Estados Unidos intensificó este miércoles la presión contra el régimen de Irán al anunciar el mayor paquete de sanciones desde 2018, que afecta a más de 100 personas, empresas y embarcaciones involucradas en el comercio de petróleo y derivados desde Irán y Rusia hacia distintos compradores internacionales.
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, informó en X que más de 115 de los sancionados están vinculados a “un vasto imperio naviero controlado por Mohamed Hussein Shamjaní”, hijo de un influyente asesor del líder supremo iraní, Ali Jameneí.
Según el Tesoro, Shamjaní se beneficia de la corrupción aprovechando la influencia de su padre, Ali Shamjaní, para establecer y operar una extensa flota de petroleros y buques portacontenedores. Cabe recordar que Ali Shamjaní fue sancionado previamente en 2020 durante el mandato de Joe Biden.
La red señalada transporta petróleo y productos derivados a nivel global, generando miles de millones de dólares en ganancias, que según la Administración de Donald Trump, son usados por Teherán “para apoyar el terrorismo en el extranjero y oprimir a su propio pueblo”.
Lujos inalcanzables para los ciudadanos de Irán
El Tesoro acusa además a la familia Shamjaní de “explotar su fortuna ilícita” para acceder a lujos inalcanzables para la mayoría de los ciudadanos iraníes, como propiedades en el extranjero y pasaportes extranjeros adquiridos a través de fuertes inversiones. Estos documentos, afirma, “les permiten viajar sin ser detectados y ocultar sus conexiones con Irán al hacer negocios internacionales”.
El Departamento de Estado también impuso sanciones a 20 empresas y diez embarcaciones por participar en envíos ilegales y maniobras marítimas engañosas, que ponen en riesgo el comercio internacional. Además, fueron incluidas en la lista negra múltiples compañías de India, Emiratos Árabes Unidos, Turquía e Indonesia por su papel en la compraventa de petroquímicos iraníes.
El departamento recordó las palabras del presidente estadounidense, Donald Trump: “Cualquier país o persona que opte por comprar petróleo o petroquímicos iraníes se expone al riesgo de sanciones estadounidenses y no podrá realizar negocios con Estados Unidos”.
Por último, el Gobierno estadounidense reiteró su compromiso de mantener la presión: “Estados Unidos continuará ejerciendo la máxima presión sobre el régimen iraní (…) hasta que Irán acepte un acuerdo que promueva la paz y la estabilidad regionales y en el que renuncie a toda aspiración de poseer armas nucleares”.





























