la muerte de un agente de tránsito y el crimen de un mototaxista desatan ola de miedo y versiones cruzadas
📅 🕐 28 Jul 2025🔗 Fuente: eltiempo.com🕑 4 min de lectura
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En menos de 48 horas, Santa Marta sumó cinco muertes violentas. Dos de ellas, por sus características y secuencia, han desatado una ola de comentarios y conmoción.
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La primera fue la del agente de tránsito Franklin Acosta, durante un procedimiento de control vial; la segunda, la del mototaxista René González, asesinado a tiros y junto a cuyo cuerpo dejaron un cartel: “Los agentes de tránsito se respetan hp”.
Las autoridades han iniciado investigaciones por separado, pero no descartan una posible conexión. Los ciudadanos, por su parte, ya han trazado sus propias conclusiones. En redes sociales y calles, se habla de represalias, justicia por mano propia y hasta guerra entre gremios. Mientras tanto, la administración distrital endurece su discurso y ofrece recompensa por los responsables.
La muerte del agente
Franklin Acosta, funcionario adscrito a la Secretaría de Movilidad, murió el pasado viernes en medio de un procedimiento contra motociclistas que incumplían las normas.
Según los primeros reportes, fue impactado con una piedra mientras se movilizaba en su motocicleta. La fuerza del golpe lo hizo caer al pavimento. Testigos aseguran que, tras la caída, fue arrollado accidentalmente por una grúa oficial que lo acompañaba.
Homenaje a Franklin Acosta, funcionario adscrito a la Secretaría de Movilidad. Foto:Redes sociales
El hecho generó indignación en el Distrito. Camilo George, secretario de Gobierno, fue enfático: “Quien actúa violento contra la autoridad no es mototaxista ni motociclista, es un delincuente. Y va a caerle todo el peso de la ley”.
Anunció además una recompensa de 50 millones de pesos por información que conduzca a los autores del hecho. “Esto no fue un accidente, fue un homicidio”, sentenció.
Un crimen con mensaje
Horas después del anuncio oficial, en el barrio Junnin, dos sicarios asesinaron de varios disparos a René González, un joven mototaxista conocido en su comunidad.
Lo sorprendieron cuando estaba conversando con varios amigos. Lo más impactante fue el mensaje que dejaron junto a su cuerpo: un cartel que sugería una venganza por la muerte del agente Acosta.
El caso ha conmocionado a Santa Marta que se encuentra en medio de la conmemoración de los 500 años. Foto:Redes sociales
Las autoridades no han confirmado relación directa entre ambos hechos, pero el contexto ha puesto todas las alarmas. En especial, por las publicaciones que René realizó en redes sociales tras la muerte de Acosta. En ellas criticaba el procedimiento, responsabilizaba a la grúa y, sobre todo, justificaba la tragedia como consecuencia de supuestos abusos de autoridad.
Uno de sus mensajes fue particularmente polémico: “1 x 1 no es trampa. Cuando los agentes de tránsito mataron al vale esa vez, ahí sí…”. También escribió con dureza: “La grúa iba duro, no llevaba distancia. Serviste el vaso y tomaste del mismo veneno”.
Estos textos, que circularon ampliamente, generaron reacciones mixtas. Algunos lo apoyaron, otros lo criticaron. Pero nadie imaginó que pudieran ser interpretados como una provocación o que tuvieran un costo mortal.
Investigaciones en curso
La Policía y la Fiscalía están analizando cada detalle. Las cámaras de seguridad, los testimonios, las redes sociales. Las hipótesis van desde ajustes de cuentas hasta conflictos personales o gremiales. Pero hasta ahora no hay capturas ni responsables identificados.
El secretario del Interior Camilo George, sin embargo, fue claro: “Estos hechos no quedarán impunes. A los violentos les caerá todo el peso de la ley”.
René González era conocido en su barrio como un joven alegre, amante de las motos y seguidor del Unión Magdalena. No tenía antecedentes criminales ni estaba vinculado formalmente a bandas delincuenciales. Pero tampoco era ajeno al conflicto entre motociclistas y autoridades. En sus redes sociales, se mostraba crítico, desafiante.
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Entre sus últimas publicaciones, hablaba de querer tranquilidad. “Voy a disfrutar el sábado. No quiero problemas”, escribió. Horas después, estaba muerto.
Sus amigos y familiares hoy lo lloran. “No era un santo, pero tampoco un bandido”, dicen. La ciudad, entre tanto, se enfrenta a un nuevo dilema: la delgada línea entre el desahogo digital y las consecuencias reales de la violencia.
Santa Marta está en alerta. La tensión crece. La violencia no da tregua.
Roger Urieles, para EL TIEMPO Santa Marta. En X @rogeruv