe, alias “El Gusano”, fue un líder delictivo que cobró notoriedad en el mundo criminal tras disputar el control territorial del barrio José Félix Ribas de Petare contra la megabanda de “El Wilexis”. Tovar Uribe emergió en la estructura criminal de la zona tras lograr apoderarse de los sectores conocidos como la Zona 9 y la Zona 10 de José Félix Ribas, un avance estratégico que desató una serie de intensos enfrentamientos armados en la comunidad con el fin de arrebatarle el liderazgo absoluto de la barriada a la organización rival.
Para sostener la confrontación y avanzar en el control del territorio, el grupo delictivo comandado por “El Gusano” recurría a alianzas estratégicas, contando con el apoyo operativo de otras bandas armadas de la localidad. En el plano judicial, de manera extraoficial se conoció que el delincuente se encontraba procesado por el delito de homicidio y que había cumplido condena en el centro penitenciario de Tocorón, sin embargo, existían contradicciones respecto a su estatus legal, puesto que mientras se desconocía si su liberación había sido ordenada formalmente por un tribunal, fuentes del Ministerio Penitenciario afirmaron en su momento que el sujeto nunca estuvo registrado en los penales bajo el control de dicho ente.
Tovar Uribe murió el 15 de mayo de 2020 en el barrio San José de Petare. El líder criminal, quien hasta el momento del suceso no había sido identificado plenamente por la prensa, murió tras sostener un enfrentamiento armado.

Gilberto Malony Hernández: “El Malony”
Gilberto Malony Hernández, alias “Malony”, fue el cabecilla criminal que inicialmente formó parte de la megabanda de “El Picure”, organización que mantenía el control delictivo de gran parte del estado Guárico y del sur del estado Aragua. Tras la caída de Tovar Colina, Hernández asumió el liderazgo de su propia estructura armada, fijando su centro de operaciones principal en la población de Altagracia de Orituco, en la entidad guariqueña.
Con el fin de evadir los despliegues de seguridad en los llanos y expandir sus actividades ilícitas, el líder delictivo se trasladó hacia el oriente del país, refugiándose en las zonas montañosas del estado Sucre junto a un numeroso grupo de secuaces.
La economía y el despliegue operativo de la megabanda de “Malony” se sostenían a través de un fuerte control territorial que abarcaba delitos de extorsión, narcotráfico y secuestro.
Alias “Malony” murió el 8 de noviembre de 2021 en medio de intensos enfrentamientos registrados entre las poblaciones de San Juan de Unare y San Juan de las Galdonas, en el estado Sucre. El balance de la operación arrojó la muerte del cabecilla y de otros 18 integrantes de su megabanda.

Oswaldo Oropeza: “Lucifer”
Oswaldo Oropeza, alias “Lucifer”, fue un cabecilla criminal que ejercía como líder de bandas delictivas que operaban en los sectores caraqueños de El Valle, El Cementerio y la Cota 905. Oropeza figuraba entre los delincuentes más buscados por las autoridades del país debido a su participación directa en múltiples delitos.
Su organización criminal compartía zonas de influencia y operaciones en el área metropolitana con otras agrupaciones delictivas lideradas por sujetos conocidos bajo los alias de “El Loco Leo” y “El Koala”.
El prontuario judicial del delincuente abarcaba delitos graves como homicidio, tráfico de armas, extorsión y secuestro. El control de su estructura delictiva se extendía sobre estas populosas barriadas de la capital, donde la comisión de estos crímenes mantenía azotada a la población.
Para su localización y captura, fue necesario coordinar un operativo especial de seguridad en el que se activaron e involucraron diversas comisiones de agentes de seguridad del Estado.
El “Lucifer” murió el 27 de mayo de 2016 tras ser ubicado en las instalaciones del Hotel Colonial, situado en la Carretera Panamericana, a la altura de los Altos Mirandinos.

Adrián de Jesús Linares, alias El Koala
Adrián de Jesús Linares, alias “El Koala”, también era uno de los delincuentes más buscados por las autoridades venezolanas y líder de la banda que llevaba su apodo. Su organización delictiva controlaba zonas de El Valle, El Cementerio, en Caracas, y los Valles del Tuy, en Miranda, manteniendo una presencia armada que generaba temor a represalias entre los vecinos de estas localidades.
El prontuario criminal de Linares incluía delitos de homicidio calificado, secuestro, robo, así como la venta y distribución de drogas. Asimismo, las autoridades lo acusaban de estar vinculado con el asesinato de Elizabeth Aguilera, jefa de la Unidad de Batalla Bolívar-Chávez (Ubch), en un hecho ocurrido en la Cota 905.
A diferencia de otros cabecillas, “El Koala” fue ultimado por otros hampones, según informaciones extraoficiales. Su cadáver apareció el 7 de julio de 2016 en un basurero de la calle 9 de los Jardines de El Valle, donde permaneció unas 12 horas debido a que presuntos delincuentes detonaron armas desde la madrugada y recibieron con disparos a los funcionarios de la PNB que acudieron a realizar el reconocimiento del cuerpo.

Leonardo José Polanco Angulo: “Loco Leo”
Leonardo José Polanco Angulo, alias “Loco Leo”, fue el cabecilla de la banda del barrio El 70 y uno de los delincuentes más buscados del país. Su organización criminal controlaba las parroquias El Valle y Coche en Caracas, y mantenía una alianza estratégica con la megabanda de la Cota 905, para dominar también las zonas de El Cementerio.
Polanco Angulo comenzó su carrera delictiva desde la infancia y escaló posiciones dentro de la estructura que inicialmente dirigía Oswaldo Oropeza, alias “Lucifer”, asumiendo el control absoluto del grupo tras la muerte de este último en mayo de 2016.
El prontuario de Polanco Angulo incluía dos notificaciones rojas de Interpol por homicidio calificado, así como solicitudes judiciales por secuestro, extorsión, tráfico de drogas, tráfico de municiones y terrorismo. Su banda protagonizó la masacre de Semana Santa en 2016 contra la organización de “Franklin el Menor”, donde asesinaron, desmembraron y quemaron a diez personas. Asimismo, el asesinato del funcionario del Cicpc Deivis Quintero desató una fuerte ofensiva policial en su contra que resultó en la muerte de al menos 30 miembros de su grupo y la detención de varios de sus familiares.
Loco Leo murió el 4 de agosto de 2021. Tras ser identificado por un ciudadano mientras realizaba compras fuera de su zona de control, las autoridades le hicieron un seguimiento hasta un apartamento alquilado en la urbanización Parque Caiza (en la vía hacia Petare), donde se escondía.

Fuente de TenemosNoticias.com: efectococuyo.com
En la sección: Sucesos Archives – Efecto Cocuyo
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