Lula pide respeto a Trump: «No necesitamos un emperador, somos países soberanos» | elmundo.es

Los partidos se juegan hasta el último segundo. Lo dejó claro este lunes Luiz Inácio Lula da Silva, que pulverizó semanas de cuidadosa arquitectura diplomática para revelar en el cierre de la Cumbre de los BRICS lo que verdaderamente piensa de Donald Trump y la actual política internacional de Estados Unidos: «No necesitamos un emperador, somos países soberanos».
El presidente de Brasil, que cumplirá 80 años en octubre, llegó a la rueda de prensa de balance de la Cumbre con la presión alta. Venía de escuchar que el presidente de Estados Unidos amenazaba con un aumento de tarifas a aquellos que siguieran la postura de los BRICS, al tiempo que definía como «caza de brujas» la situación del ex presidente Jair Bolsonaro, eje de múltiples procesos judiciales e inhabilitado políticamente hasta 2030.
Así, lo que dio Lula en Río de Janeiro no fue una rueda de prensa, sino un mitin político con todas las letras. Ya no le importó el consejo de Itamaraty, el MInisterio de Asuntos Exteriores brasileño, de no mencionar a Trump, de evitar un enfrentamiento directo. Con la voz cascada, golpes al atril, movimientos ampulosos y gritando por momentos, Lula dejó anonadada a la prensa internacional, testigo de cómo estallaba en ese exacto momento una crisis entre la novena economía mundial y la primera del planeta.
Anonadado estaba también el ministro de Asuntos Exteriores, Mauro Vieira, al que la política internacional de Brasil se le escapa de las manos ante la influencia del ex ministro Celso Amorim, el asesor especial de asuntos exteriores al que escucha Lula. Minutos antes, Amorim había lanzado una ironía hacia Trump durante una entrevista con CNN: «¿Quién le teme el lobo feroz?»
Yo no, vino a decir Lula.
«Somos un grupo de países que queremos crear otra forma de organizar el mundo. Los BRICS no nacieron para enfrentarse a nadie, es otro momento de hacer política. No queremos un mundo tutelado, no queremos más guerra fría, no queremos más falta de respeto a la soberanía, y por eso estamos discutiendo en profundidad la necesidad de un cambio estructural, incluso en los estatutos de la ONU».
Pero la prensa quería conocer su opinión sobre la amenaza de Trump, difundida en la noche del domingo en la red social Truth Social: «Cualquier país que se alinee con las políticas antiamericanas de los BRICS será gravado con un ARANCEL ADICIONAL del 10%. No habrá excepciones a esta política».
La presión de Lula se disparó. «Sinceramente no creo que deba comentar la afirmación del presidente Trump sobre los BRICS, no creo que sea muy responsable que un país del tamaño de Estados Unidos amenace a otros países por Internet. No es correcta esa actitud, debe saber que el mundo cambió, no queremos un emperador, somos países soberanos. Si él cree que puede aplicar aranceles, nosotros podemos aplicarlos también. No veo muy responsable amenazar a países a través de las redes sociales. La gente debe aprender que el respeto es muy importante, nosotros damos y merecemos respeto».
Pero el asunto no acabó allí, porque Trump entró este lunes en forma directa en asuntos de política interior brasileña al defender a Bolsonaro al que, en su opinión, le están «haciendo algo horrible».
«He estado observando, al igual que el mundo, cómo no hacen nada más que perseguirlo, día tras día, noche tras noche, mes tras mes, año tras año. No es culpable de nada, excepto de haber luchado por el pueblo», escribió el presidente de Estados Unidos en sus redes sociales. Minutos después, Eduardo Bolsonaro, uno de los hijos del ex presidente, se jactó de haber influido en el inquilino de la Casa Blanca para que escribiera ese mensaje y aseguró que esto es solo el comienzo.
Lula, veterano líder de la izquierda brasileña y tres veces presidente, estaba lívido. «No voy a comentar nada sobre Trump y Bolsonaro. Tengo cosas más importantes que comentar. Este país tiene leyes, normas y un dueño llamado pueblo brasileño, así que métete en tus asuntos y no en los nuestros».
Mientras Lula hablaba, Bolsonaro, derrotado ajustadamente por un 50,9% contra 49,1% por el actual presidente en la elección de 2022, aprovechó para tensionar aún más el ambiente.
El líder de la derecha dura brasileña dijo haber recibido «con mucha alegría» las palabras de Trump y definió como «aberración jurídica» los procesos judiciales que enfrenta.
«Agradezco al ilustre presidente y amigo. [Su excelencia] pasó por algo similar. Fue perseguido implacablemente, pero venció por el bien de Estados Unidos y de decenas de otros países verdaderamente democráticos. Gracias por existir y por darnos un ejemplo de fe y resiliencia», escribió Bolsonaro.
Así, en el cierre de la Cumbre de los BRICS, toda la estrategia cuidadosamente trazada por Itamaraty y otras cancillerías del grupo voló por los aires. No sirvió de nada no mencionar a Estados Unidos en la declaración final de 126 párrafos y 17.624 palabras, un farragoso ensayo sobre política internacional que contrasta con la de la primera Cumbre, en 2009, de apenas 16 párrafos y 977 palabras.
Casi a voz en grito, Lula se quejó también de la inoperancia de las Naciones Unidas (ONU) y de que el Consejo de Seguridad está secuestrado por algunos de sus miembros. Habló de aquellos que tienen «nostalgia de los nazis y los fascistas», de que ni Vladimir Puntin ni Volodimir Zelenski deberían obtener todo lo que quieren y de que no se puede hablar de una guerra en Gaza cuando se trata de un ataque contra niños y mujeres.
El líder de la primera economía latinoamericana volvió a mencionar la fracasada propuesta de mediación que encarna junto a China y propuso a los BRICS como nuevo paradigma y eje de la gobernanza internacional.
«¿Quién va a frenar estas guerras? ¿Quién? Me parece que los BRICS pueden ser el camino para que la humanidad escape a estos problemas. Somos 10 miembros de los BRICS en el G20 (sic), que se sumen los otros 10 y solucionemos todo. Basta de tantas Gs».
Fuente de TenemosNoticias.com: www.elmundo.es
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